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Francisca Solar, sobre estar más de un año entre los más vendidos con ‘El buzón de las impuras’: “El éxito ha sido tan arrollador que después de esto no tengo que probarle nada a nadie”

Convertida en un fenómeno editorial que pocas veces se ve localmente, Francisca Solar ha vendido 50 mil ejemplares de "El buzón de las impuras" solo en Chile. Detrás del éxito actual hay una autora que tuvo fama temprana, pagó los costos de ser una afuerina del circuito literario, volvió al ruedo y ahora tiene un libro que ha trascendido de las páginas al activismo por las víctimas del incendio de la Iglesia de La Compañía en 1863. Una respuesta que la tiene agradecida, abrumada y también sorprendida: "Esto que estoy viviendo, jamás, jamás se me habría ocurrido".

Por 1 de Noviembre de 2025
Felipe Figueroa - The Clinic
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En el último año y medio, la escritora chilena Francisca Solar (42) ha tenido tres veces influenza tipo B. Es la misma cantidad de tiempo que su libro “El buzón de las impuras” lleva en el listado de los más vendidos de El Mercurio -70 semanas y contando, un nuevo récord local-. Por estos días, además, se relanzó su segunda novela, “Los últimos días de Clayton y Co.”, la que de inmediato también se posicionó entre los títulos más vendidos del país; ahora son dos, no uno, de sus libros, los que está en el ránking.

Y por eso las bajas defensas. O mejor dicho, por todo lo que ha rodeado el tener un éxito literario arrollador. Para dimensionar: en Chile, un libro bien vendido puede ser uno que despache dos mil ejemplares en poco tiempo. Uno que venda cinco mil ya podría ser considerado best seller por algunos, y los que venden 10 mil, exitazos. “El buzón de las impuras”, que fue editado por Urano de España para nuestro país e Hispanoamérica, lleva vendidas 50 mil copias. Solo aquí.

—Tenías otros libros, tenías un grupo de seguidoras fieles, pero esto se transformó en otra cosa. ¿Cómo te toma a ti el fenómeno?

—Es difícil. Por cierto que toda la atención que he recibido durante este año y medio desde que se lanzó “El buzón” la agradezco en el alma y me siento súper privilegiada por estar viviéndolo. Sin embargo, al menos para mí, por mi personalidad, por mi carácter, me abruma mucho tanta exposición. Hace un par de días la editorial hizo una actividad, y estuve firmando libros por cinco horas seguidas. Entonces, de nuevo, me siento muy agradecida, pero me pasa la cuenta muy rápido físicamente. No te estoy exagerando, realmente mi cuerpo no se la puede.

Solar, quien se define entre risas como una persona “introvertida, pero con altas capacidades sociales”, ha tenido un camino totalmente atípico en el panorama literario local; desde su aparición de la mano del fanfiction a la publicación de una primera novela a los 23 años, un repliegue debido al costo personal de muchos dardos en su contra, su regreso de la mano de lo infantil y juvenil años después, hasta el impresionante recibimiento de su cuarta novela.

Por lo mismo, cuando la entrevista ya esté en sus últimos momentos, se le pregunta si “El buzón de las impuras” no ha venido a probarle algo a todos quienes alguna vez la rechazaron.

—¿Tiene un poquito de dulce sabor de la venganza este éxito, para todos los que alguna vez en el mundo de la literatura te miraron en menos, o las críticas que quizás no te tomaban tan en serio como autora?

—No, ahí sí que no pierdo un segundo. Yo no entro ahí, no tengo tiempo para odiar o no tengo tiempo para preocuparme de en qué está la academia o qué piensa de mí. Yo no escribo para ellos, yo escribo para el lector común y corriente. Tengo muy claro mis objetivos, qué carrera quiero construir, hay mucha claridad en lo que hago y ahí todo es luminoso. No sé si será la madurez. Para mí lo más importante es escribir lo que quiero escribir, contar las historias que creo que son necesarias de contar y poder influir en el público común y corriente, en el chileno de a pie. Ese es el chileno que me interesa y es ahí donde ha encontrado el éxito. Entonces, ¿qué más le puedo pedir a la vida?

