Fuentes, Benavides, Saavedra, los Zabaleta y Wildo, los ídolos de la Nueva Ola, hablan de su gira y su amistad: “Ninguno de nosotros quiere subirse a un escenario y dar lástima”
José Alfredo Fuentes, Gloria Benavides, Horacio Saavedra, Los Hermanos Zabaleta, Wildo y Germán Casas integran este proyecto que crearon hace siete años y con el que han recorrido buena parte del país. En conversación con The Clinic, recuerdan su pasado común, analizan el presente de la música y proyectan su legado. “Estamos agradecidos de todavía poder hacer lo que nos gusta”, dicen.
Por Raimundo Flores S. 1 de Noviembre de 2025
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“Estamos usando el mismo shampoo”, es lo primero que dice Wildo al ver a su amigo José Alfredo Fuentes.
“Blanca esperanza”, le responde “El Pollo”, mientras lo abraza.
Ambos se encuentran a la entrada de un café en Las Condes, donde se suelen reunir con Gloria Benavides, Horacio Saavedra, Los Hermanos Zabaleta y Germán Casas. Esta vez, sin Casas presente, también incluyen a The Clinic en la conversación, para hablar de Los Inolvidables de Siempre, el espectáculo que presentan desde hace siete años y que ha significado un nuevo impulso en sus carreras.
La idea partió a propósito de un viaje que hizo Wildo a España, donde fue a un concierto de El Gusto Es Nuestro, el show que cada cierto tiempo reúne en escena a Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel y Miguel Ríos.
“Me pareció súper llamativo y súper generoso también, porque igual que nosotros, ninguno necesita estar compartiendo escenario con otro para tener presencia en el entretenimiento en Chile, pero me parecía una forma también de darle otro cariz, otra visión a La Nueva Ola”, explica Wildo.
Su debut en conjunto fue en el Gran Arena Monticello y, aunque las expectativas eran mesuradas, el lleno total que consiguieron, incluso con gente que quedó fuera porque no alcanzaron las entradas, motivó a que el show siga replicándose hasta el día de hoy en distintos rincones de Chile.
El único obstáculo que pudo deternerlos momentáneamente fue la pandemia, sin embargo, en 2022, cuando las restricciones sanitarias comenzaron a ser más llevaderas, el proyecto se reactivó aún con más fuerza, sumando a Gloria Benavides al elenco y comprobando toda la energía guardada que tenía el público.
“El aporte de Gloria ha sido valiosísimo porque la gente la ama. Es una mujer que ha sido tan polifacética en el mundo del espectáculo y un símbolo de La Nueva Ola también”, valora Wildo.
Benavides, que llegó para romper con el Club de Toby que tenían sus colegas, dice que desde el comienzo se sintió muy cómoda en el proyecto. “Cuando me llamaron y me explicaron la idea, ni siquiera pregunté cuánto me iba a pagar. Dije: ‘Sí, voy feliz”. La verdad es que me siento con un apoyo emocional y artístico enorme. No hay nada que me guste más que la entrada al show, cuando salimos todos al escenario. Aquí no hay alguien a quien aplaudan más o menos. Es muy linda la relación y nunca hemos tenido problemas”, señala.
—Uno podría pensar que con los años, el ego de los artistas va creciendo, se ponen más mañosos, pero viéndolos a ustedes, se nota que su dinámica no es así.
—José Alfredo Fuentes: Absolutamente. Estamos primero preocupados que el show sea bonito, que salga bien, que haya un buen sonido. Por eso está el maestro Horacio Saavedra, que va con sus músicos, Nos preocupamos que los lugares sean también bonitos que la presentación nuestra pueda tener éxito en cuanto a iluminación, a los lugares donde está la gente. Y con las platas, ningún problema. Cuando nos llaman para un show, a nadie se le ocurre preguntar cuánto nos van a pagar. Queremos ir nomás.
—Wildo: Lo que pasa, es que yo me siento más satisfecho por lo humano que por lo artístico. Básicamente nosotros éramos un grupo que nos veíamos ocasionalmente, en algún aeropuerto, en algún programa de televisión, en alguna cruzada, en el supermercado. Y entre nosotros siempre hubo algo en común porque nosotros pertenecemos a una época, al final en la década del 60 y muchos de nosotros habíamos compartido giras. Pero yo lo más valioso que rescato es que, a medida que hemos ido creciendo en edad, nos hemos ido uniendo más y hemos creado una amistad que antes existía, pero no con la calidez de ahora.
