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El dilema ideológico de Jeannette Jara: la encrucijada de la exministra con el Partido Comunista y el visto bueno de la directiva para crecer en segunda vuelta

Hasta ahora, las encuestas no muestran que la abanderada presidencial del oficialismo logre superar el nivel de respaldo con el que cuenta el Presidente Gabriel Boric. Desde el comando ya comenzaron a analizar qué electorado podría acercarse a la candidatura de la exministra del Trabajo: un votante del mundo popular, más despolitizado y menos identificado con los partidos tradicionales. Para conquistar ese segmento, sin embargo, dicen que será clave centrar el discurso en las propuestas materiales —aquellas que impacten directamente en el bolsillo y la vida cotidiana de las personas— y, al mismo tiempo, mantener distancia con el Partido Comunista. Esa misma distancia que hoy mantiene al PC en un segundo plano dentro de la campaña. La pregunta de algunos militantes, es si esa posición será permanente.

Por 2 de Noviembre de 2025
Ilustración: Sandro Baeza / The Clinic.
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Una reunión en la sede del comando de Jeannette Jara, ubicado en Londres 76, realizaron el pasado los presidentes de los partidos del oficialismo junto al equipo de asesores de la candidata, para analizar el desempeño que tuvo la militante comunista en el debate de Canal 13 que se había desarrollado la noche anterior.

Tras ello, los dirigentes comenzaron a delinear la proyección de la campaña de Jara en la recta final. Ahí, junto con con coincidir en los positivos números para pasar a la segunda vuelta —Jara lideraba los sondeos hasta antes de la veda electoral—, se expusieron algunos de los desafíos para imponerse en el balotaje, la real elección, como dicen algunos.

Fue en ese momento cuando el presidente del Partido Comunista (PC), Lautaro Carmona, quien ha evitado dar declaraciones públicas en las últimas semanas de manera de no abrir nuevos flancos a la candidata, intervino en la discusión. El dirigente reconoció que Jara “tiene que crecer” en la campaña de segunda vuelta, lo que para muchos fue interpretado como una “luz verde” de la colectividad para que la exministra del Trabajo pueda soltar las ataduras que podría tener con su partido.

El comentario quedó grabado entre miembros de otras colectividades del oficialismo, que reconocen que el PC —y en particular las acciones de algunos dirigentes, como el propio Carmona—, se habían convertido en un dolor de cabeza para Jara tras su triunfo en las primarias del sector.

Para algunos, precisamente, la relación de Jara con su partido se ha convertido en unno de sus mayores dilemas para enfrentar una compleja elección, a la que la derecha llega con amplia ventaja según las encuestas.

Eso sí, en el equipo de la candidata al menos hay tranquilidad respecto de que Jara conseguirá su boleto para la segunda vuelta, y el desafío por ahora es que sea con la mayor distancia posible respecto de su rival.

Con ese escenario en mente, el comando de la abanderada del oficialismo está concentrada en tres factores estratégicos: cómo equilibrar los gestos hacia los dos polos de su candidatura, el Socialismo Democrático y el Partido Comunista, el resultado que arroje la primera vuelta y la distancia entre los guarismos con las otras candidaturas, y la captación del electorado huérfano que quede tras la dispersión de votos del “centro”.

El presidente del Partido Comunista respalda que la candidatura de Jara se extienda. Foto: Francisco Paredes / The Clinic.

Mantener la distancia con el PC

Una de las premisas que intentaron instalar algunos miembros del Socialismo Democrático, una vez que Jara se impuso en las primarias, fue que su militancia en el Partido Comunista podía jugarle en contra rumbo a la primera vuelta. De hecho, advirtieron que esa condición partidaria podía ahuyentar a figuras de ese conglomerado que, en otras circunstancias, habrían estado dispuestas a respaldarla.

Uno de ellos fue el economista Óscar Landerretche, quien había apoyado la candidatura de Carolina Tohá. En julio, se desmarcó públicamente de Jara a propósito de su militancia comunista y de lo que, a su juicio, implicaba su visión sobre la economía y la democracia. “Son dos discrepancias bien grandes y no se arreglan así como, ‘mira, me voy a cambiar de disfraz’”, señaló en entrevista con La Tercera.

Frente a esos descuelgues —que no fueron pocos—, Jara intentó poner paños fríos y dar señales hacia el centro político. Instaló la idea de que su candidatura representaba a la centroizquierda, llamó dictadura al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, cambió a varios cuadros comunistas clave de su comando de primarias —entre ellos, a Fernando Carmona, hijo del timonel del PC— para abrir espacio a representantes de otras tiendas, e incluso reestructuró casi por completo el programa de siete páginas que había presentado en primarias.

Esas señales, sin embargo, no cayeron bien en el Partido Comunista. Molestaron a la vieja guardia que lidera Lautaro Carmona y que integran Daniel Jadue y Juan Andrés Lagos, quienes desde un comienzo habían presionado para que el exalcalde de Recoleta fuera el candidato presidencial de la tienda. Temían que Jara desdibujara el discurso histórico del PC y lo centrara en un tono más moderado.