Una outsider de la literatura local

La historia ha sido muchas veces contada: siendo estudiante de periodismo, Solar cobró fama al publicar un fanfiction de Harry Potter en internet. Después vino un contrato internacional con Penguin Random House con solo 22 años, convirtiéndose en la chilena más joven hasta el momento en lograrlo. Lanzó la novela de misterio “La séptima M”. Vino entonces la publicación de datos falsos en su biografía de Wikipedia y acosos digitales varios. Solar se replegó por un par de años; volvió a la literatura, mientras trabajaba como periodista, de la mano de publicaciones infantiles y juveniles.

Francisca Solar. Retrato de Felipe Figueroa – The Clinic.

—¿Por qué se armó este bullying online contra ti?

—Con la perspectiva del tiempo, yo lo cuento de esta manera: yo empecé mi carrera muy al revés de los cristianos.

—Como la joven que escribió una fanfiction y tiene el mejor contrato.

—Exacto. Este escenario improbable de escribir en Internet y que venga la transnacional más grande del mundo a ofrecerte un contrato millonario, no le pasa a nadie y me pasó a mí. Y eso significa que empiezan inmediatamente los cuestionamientos de ‘¿y ella quién es?’. Siempre digo que entré a la literatura por la puerta de la cocina. Yo nunca hice ni un taller literario, no tenía ningún padrino en el circuito literario. Yo no hice el camino tradicional.

—No era el camino tradicional del escritor chileno, que se mueve en un circuito.

—Exactamente. No lo sabía en su momento, pero es un camino que está súper reglamentado. Primero tienes que partir publicando cuentos, después puedes pasar a novela, pero te tiene que apadrinar un escritor. Obviamente son reglas tácitas, no están escritas en ningún lado, pero yo me salté todo eso. Entré por un lado nada que ver, que además era una herejía absoluta esto de la escritura en plataformas digitales, hace 20 años era una locura. Entonces a mí me tocó ser un poco la carne de cañón en un momento transicional; yo representaba a una generación nueva, por así decirlo, el millennial que escribe en Internet.

—Y que le gusta Harry Potter y no Bolaño.

—Exacto, es la generación que entró con mucha fuerza con la literatura pop y con las sagas. Hay mucho que yo no me tomé personal, que no era necesariamente contra mí, sino que yo representaba a esa generación nueva que irrumpía con algo nada que ver, muy distinto como al status quo. Y muy clásico de la sociedad chilena, muy resistente a los cambios, me tocó comerme todo ese bullying, pero al mismo tiempo de vivir un éxito comercial muy grande, entonces también fue súper difícil de sortear, sobre todo cuando eres tan chica.

—¿Y tenías ganas de encajar en ese momento en este mundo literario?

—Cero, porque además no conocía a nadie, yo era una estudiante de periodismo que ni siquiera había salido de la U todavía y estaba publicando su primera novela.

—¿Y hoy día sí te dan ganas de ser parte? Porque eres una escritora, ahora muy exitosa, pero no sé si ese mundo te ve como parte suya. Y han pasado 20 años.

—Como nunca entré, realmente no le veo la necesidad de entrar ahora, por así decirlo. En ese sentido me siento muchísimo más cercana a las generaciones más chicas, que son las generaciones de Wattpad y más. Siempre me sentí un poco como outsider, siempre he vivido en el paralelo. Eso no quiere decir que no tenga grandes amigos, gente muy querida, en el circuito, otros escritores. Pero siempre me he sentido como en los márgenes.

El retorno de la mano de la investigación

Había estado publicando libros infantiles y juveniles, cuando recién en 2019, más de diez años después de su debut en imprenta, Solar publicó “Los últimos días de Clayton y Co.”, una novela de terror histórico escenificada a fines del siglo XIX, con una joven médium de protagonista. Luego “Bluebells”, de 2023, esta vez con acento romántico, sucede en el mismo periodo, con una ilustradora botánica desafiando a la sociedad de la época; siempre mujeres constreñidas por las injusticias sociales del momento. La novela siguiente la define como de ficción documental, con la historia del incendio de la Iglesia de la Compañía -donde hoy se encuentran los jardines el ex Congreso Nacional en el centro de Santigo-, donde murieron dos mil mujeres, cuyos nombres y memoria habían sido casi ignorados por la historia oficial: “El buzón de las impuras”.