—José Alfredo Fuentes: Es una necesidad esto de juntarnos. De repente dijimos: ’Tomemos desayuno el próximo miércoles’. Y así no paramos nunca más porque se nos hizo difícil no vernos. Con los años, tú piensas diferente y sientes diferente, entonces sentimos que es necesario que estemos tomaditos de la mano cada uno, y si alguno se enferma, todos los demás están presentes. Entonces es un grupo de verdad. No nos juntamos solamente para ir a cantar y por ganarse unas lucas.
—¿Se han sentido respaldados por el público en este proyecto?
-Wildo: La recepción de la gente es impresionante. No quiero magnificar la cuestión pero me imagino que todos están de acuerdo.
—Horacio Saavedra: A mí me sorprendía mucho, pero claro, luego te explicas que esa gente te vio por 40 años en la televisión, ya eres parte de la familia, de las casas en todo el país. Pero es emocionante el cariño y el recibimiento de la gente.
—Antonio Zabaleta: Se dice que La Nueva Ola tuvo su tiempo hasta el año 66 y se dice que José Alfredo fue el que cerró la puerta de La Nueva Ola. Pero yo creo que la dejó media abierta porque hasta el día de hoy es increíble el público cómo nos recibe
—José Alfredo Fuentes: La gente está atenta siempre a dónde vamos a cantar porque quieren ir a revivir su juventud, escuchar esas canciones que están en su cerebro desde niñitos. Este fenómeno no se ha vuelto a repetir y es difícil que se repita porque ya no están los tiempos. La juventud reacciona de otra manera, no tan sentimentalmente como en ese tiempo.
—¿Qué es lo que tiene la música de La Nueva Ola, que aún genera eso?
José Alfredo Fuentes: Fue una necesidad mundial porque Francia, Inglaterra, España, Argentina, México, tuvieron su Nueva Ola. La gente necesitaba un tipo de música que identificara al país, porque nacieron ahí las canciones. Y no te voy a decir que eran de inmensa calidad, pero sí de mucho sentimiento. Por eso han perdurado en el tiempo. Son canciones bonitas, con mensajes melódicos lindos, con letras ingenuas de repente, pero no es coincidencia que esto se haya dado en todos lados.
Compartiendo escenario con Jere Klein y Cris Mj
Aunque para noviembre tienen conciertos agendados en Curicó y San Pedro de Atacama, la temporada alta de presentaciones para Los Inolvidables de Siempre llega en el verano, donde son un número muy requerido en festivales municipales. Este año, una de esas paradas fue en Canela, donde compartirían escenario con Jere Klein y Tommy Rey. Aunque su presentación debía durar una hora y media, la organización les pidió si podían cantar solo 45 minutos, ya que la mayoría del público era juvenil y había ido a ver al artista urbano. “Se acortó nuestro show para que la gente que estaba esperando a Jere Klein no se pusiera nerviosa”, explica “El Pollo”.
En otra ocasión, en Longaví, se presentaron en una noche que incluía a Bombo Fica y Amar Azul, frente a una masiva audiencia de 27.000 personas. Al día siguiente, Cris Mj era el plato fuerte de la jornada y llegaron 100.000 personas.
“O sea, mira la diferencia. Porque 27.000 es harto. Bueno, 100.000 es too much, demasiado. Esa es una realidad que nosotros no desconocemos. Es así y no vamos a quemar nuestras naves porque pase eso. Pero es una realidad”, dice Wildo.
Aunque se alejan de la lástima o de la autocompasión, Los Inolvidables sí admiten una nostalgia por los tiempos en los que empezaron, donde, a pesar de todo, “había menos polarización de ideas y la gente era menos agresiva”.
Para Wildo, el mayor ejemplo de eso es el campeonato de fútbol que organizó a fines de los 60 la revista Ritmo. Se jugaba los domingos en la mañana en el Gimnasio Nataniel o en el Estadio Chile. Los lugares se llenaban de fanáticos que podían entrar gratis si compraban la revista. Él y “El Pollo” encabezaban el plantel del equipo Por La Chupalla.
