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Opinión

18 de Octubre de 2025

¿Y por qué no Tatiele Silveira a dirigir Colo Colo masculino?

En un año negro para Colo Colo, fueron las mujeres quienes devolvieron orgullo al club, sacando la cara en el Centenario. Bajo la dirección de Tatiele Silveira, el equipo femenino recordó que el fútbol no solo se juega en la cancha, sino también en la lucha por el respeto, la visibilidad y la igualdad. Ahora, ¿cuándo será realmente el momento para el fútbol femenino en Chile?

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Y dolió. Dolió, incluso, a quienes -como yo- no siempre le desean triunfos a Colo Colo en la cancha. Dolió perder en penales, por un tanto, después de un camino impecable en toda la Libertadores. Pero, el fútbol es así, bien lo sabe la entrenadora Tatiele Silveira, quien con rostro triste y frente en alto, igualmente valoró el trabajo de su su proyecto y sus jugadoras, quienes han sido quizás las estrellas más brillantes de este 2025 en el club albo.

No ha sido un centenario glorioso, podemos estar todos de acuerdo. Colo Colo llegó al 2025 preparando sendos festejos y con ansias de triunfos para coronar el año de efeméride, pero todo pareció salir mal: lo más grave, por supuesto, siendo la muerte de dos hinchas tras el partido contra Fortaleza. Un centenario de luto, rodeado además de pobres resultados internacionales y hasta el patetismo de dirigentes que se han agarrado a combos.

Excepto, claro, las mujeres albas. El equipo femenino de Colo Colo llegó a semifinales de la Libertadores este pasado miércoles, y lo hicieron con 36 triunfos consecutivos, lideradas por Silveira.

La DT nació en Porto Alegre. Hasta su llegada a Colo Colo en 2023, nunca había dirigido fuera de su país -donde llevó a Ferroviaria a ser campeón, club con el que se enfrentarán este sábado por el tercer puesto del torneo-. Cuando se entrenó para ser DT, lo hizo sin diferencias de género; ella ha dicho que pensar en fútbol es sin divisiones, aunque hay que considerar la especificidades de hombres y mujeres. Ha mejorado el ambiente de camarín, y sus arengas, que llaman a disfrutar los grandes encuentros, ya son virales, mezcla de técnica e inteligencia emocional.

Tatiele ha sido el rostro, como sucede cada cierto tiempo cuando hay triunfos de por medio, que vuelve a poner al fútbol femenino en el centro del relato en Chile.

Podríamos, por supuesto, comenzar a enumerar las miserias del fútbol femenino nacional en cuanto a trato: recordar cómo la Roja Femenina se quedó sin fechas internacionales agendadas, cayendo drásticamente en el ránking FIFA, y ellas mismas tuvieron que empujar su retorno y terminaron llegando al Mundial de Francia. Cómo han ido exigiendo cosas tan básicas como camarines dignos o contratos básicos.

El otro día, el presidente de la ANFP Pablo Milad dijo –en el podcast El Gerente de The Clinic– que de la selección femenina que fue al Mundial Sub 17 en India, “el 80% de las chicas ya no juega”. Lo cual fue rápidamente refutado porque no es verdad: todas están jugando actualmente en distintas ligas o lugares. Si el jefe del fútbol nacional no sabe, ni le interesa el tema, qué queda para el resto.

Aunque algunos clubes han avanzado en profesionalización (las reglas de Conmebol obligan a tener rama femenina), nunca se termina la discriminación: mientras Colo Colo o Deportes Iquique o Palestino han cumplido con transmitir los encuentros de sus equipos femeninos en torneo nacional, otros no han llegado ni a mostrar la mitad (Coquimbo Unido, por ejemplo) e incluso uno no ha hecho nada al respecto (Everton, francamente). ¿Cómo se construyen audiencias y se fomentan pasiones si es que ni las vemos? Está comprobado que las niñas si pueden verlo, pueden serlo; invisibilizar la cancha nos resta jugadoras del futuro.

Y hay un tema más profundo, claro -y que se replica en distintos deportes-, que tiene que ver con cómo el fútbol femenino quizás nunca esté a la altura del masculino en el corazón de los hinchas hombres. Un amigo futbolero me decía que él cree que es porque para los varones, parte del atractivo y fascinación de seguir a deportistas, es admirar a quienes pueden hacer logros físicos o técnicos que ellos no pueden. ¿Podemos cambiar la cultura en la que se han criado históricamente los hombres, donde el que es más fuerte es mejor?

La ciencia dice que no es tan fácil; un estudio hecho hace una década aseguraba que el interés y participación de los hombres en lo deportivo era un aspecto evolutivo, que remitía a cuando los animales macho deben mostrar todo su poderío y plumaje frente a las hembras, además de medir la competencia de sus pares para ver quién hace avanzar la especie. Vaya a saber uno, pero los datos a lo menos dicen que la cosa va mejorando: según sondeos, las nuevas generaciones están más interesadas, y disponibles a ver y seguir el deporte femenino.

En los últimos años, a nivel internacional, la tendencia de ningunear al fútbol femenino lentamente, con mucho trabajo, se comienza a revertir: en Estados Unidos las mujeres -campeonas varias veces de la copa del mundo- hasta llevaron a judicializar su petición de pago igualitario, y lo lograron. La audiencia del Mundial femenino va en constante aumento; acá, esta semana en Chile, el partido de semifinales de Colo Colo femenino fue transmitido por Chilevisión, con buenos resultados y un alcance de 1.6 millones de espectadores.

Ahora, las futbolistas no necesitan nuestro apoyo moral. Ni, de parte de las mismas mujeres, solidaridad exclusivamente de género. Como deportistas, necesitan condiciones para mejorar, y como mujeres, necesitan plataformas, oportunidades y respeto.

Esta semana le preguntaron a Tatiele si podría liderar un equipo masculino y dijo por qué no, si ya lo ha hecho antes, cuando en Estados Unidos dirigió a una Sub 17 de hombres. Tiene conocimiento del juego, táctica, y sobre todo, habilidades blandas que en un camarín de varones no vendría nada de mal, sobre todo bajo estas circunstancias.

La duda: ¿están los hombres preparados para ello?

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