—¿Te sorprendió el éxito de “El buzón”? Sobre todo porque siendo una novela histórica que hace una reivindicación feminista importante, apareció en un momento en donde el feminismo no es el tema del momento.

—Claro, no es 2018. No, no lo esperé jamás. Yo sabía que era una buena novela, que yo tengo mi base lectora y todo bien, sabía que comercialmente le podía ir bien. Obvio que sí. Pero esto que estoy viviendo, jamás, jamás se me habría ocurrido. Y una de las razones es que durante la investigación sobre el incendio de la Compañía, investigando los detalles de la tragedia, te das cuenta rápidamente que esto fue ocultado, porque la gran mayoría de las fallecidas son mujeres. No es necesario ser feminista para verlo. Entonces dije, a mí me impacta esto un montón, me duele, me da rabia. Pero no tenía muy claro que el resto de la gente iba a pensar o sentir como yo. Estamos hablando de algo que pasó hace más de 160 años, que no le ha importado un carajo a nadie.

La nueva portada de Los últimos días de Clayton y Co.

La estatua de las víctimas del incendio estaba ahí y nadie se lo preguntaba normalmente.

—Tenemos dos esculturas conmemorativas en Santiago, pero una está enrejada todo el año, y por lo tanto no tiene flujo de gente. Casi nadie tiene idea qué es lo que hay ahí en los jardines del ex Congreso. Entonces dije, si esto no ha tenido ninguna relevancia para nadie, esto realmente ha pasado colado en libros, ensayos, en tesis, por 160 años, ¿por qué tendría que importarle a alguien ahora? A mí me importa mucho, pero por qué tendría que aspirar a que le importara a alguien más. Entonces lo que me impacta hasta el día de hoy, es que rápidamente, desde el lanzamiento, se empezó a formar casi como un movimiento de gente enfurecida con el sistema educativo chileno, muy de ‘cómo es posible que no nos enseñaron esto en el colegio’. Y eso fue muy impactante para mí, porque eso no lo vi venir para nada. Y no es que a la gente le importe un poquito, le importó mucho.

Cosas que han sucedido tras el éxito de “El buzón de las impuras”: liderado por la misma Solar, quien se reunión con los representantes del Senado, en diciembre pasado se honró en los jardines del ex Congreso a las víctimas del incendio, por primera vez desde 1875, de manera masiva. Solar hizo un llamado a asistir vistiendo el nombre de una de las mujeres víctimas en la solapa: llegaron más de 1.500 personas, y este 8 de diciembre se volverá a realizar. Hay, además, ya un proyecto de ley que busca que ese día se conmemore oficialmente la tragedia. “Por supuesto que es extraordinario lo comercial, lo literario, estar 70 semanas en el ránking”, dice Solar. “Pero por lejos lo que a mí me tiene más impactada es el compromiso de los lectores en que esta causa no muera”.

—En ese sentido, el éxito de este libro es fruto de un feminismo: se dice que la ola ya pasó, pero permitió que entre las mujeres haya cierta sororidad. Y la gente quiere reivindicar mujeres olvidadas. Ese terreno se ganó.

—Exactamente. No le puedes echar la culpa a la moda del feminismo, al revés, estamos en otro momento peor. ¿Por qué el libro tuvo tanta repercusión? Me gusta pensar que hay una base ganada que permitió que esto no pasara a piola. Creo que “El buzón” publicado en otro minuto, no habría sido igual. Hoy día hay una conciencia de que las mujeres han participado en todo momento del desarrollo de la humanidad, pero simplemente se ha borrado su participación con el codo a voluntad.

He hecho muchas charlas del tema, y le pido a la gente hacer este ejercicio inverso: si dentro de la iglesia, en vez de haber dos mil mujeres, hubiese sido dos mil hombres. ¿Qué creen que hubiese sucedido con esto? Es unánime: esto se enseñaría en la clase de historia, habría libros al respecto, tendríamos museo, tendríamos calles con los nombres de los mártires. Ni siquiera tengo que decirlo, la gente sola llega inmediatamente a esa conclusión. La forma en que quedó instalado el incendio de La Compañía, históricamente, fue que las mujeres se murieron porque quedaron atrapadas por los vestidos, como si hubiera sido su culpa. Esa fue la historia oficial instalada por la misma iglesia, por el arzobispo. Y algo que ha sido muy bonito de ver, es cómo hoy hay miles de personas que orgánicamente dicen que murieron dos mil mujeres porque las puertas estaban cerradas. Ahí es donde digo, mi pega está hecha.