“Ahí jugábamos fútbol con Víctor Jara, con el cura Hasbún, con Quilapayún, con Illapu. Nunca hicimos una diferencia. Nunca nadie dijo: ‘Oye, estos son de este sector’. Nos daba absolutamente lo mismo. Nosotros veíamos a Víctor Jara como un gallo que se ponía los pantalones igual que nosotros y jugaba y quería grabar con ‘El Pollo’. Él tampoco decía: ‘No, estos gallos son capitalistas’. No teníamos esas diferencias y eso hizo que esa época fuera especial. Una época de mucha pureza, de mucha candidez. Por eso sigue produciendo ese efecto.
Fuentes lo complementa: “Hay códigos entre los artistas, en general, que no se habla de cosas políticas, por ejemplo, nunca. Nosotros nunca nos hemos metido en política y en ese tiempo menos todavía. Entonces uno se topaba con alguien que a lo mejor pensaba diferente de ti, pero el tema era hablar de música, ¿Qué hiciste ayer? ¿A dónde vas a ir a cantar? Eso. Nunca hubo un lío por la cosa política, que está tan marcada desde hace tiempo. Desde el 67, 68 que se empezó a sentir, hasta ahora que ya es mucho. Pero entre los artistas no hay diferencias.
—En ese sentido. ¿Cómo ven el ambiente actualmente?
—Wildo: Obviamente la época digital cambió todo. Antes la estupidez estaba en las casas de cada uno y ahora la estupidez tiene una ventana en los medios digitales para decir lo que se te ocurra, para volcar toda tu frustración, tu amargura y, afortunadamente, también para volcar tu alegría, tu simpatía. Pero nosotros nos hemos adaptado al tiempo. Nosotros no tenemos ningún problema con nadie, ni prejuicios con nadie. A mí me da pena sentir que por ideas políticas extremas se dividan amigos, pensamientos, o familia. Pero la verdad es que ese tema, te lo juro que no está en ninguno de nosotros. No está porque nuestro ADN es distinto. Nuestros padres fueron gente de clase media, trabajadores. Ninguno de nosotros viene de ninguna de una cuna de oro, ni de mimbre, ni de nada.
Y la verdad me da pena, y de repente reacciono mal, cuando siento que nos quieren conectar con alguna corriente política de la cual absolutamente ninguno de nosotros es. Entonces eso me produce un poco de rabia, de impotencia. Pero entiendo también que son los momentos que se viven. Entre nosotros no existe jamás. Nunca hemos escuchado entre nosotros un signo de rechazo por alguien o por algo.
—Hace poco hubo polémica en las redes sociales por los comentarios que hizo Horacio sobre el show sinfónico de Pablo Chill-E.
Horacio: Yo nunca hablé del chico que canta. Mi problema era con el canal y yo lo acusaba de publicidad engañosa al anunciar una orquesta sinfónica que va hacer música actual. Esta no era una sinfónica, era una orquesta común. Tampoco hablé contra los músicos, excelentes músicos. Pero la vendida de la pomada de Red Bull, que se pone con la plata y con el problema grave que tiene Canal 7 de déficit, que estamos todos pagando ese hoyo. Eso es lo que me molestó, pero me atacaron todos los admiradores de la música urbana, que yo nunca estuve contra ella. Para eso hay gustos para todos.
José Alfredo Fuentes: Hay música buena y otra no tanto. En la música urbana hay cosas bonitas y otras que son monótonas, que es un pum, pum, pum, todo el rato, y que tienen unas letras bien complejas también. Yo tengo mis nietas, que ojalá que no escuchen los mensajes que hay en esas letras. Todo el mundo tiene derecho a pensar que a lo mejor no es prudente hacer canciones de ese tipo. Pero uno se tiene que rendir ante la inmensa cantidad de gente que le gusta eso y que bailan desenfrenadamente.