Además, la nominación de Jara sobre Jadue fue interpretada como una señal interna: la nueva generación del PC —liderada por figuras como Camila Vallejo, Karol Cariola y Bárbara Sepúlveda— ganaba protagonismo y, posiblemente, hegemonía dentro del partido. Con todo, el PC terminó por alinearse tras la exministra del Trabajo.

Sin embargo, en julio, apenas semanas después de su proclamación, Jadue —desde su arresto domiciliario— reveló en el programa Sin Maquillaje que Jara suspendería su militancia comunista. “Entiendo que se ha tomado la decisión de que suspenda su militancia, porque todos tenemos claridad de que hoy representa a una alianza más amplia”, dijo.

Sus palabras desataron un vendaval de especulaciones sobre las motivaciones detrás de esa suspensión. Días después, Carmona criticó duramente al entonces ministro de Hacienda, Mario Marcel, tras su salida del gabinete: “Se hizo casi un dios el recurso por sobre la necesidad social”, afirmó.

Desde el comando de Jara resintieron estas polémicas. Mientras la candidata intentaba instalar su relato de campaña y dar a conocer su programa, era constantemente interrumpida por las declaraciones de Jadue o Carmona, que la obligaban a salir a aclarar posiciones o responder críticas dirigidas al propio Gobierno del que ella había formado parte.

En entrevista con Pedro Carcuro, Jara abordó por primera vez las diferencias con sus compañeros de partido: “Hay una forma muy distinta de ver la política, porque yo, por lo menos, lo expreso como una falta de fraternidad”, señaló la abanderada oficialista.

Desde entonces, la candidata profundizó su distancia. Declaró que Cuba es una dictadura y, cuando el Tricel bajó la candidatura parlamentaria de Jadue, sostuvo que siempre había sido de la idea de que el exalcalde “se preocupara de su defensa” antes que de una postulación.

La abanderada presidencial oficialista tras imponerse en las primarias oficialistas. Foto: Francisco Paredes / The Clinic.

Papel secundario

En los últimos meses, miembros del PC reconocen que la directiva ha mantenido su respaldo a Jara, aunque desde un lugar más secundario. Según fuentes del partido, su rol en esta etapa se ha centrado en convocar al electorado de izquierda popular y a los huérfanos de candidaturas como las de Eduardo Artés o Marco Enríquez-Ominami, un grupo que, según sus cálculos, podría representar entre un 4% y un 8% del padrón.

Ese apoyo, no obstante, no basta para ganar una segunda vuelta. Por eso, el foco de la campaña se ha volcado hacia las clases populares, aunque indican que no desde una narrativa ideológica, sino desde la “efectividad” que podría tener el presentar “medidas concretas” que mejoren la vida cotidiana.

Esa tarea, recalcan en el comando, no estará en manos del PC, sino del equipo estratégico de campaña. Aunque admiten que existe una distancia mayor con el partido en comparación con el inicio de la candidatura —producto de la incorporación de nuevos partidos—, aseguran que no se realizarán más gestos hacia el centro político.

“Ya hemos hecho suficiente”, comenta un miembro del equipo, aludiendo a los gestos que Jara ya ha realizado: condenar las dictaduras de Venezuela y Cuba, participar en eventos insignes del Socialismo Democrático como Congreso Futuro y no polemizar ante los reiterados llamados de figuras como Guido Girardi para que renuncie a su militancia.

De hecho, en su equipo afirman que Jara no está planeando realizar un anuncio relacionado a distanciarse aún más del PC de cara a una segunda, como podría ser el “congelamiento” de su militancia.

La distancia de Jara con el PC, sin embargo, es una pregunta que se hacen varios militantes y si responde, más que a un momento electoral, a una distancia permanente.

Una señal en esa línea, que molestó a los más ideológicos del PC, fue cuando la misma candidata reconoció que su programa “incluido el ingreso vital, representa el espíritu socialdemócrata de la mayoría de los partidos de la coalición”.

La candidata presidencial tras el debate en Canal 13. Foto: Francisco Paredes / The Clinic.

La oportunidad de Jara detrás los números

“Sobre un 30% sería algo positivo”, afirma más de un miembro del comando de Jeannette Jara al ser consultados por el resultado que los dejaría satisfechos en primera vuelta. Sin embargo, además del porcentaje en sí, lo importante —advierten los expertos electorales del equipo— será la distancia que Jara logre respecto del segundo lugar y la brecha con el tercero.

En términos numéricos, el foco no solo está puesto en el margen con el segundo puesto, sino también en quién ocupará el tercer y cuarto lugar, y con cuánto respaldo. Y es que, en caso de que sean Johannes Kaiser, Evelyn Matthei o incluso Franco Parisi, lo que quedará, advierten estas fuentes es un electorado huérfano, en su mayoría alejado de la política y sin identificación partidaria clara, es por eso que la presencia del PC, resulta ser más un pasivo que un activo.