—Es, entonces, una novela política.

—Total y absoluta. Bueno, todo es político, pero siempre tuvo esa intención. Yo tengo todo el síndrome del superhéroe, pero sobre todo en este caso en específico, me caló muy hondo, lo tomé muy personal. Casi como si yo hubiese sido una mujer que se murió allá adentro. Me violentó mucho la injusticia, no sólo del hecho mismo, es decir, que estas mujeres hayan muerto de una forma tan brutal. Me remeció de una manera tan grande que todas estas mujeres que ni siquiera tuvieron funeral, porque no tienen lápida en ningún lado, porque están en una fosa común, nombres completamente olvidados, tirados a la basura, y el grupo de poder imperante más importante en 1863, que era la Iglesia Católica, con el poder que tenía, se encargaron de contar la historia como querían contarla y echarle la culpa a las propias mujeres de que murieron por sus vestidos.

Todo es político para Francisca Solar

—Tú hiciste campaña por Gabriel Boric.

—Yo participé en el comando.

—Además de que en redes tienes un lugar político claro. Quizás a los nuevos lectores eso les sorprende.

—Y yo lo comprendo. Sobre todo en el circuito medio influencer eso es súper usual, que el influencer no se case con nada, porque pierdes marcas y pierdes pega. Una de las grandes razones por las que yo no soy influencer es porque no podría hacer eso, esa falsa neutralidad de nunca quedar mal con nadie. Encuentro que en el momento histórico social que vivimos, y está esa frase no me acuerdo quién la dijo, jugar a la neutralidad es jugar para el enemigo. Yo no tengo ningún miedo de decir exactamente lo que pienso y de mostrar mi postura. Decir que estoy a favor de la ley de aborto y estoy a favor de la ley de eutanasia, hice mucha campaña por la primera propuesta de Constitución que se rechazó. Si siento que realmente vale la pena la causa, ahí voy a estar. Y a mí me importa ser súper transparente con la gente que me lee. Yo personalmente no creo en la separación autor, obra; yo creo que están íntimamente ligadas. Cada decisión autoral, cada herramienta narrativa, cada decisión que yo tomo en mis novelas es una decisión política. Entonces, en ese mismo sentido, a mí me interesa mucho que quienes me lean sepan muy bien a dónde van, porque lo último que quiero es llevarte ‘engañado pa’ Chillán’.

—También dentro de lo que hablábamos, de este pequeño mundo literario nacional, se desmereció a este bicho raro, la chica que le gusta la fantasía y el terror resulta que también es activista.

—Bueno, esas visiones tan estrechas, también de círculos estrechos…

—Como qué hace la Fran Solar hablando de política, sobre todo para el Apruebo-Rechazo.

—Claro, es como ¿y por qué no podría? ¿O por qué no lo haría? De nuevo, para mí todo es político. Y creo que es una buena manera de dar el ejemplo, que yo sea muy abierta y muy transparente en esto, por qué tomo todas las decisiones que tomo. Dar este ejemplo para que sobre todo las nuevas generaciones le pierdan susto a lo político.

—¿Sigues apoyando el Gobierno de Gabriel Boric? Mucha gente que lo ha apoyado desde el mundo de la cultura y la arte ahora es más crítica.

—Yo soy súper crítica en un montón de cosas, pero sigo creyendo que fue un buen gobierno. El Presidente sigue teniendo mi apoyo.

—¿Y de haberte jugado tanto por la nueva Constitución?

—No, no, en lo absoluto. De hecho creo se ha hecho un muy mal análisis, muy injusto, de todo lo que pasó en ese periodo, porque tuvimos que pelear con una maquinaria de fake news muy horrenda que llevó a instancias tan insólitas como a un poblado sin agua, votando contra la Constitución que les iba a garantizar el agua. Teníamos un gigante al frente con muchísimos más recursos. Era una industria de mentiras que no fuimos capaces de contener y parar y nos sobrepasó completamente.

—¿Y cuál sería la autocrítica?

