La rebelión de los introvertidos: cómo las fiestas de escritura y lectura silenciosa se transformaron en una tendencia en Santiago
La lectura en silencio con un grupo de extraños se abre paso como tendencia. Se trata de reuniones en donde cada participante lleva su propio libro y comparte un espacio tranquilo para leer acompañado. Además, hay encuentros donde las personas se juntan a escribir y convierten un oficio tan solitario e íntimo como la creación de historias en algo más social.
Por Carolina Mardones L. 18 de Octubre de 2025
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Silencio. Solo se escuchan un par de aves y cómo el viento mueve las hojas de los árboles cuya sombra alberga a esos lectores concentrados que, en vez de encerrarse solos, decidieron hacer una lectura grupal. Pero no se trata de un club de lectura tradicional donde se analiza un mismo título, sino que cada persona lleva su libro y se dedica a leer cada una de sus palabras. Solo, pero acompañado. Pertenecer a un club, pero con prudencia.
Shraddha es quien impulsa esta iniciativa y comentó a The Clinic que ya han realizado más de 20 encuentros en distintos barrios y espacios dentro de la Región Metropolitana. Además, hace muy poco celebraron el primer aniversario del club, en donde más de 50 personas se juntaron a realizar una lectura conjunta en un parque.
“Empecé a ver anuncios sobre Silent Book Club en otros países y me llamó muchísimo la atención. Al revisar el mapa oficial en su sitio web y no encontrar ningún capítulo en Chile, me desanimé un poco, esperando que alguien más lo empezara. Pero después de que el anuncio me apareciera una y otra vez, entendí que tal vez era una señal y decidí hacerlo yo misma“, explica.
La fundadora del Silent Book Club Chile también afirma que “la motivación surgió de una necesidad muy personal: crear un espacio amable y tranquilo donde pudiéramos leer en compañía, sin tener que socializar de más ni cumplir con expectativas externas. Hoy formamos parte de la red internacional Silent Book Club, que promueve la lectura en silencio como una forma de conexión auténtica, y fue precisamente esa energía la que quise traer a Santiago“.
Sobre cuánta gente han reunido, afirma que es variado porque “hemos tenido desde 10 hasta más de 50 personas en un evento. En promedio, unas 25 a 30 personas por encuentro. Lo hermoso es que siempre hay caritas nuevas, pero también mucha gente que vuelve. Tenemos personas de todo género, generaciones, niños, tercera edad, y eso me conmueve mucho“.
La novedosa experiencia de la lectura solitaria, pero grupal
La primera vez que Nicole Barraza se animó a participar de esta lectura grupal fue en el aniversario del club. En esa oportunidad llegó hasta Ramón Carnicer en la comuna de Providencia donde se realizó un picnic donde las personas llegaron con mantitas y distintas cosas para comer. “Iba súper nerviosa porque igual siento que es un concepto que es como bien nuevo. Entonces, mi impresión o mi expectativa sobre lo que iba a ser el club era como, no sé, llegar, presentarme o algo así, no sé”, recuerda.
“Llegué, vi que había un grupo grande de gente con mantitas, con cositas para comer, todos con sus libros en la mano y de pronto como que la mediadora da inicio a la hora de lectura y se lee. Llegas ahí y lees en silencio. Llevé el libro ‘Indigno de Ser Humano'”, agrega.
Con respecto a la dinámica de los encuentros, Shraddha recalca que la estructura es simple: “Nos encontramos, pasamos la primera media hora instalándonos, pidiendo un café/picoteo/etc. Después conversamos brevemente (para quienes quieran), y luego leemos en silencio durante una hora. Luego damos por cerrada la jornada y tomamos una foto de todos los libros leídos en esa hora. A veces hay espacio para compartir qué estamos leyendo, pero no es obligatorio. La idea es venir como eres, con el libro que quieras, y encontrar un momento de calma. No hay reglas, no hay tareas. Solo lectura y comunidad“.