Con eso en mente, desde el comando recalcan que la segunda vuelta “es una elección distinta” y que el objetivo será conquistar a ese votante despolitizado mediante medidas que impacten directamente en el bolsillo y una estrategia comunicacional reforzada en redes sociales.

A pesar de que los votantes de Matthei, Parisi y Kaiser se ubican mayoritariamente en la oposición, en el oficialismo confían en que los traspasos de votos no son lineales.

El exministro y exvocero de la campaña del En Contra, Francisco Vidal (PPD), lo ejemplifica: “Hay una masa enorme de gente que se mueve en segunda vuelta. La primera vez que ganó Sebastián Piñera sacó el 45% en primera vuelta, y la suma de Frei, Arrate y Enríquez-Ominami daba 55%. Pero un tercio de los votos de MEO terminó apoyando a Piñera porque su electorado quedó tan impresionado con los argumentos de su candidato contra Frei que se fueron con él.”

Según Vidal, “la posibilidad de crecimiento de Jara tiene que ver con recuperar parte del voto de Kaiser, que está en el mundo popular”.

Con ese dato sobre la mesa, el ex presidente del directorio de TVN sostiene que “la franja de segunda vuelta tiene que centrarse en contenidos programáticos, dirigidos a ese mundo de cuatro o cinco millones de personas que nunca vota y que ahora lo hará por temor a la multa, y cuyo interés principal es llegar a fin de mes.”

Por eso, la campaña de Jara ha intensificado la difusión de medidas concretas que apuntan a ese electorado, lejos de un mesaje idelogizado: el ingreso vital de 750 mil pesos, la reducción del 20% en las tarifas eléctricas, el proyecto de equidad salarial entre hombres y mujeres y el apoyo a las pymes, entre otras.

La gran dificultad, reconocen en el comando, será disputar la prioridad que la ciudadanía otorga a la seguridad, un tema que José Antonio Kast ha logrado capitalizar casi en exclusiva.

Vidal lo resume así: “La disminución de las cuentas de luz en un 20%, llegar a fin de mes con 750 mil pesos y otras medidas pueden revertir parte del voto, pero el voto popular de Kast y Kaiser tiene un solo título: seguridad ciudadana”.

Jeannette Jara en el cierre de campaña de elecciones primarias. Foto: Francisco Paredes / The Clinic.

Sin embargo, las propuestas no lo son todo. Un miembro del comando recuerda que uno de los grandes flancos de Daniel Jadue en las primarias con Gabriel Boric fue el temperamento que demostró en los debates.

Jeannette Jara comprendió eso en el primer debate presidencial, realizado el 10 de septiembre por Chilevisión. Ahí, la abanderadaadoptó una actitud demasiado confrontacional con los demás candidatos, y que eso no le trajo buenos resultados.

El 12 de septiembre, en Radio Universo, Jara hizo un mea culpa: “Después de no haber podido poner propuestas sobre la mesa y estar todo el rato teniendo que defenderme de ataques, creo que eso no fue una buena estrategia de mi parte”.

Prueba de ese cambio fue su desempeño en el debate del domingo pasado, organizado por Canal 13. En esa ocasión, se mantuvo al margen de las polémicas —como también lo hicieron los otros candidatos— e incluso usó sus espacios de interpelación para valorar propuestas ajenas y dar a sus contrincantes la oportunidad de explayarse.

Particularmente, con Franco Parisi, cuyo electorado será un objetivo a conquistar si su candidatura no pasa a segunda vuelta y tampoco se siente convocado por el PC. Durante el debate, Jara inició su intervención con un guiño directo al candidato del Partido de la Gente: “Revisé tu programa y, tanto tú como Harold, son los únicos que tocan el levantamiento del secreto bancario, algo muy importante para combatir el crimen en nuestro país”.

Luego destacó una de las medidas del economista: “Una de tus propuestas me llamó mucho la atención, que es la devolución del IVA en los medicamentos. De hecho, le pedí a mi equipo que la revisara. Solo te quería preguntar: ¿cómo se haría esto?”.

Acto seguido, Parisi agradeció la pregunta y explicó su propuesta, mientras Jara, en la pantalla dividida, asentía y tomaba apuntes, una estrategia nueva que —según explicaron desde su comando— le permite centrarse en las ideas y no caer en provocaciones.

En el comando de Jara, por otra parte, destacan que Parisi hoy mantiene un discurso más frontal contra José Antonio Kast. De hecho, el economista ha planteado que Jara sería la ganadora en una segunda vuelta frente al republicano. Explican que el contraste entre el origen social de Jara y el de sus rivales de derecha favorece su imagen ante el electorado popular.

Con todo, desde el equipo de campaña señalan que la lección está clara: en la segunda vuelta, la clave será “ir a buscar el centro popular, no el centro político”.

En esa línea el comando de Jeannette Jara ya tiene definido que el cierre de su campaña incluirá la llegada de nuevas figuras pero que serán transversales en tanto a los colores políticos. El que destacará sin embargo, será el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, pues el evento se realizará en esa comuna junto a la ciudadanía.

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