—Claro que hay una. Pero siento que se le pone demasiado énfasis a ‘haz la autocrítica’, cuando se está perdiendo de vista de nuevo la maquinaria infame que teníamos al frente y que la estamos viviendo hasta el día de hoy, porque hoy tenemos candidatos que basan toda su campaña en mentiras y nadie los para. Pareciera que a nadie le importa. Eso a mí me da impotencia, que es no poder jugar limpio. Después de lo de la Constitución, el primer rechazo, a mí me dio una depresión democrática. Es demasiado descorazonante. Entonces dije no me voy a involucrar de nuevo en campaña, porque fue demasiado desgastante.

—¿Por eso no estás haciendo campaña por Jara?

—Básicamente nadie me ha invitado al comando, ni mucho menos, y estoy en esta vorágine que ya es suficiente. Yo no estaba con “El buzón de las impuras” para el momento de las elecciones presidenciales pasadas, no me da el cuero hoy día para participar en ningún comando. Pero yo por supuesto que voy a votar por Jara, ese es mi voto seguro.

Lo que viene: una novela sobre prestamistas y su pacto con el diablo

La próxima novela de Solar saldrá en septiembre de 2026 y ya está escrita. La tendrá de regreso al mundo del misterio o terror, siempre basada en investigaciones: será sobre las hermanas Blythe, prestamistas que según la creencia popular tenían un pacto con el diablo. “De todas mis novelas históricas publicadas hasta el momento, que son cuatro, ‘El buzón de las impuras’ es más bien una excepción, porque es la única de ficción documental, todas las demás son thriller histórico. ‘El buzón’ es además la única de mis novelas que siempre tuvo desde el inicio este objetivo ulterior, que es redignificar a las víctimas, cambiar el relato”.

Hace un par de años que Solar dejó el periodismo y puede vivir de escribir. Eso para ella significa investigar durante un tiempo la temática histórica para reproducirla vívidamente en sus novelas -es una gran creadora de atmósfera y reconstructora de épocas-, y luego centrarse un par de meses solo en la escritura, lo que ella llama “hiper foco”.

Solar está tomando un poco de agua cuando se le pregunta si este éxito le cambió la vida. Casi llega a escupir de la vehemencia al replicar: “¡Absolutamente! ¡Completamente! En 180 grados”.

—¿Te empezaron a parar en la calle?

—Ya estoy en ese momento en el que efectivamente me paran en todos lados. Todo creció muy rápido, la novela lleva un año y medio, pero todo ha sido tanto, que yo en el cuerpo siento que llevo cinco años. Si antes yo lanzaba un libro, tenía cinco actividades al mes, hoy día tengo 25. Me está costando administrar mi tiempo, tengo que tener reuniones periódicas con la editorial para ver qué priorizamos, porque es imposible decirle que sí a todo. Se podría considerar como un “problema feliz”, por así decirlo, pero igual es un problema, porque es súper terrible decirle que no a la gente, o cuáles son los criterios que utilizas para priorizar ciertas actividades. Eso a mí no me había pasado nunca.

—¿Fue distinto sentarse a escribir un libro nuevo, habiendo tenido un best seller?

—Mira, me lo han preguntado y esta es mi respuesta políticamente incorrecta. Me han preguntado muchísimo si tengo susto de que mis siguientes libros no estén a la altura de “El buzón”. Y es lo más honesto que te puedo decir: todo lo contrario. Es decir, el éxito ha sido tan arrollador que después de esto yo no tengo que probarle nada a nadie. Yo siento hoy día un alivio, una ligereza, qué rico escribir mi siguiente novela, porque sé que igual comercialmente le va a ir bien. A lo mejor no como “El buzón”, pero no me preocupa.

“Y voy a poner un ejemplo súper extremo”, continúa Solar. “En toda la carrera Isabel Allende, que es la escritora hispana más leída en el mundo, donde todos sus libros son best seller, ningún título ha superado ‘La Casa de los Espíritus’, que es su primera novela. ¿Tú crees que ella pierde sueño por eso? A mí me faltan por lo menos otros 40 años de escritura, así que quién sabe lo que se viene, pero yo tengo esa sensación de que mi “Casa de los espíritus” va a ser “El buzón de las impuras” y me encanta la idea, no vengo ninguna problema con eso”.




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