Horacio Saavedra: A mí no me habían tratado así en la vida. La cantidad de epítetos, de ofensas y de garabatos. Y todo fue por opinar. A mí no me gusta esa música. ¿Qué quieres que le haga? A otra gente le encantará pero a mí no me gusta. No la entiendo como música como la que nosotros hacíamos. Esta cosa de hacer reggaetón con dos teclas, con dos acordes, con las letras terribles. No me gusta no más. Y por dar mi opinión me atacan así. Tengo que aceptarlo
Gloria Benavides: Yo creo que hay espacio para todos. Hay espacio para toda la música. La música es sanadora y la música del recuerdo doblemente es sanadora. Te evoca momentos maravillosos y eso es lo que nosotros queremos, que la gente recuerde momentos lindos de su vida que las canciones te traen al presente. Ahora cada uno que haga su estilo. Nosotros no estamos contra ningún estilo, nosotros somos amantes de la música y la música es música aquí, allá y en todas partes.
“Ninguno de nosotros quiere subirse a un escenario y dar lástima”
Aunque hayan pasado los años, unos minutos compartiendo con Los Inolvidables (o Los Inoxidables, como ellos se autodenominan) sirve para darse cuenta que, al menos en sentido del humor, no se quedan atrás. Al ser preguntados por cómo ven el futuro del proyecto, “El Pollo” Fuentes se adelanta y responde: “Muy cercano a que se termine”, desatando las carcajadas de sus compañeros.
Lejos de echarse a morir, Los Inolvidables prefieren hablar de su vejez desde el humor. Se ríen de que cada junta entre ellos tiene que contemplar al menos una media hora para ponerse al día en temas médicos, han propuesto hacer una polla para apostar quién muere primero y cuentan que para la última navidad, hicieron un amigo secreto en que solo se regalaron remedios.
Sin embargo, su show sí tiene espacio para la emotividad, ya que en todas las presentaciones hay un momento en que se proyecta en las pantallas imágenes de algunos de los músicos de La Nueva Ola que han fallecido. Aparecen figuras como Luis Dimas, Peter Rock y Cecilia, generando un aplausómetro espontáneo entre el público, que deja ver la magnitud en que cada artista ha penetrado en el imaginario colectivo.
“Cuando aparecen en pantalla los compañeros que ya se fueron, pienso que a lo mejor dentro de poco voy a estar en ese grupo también”, confiesa Fuentes, emotivo. Aunque Wildo rompe la seriedad: “Va a quedar la cagada cuando salga ‘El Pollo’.
—¿Cómo es su relación con la vejez?
Wildo: Yo creo que nosotros le demostramos a la gente adulta que con 70, con 80 años todavía puedes hacer cosas, todavía puedes tener ilusiones, puedes tener proyectos. Nosotros somos adultos mayores y nos paramos en el escenario y hacemos nuestro trabajo bien. Y tú también que estás leyendo esto, lo puedes hacer. Llegar a la vejez y estar acostado en tu cama, esperando el día que tengas que partir, no es lo que nosotros proclamamos
—¿Es difícil elegir en qué momento retirarse?
Wildo: Yo creo que aquí existe suficiente criterio y autocuidado de nosotros de saber hasta cuándo.Yo creo que nadie, ninguno de nosotros quiere subirse a un escenario y dar lástima. Queremos retirarnos con dignidad, como somos ahora. Todavía activos, todavía vitales y todavía entregando un espectáculo de categoría.
Gloria Benavides: Lo que pasa es que para nosotros estar en el escenario es felicidad, escuchar el aplauso es felicidad, escuchar como cantan nuestras canciones es felicidad. En el lugar que soy más feliz yo, aparte de la familia, es en el escenario.
José Alfredo Fuentes: Aparte estamos agradecidos porque todos tenemos arriba de 70 años y tenemos la posibilidad todavía de hacer lo que nos gusta. Dios o el destino nos puso en el camino que nosotros queríamos. No toda la gente se desarrolla en lo que es su vocación. Nosotros somos iluminados afortunadamente porque pudimos hacer lo que nos gusta. Entonces, mientras podamos hacerlo, nadie nos va a quitar de compartir ese privilegio con tanta gente que queda feliz al ver nuestro espectáculo.
Antonio Zabaleta: ¡Mientras haya baranda, podemos subirnos a un escenario!