Nicole explica que antes ha participado de otros clubs de lectura donde un moderador guía la conversación y se analiza un libro en común, como el modelo tradicional donde un grupo se junta a hablar de un mismo título. Sobre este nueva tendencia, afirma que “Me sentí súper acompañada leyendo. Siento que el ejercicio de la lectura es de por sí súper solitario. Entonces, poder sentirte así fue una experiencia súper nueva y enriquecedora“.
“Yo lo asociaba como a una maratón. Tengo un amigo que me decía ‘estoy a punto de renunciar a la maratón, pero veo que el loco que va al lado mío está corriendo y sigo corriendo‘. Acá me pasó lo mismo. En algún minuto ya como que no iba a seguir, pero miras hacia el lado y la gente está leyendo, está comiendo, y es como ‘por qué no’ y sigues concentrado leyendo“, comenta entre risas.
Por el amor a los libros y a la lectura
Los eventos del Silent Book Club Santiago se ha realizado en comunas como Providencia, Ñuñoa, Quinta Normal, Las Condes y Pirque. “Nos reunimos en librerías, parques, cafés y centros culturales. Siempre buscando espacios acogedores. Gracias al gran interés que ha surgido desde otras regiones, he podido ayudar a lectores de Valdivia, Concepción y de Valparaíso a conectarse entre sí y formar sus propios capítulos”, destaca la fundadora del club.
“Ha sido una experiencia profundamente enriquecedora dar vida a este espacio lector. Como todo proyecto autogestionado, han surgido desafíos como encontrar lugares adecuados, cubrir costos mínimos sin que eso sea una barrera de acceso y adaptarnos al clima, especialmente en los meses fríos. Aun así, cada encuentro nos recuerda por qué lo hacemos: por amor a los libros, a la calma compartida y a la comunidad que se ha ido formando con tanta generosidad y entusiasmo“, recalca.

Cuando lo íntimo de la escritura se vuelve colectivo
Las Sesiones Yara Yara son encuentros colectivos de escritura, donde cualquier persona puede participar porque no existen requisitos. Silvana Angelini, creadora y gestora de la iniciativa, cuenta que la idea “nació para democratizar un poco el acceso a la literatura, a la escritura y a la lectura. En el fondo, nació como una idea donde no habían requisitos para poder escribir, ni talleres literarios, ni libros publicados, sino que solo la idea de reunirnos a escribir”.

“Creo que después de la pandemia todos quedamos muy aislados, pero esa sensación de juntarnos y reunirnos, como pasaba un poco anteriormente en las ferias de libros, los lanzamientos, se fue perdiendo por el hecho que teníamos que estar encerrados. A medida que se fue abriendo esa ventana, nos dimos cuenta que la gente quería juntarse a escribir o a leer en silencio. Creo que es algo que está pasando mundialmente, no solamente en Chile. En otros países existen fiestas de lecturas, lugares de encuentro donde la gente va a leer en silencio. Entonces, creo que hay una gran necesidad de las personas de reunirse en torno a la literatura”, reflexiona.
Silvana recuerda que a la primera convocatoria asistieron 400 personas. “Fue una locura. Nunca pensamos que iba a llegar tanta, tanta gente. También ha llamado la atención que las personas que van son absolutamente diferentes en edades y grupo social. Hay gente que va desde 18 años hasta 70 años, de muchas regiones también han llegado. Es un público que nunca había visto tan misceláneo, tan intergeneracional reunido”.
“Todos estos escritos se recopilan en un fanzine”
Sobre cómo son los encuentros, Angelini detalla que “primero la gente se junta a escuchar la lectura, que son bien emotivas y emocionantes. Después, durante cerca de 20 minutos escribimos en silencio. Son 400 personas escribiendo en silencio con un playlist muy emocionante también. A la vez hay un escritor o una escritora, que la vez pasada fue Carla Guelfenbein, donde escribe un texto en vivo también”.
“Ponemos a disposición un código QR donde los asistentes se pueden inscribir para leer y yo elijo al azar cinco o seis que leen sus textos en vivo. Después el escritor o la escritora lee el texto que escribió”, comenta. “Creo que por eso ha funcionado tan bien, porque no tiene un espíritu de que tienes que tener alguna expertise, sino que es solamente escribir. Después, todos estos escritos se recopilan en un fanzine, y es con papel y lápiz, entonces es como volver un poco a lo análogo. En fondo, la idea es que después todos esos papeles los dejan en una caja. Lo que sale es súper precioso, muy emotivo. Es un poco como una experiencia terapéutica donde nos juntamos y toda la gente, a pesar de que no se conoce, está reunida bajo un mismo tema”.
Junto con eso, explica que “la primera sesión la hicimos en enero, después tuvimos otra con el Observatorio del Cáncer, que fue una sesión especial para mujeres con cáncer de mama. Ahora la última será en conjunto con la Embajada de Irlanda. Como que mi idea siempre fue que no quedara tan encerrado en lo literario, sino que se fuera abriendo y llevamos menos de un año y ya vamos a la cuarta sesión. Entonces, la gente lo pide muchísimo. Y como es gratis, y no hay link de inscripción… es solamente tener las ganas de escribir, llevar un papel, un lápiz y llegar“.
“No hay que tener ningún conocimiento previo de escritura ni ningún libro publicado. Solamente se tienen que tener las ganas de escribir”, recalca.



