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4 de Noviembre de 2025

Patrick McGinnis, escritor estadounidense que convirtió el FOMO en un concepto universal: “Cuando te enfocas en lo que no tienes, desprecias todo lo bueno de la vida”

En conversación con The Clinic, Patrick McGinnis, el creador del término FOMO —Fear of Missing Out o Miedo a Perderse Algo— reflexiona sobre el impacto de las redes sociales, explica su "regla de las 24 horas" para tomar decisiones y advierte: "Es la mano invisible que domina nuestras decisiones"

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En tiempos en todo ocurre demasiado rápido, y la comparación constante se vuelve inevitable, Patrick McGinnis decidió ponerle nombre y analizar una sensación tan moderna como universal: el miedo a quedarse fuera. En su libro sobre el FOMO, llamado “Miedo a Perderse Algo: Toma de Decisiones Práctica en un Mundo Abrumado”, el inversionista y autor estadounidense explora cómo la ansiedad por no estar “en todas” ha moldeado nuestra forma de vivir y de vincularnos con el resto.

McGuinnis acuñó el término FOMO en 2004, mientras estudiaba en la Escuela de Negocios de Harvard. En ese entonces, él reconoce que vivía bajo una intensa presión por aprovechar cada oportunidad que se le presentara —ya fuera social, profesional o académica—, por temor a perderse experiencias.

El escritor describió por primera vez el concepto en un artículo de la revista estudiantil. Con la expansión de las redes sociales, la idea comenzó a cobrar una nueva relevancia, impulsada por dinámicas que dominan la era digital, como la comparación constante, la sobreexposición y la presión por estar en todas partes. Fue entonces cuando McGinnis advirtió que aquello que había observado en Harvard se había transformado en un fenómeno global.

“Cuando yo inventé el término era el 2003, así que no había Facebook, no había Twitter, nada de eso. Había LinkedIn, pero nadie lo usaba”, recuerda McGinnis en entrevista con The Clinic. Y comenta que cuando egresó de la universidad pensó: “bueno, ya que estoy saliendo esto, el FOMO se me va a ir, porque voy a estar viviendo viviendo una vida normal”.

“Pero, obviamente, no estamos en eso, porque para tener FOMO hay que tener un gatillo que te enciende el juego, ¿no? y el número de gatillos que tenemos hoy en día con Instagram, con TikTok, con todas las redes, vivimos en las redes, es muy intensa”, añade.

Desde su hogar en Estados Unidos, el reconocido escritor y orador que ha invertido en empresas líderes en Estados Unidos, América Latina, Europa y Asia, ahonda en el concepto que instaló, mientras prepara su visita a Chile en el marco de la nueva edición del EtMday 2025, organizado por la corporación sin fines de lucro Emprende tu Mente (EtM), a desarrollarse entre el 20 y 22 de noviembre en el Parque Bicentenario de Vitacura.

McGinnis, quien fue invitado por el fondo latinoamericano de venture capital especializado en impacto social y ambiental, Impacta VC, será el primer orador del EtMday en el escenario principal, justo después de la inauguración por parte del presidente Gabriel Boric el jueves, y el viernes participará en el Impactaland Stage.

—Con las redes sociales tan presentes en la vida cotidiana, especialmente entre los jóvenes, ¿diría que el FOMO se ha intensificado en esta generación?

—Hay factores muy importantes que determinan cuánto se siente el FOMO. Lo primero es que, cuando uno es más joven, tiene menos información sobre la vida, o sea que cuando ves una fiesta en Instagram y tienes 15 años, ¿a cuántas fiestas has asistido? No tantas, así que cada fiesta parece emocionante. Cuando tienes 45 años, has ido a muchas fiestas, así que tienes la información para decir quiero ir o no.

Cuando tenemos el FOMO, tenemos una percepción de que algo es bueno y queremos tener eso, pero con información se puede bajar la diferencia entre percepción y realidad. Así que creo que todas las generaciones tienen su propia forma de vivir el FOMO.

—¿Existe alguna estrategia algún mecanismo para dejar de sentir FOMO? ¿o no hay manera de evitarlo?

—Yo tengo los secretos, gracias a Dios. La primera cosa que tenemos que hacer es estudiar algo y pensar ‘lo que veo acá, ¿corresponde a la realidad o no?‘. Tenemos que sacar los filtros, eso es uy importante. La otra parte de FOMO es lo que llamo normativo, o sea, el hecho de que vemos que otros están haciendo algo y pensamos que no queremos quedar afuera.

El 50% de los jóvenes gastan dinero en cosas que no necesitan, o que quieren por el FOMO. Así que si pensamos bien si quiero eso o no, podemos bajar el FOMO. Así que creo que la realidad es que yo tengo FOMO todos los días porque hay un montón de gatillos, y yo lo sé, así que pienso bien en percepción, pienso bien en normativo y también siempre espero 24 horas antes de que decir sí, ¿sabes por qué? porque la dopamina de la emoción se me va, y puedo tomar una decisión mucho más tranquilo. La regla de 24 se llama.

Cuando tienes FOMO, estás enfocado en lo que no tienes, en la escasez, y no valoras todo lo bueno en la vida. Y eso es muy feo, porque al final del día, si nos enfocamos en las cosas que no tenemos, despreciamos todo lo bueno y los regalos que nos ha dado la vida.

—¿Crees que siempre es negativo sentir FOMO, o existen casos o circunstancias en que puede ser positivo, o se puede transformar en algo positivo?

—El FOMO es como alguien que te toca en el hombro y dice ‘mira, ¿has pensado en hacer esto?‘, es una forma de examinar el universo y ver oportunidades que tal vez sean interesantes. El problema es cuando nosotros decidimos que vale la pena hacer sin pensar en percepción, en normativo y todo eso. Así que tenemos que pasar por el proceso de sacarle todas las emociones, y ser mucho más objetivos.

Pero yo creo que nos da la percepción de que hay oportunidades en la vida, lo que es muy bueno, un sentido de emoción, de capacidad y de posibilidad. Y cuando uno ve una cosa que provoca el FOMO, hay que aplicar una regla de 24 horas, primero. Segundo es no hacer esta cosa de cero, de golpe.

—Si pudieras redefinir el concepto FOMO desde que lo creaste, ¿cambiarías algo?

—Sí, yo creo que, típicamente, cuando se habla de FOMO, se habla de fiesta, de cosas bobas, como livianas. Y yo creo que el FOMO es la base de persuasión, de marketing, de mercados financieros, es el algoritmo que domina la razón. Así que si pensamos el FOMO como si fuera la mano invisible detrás de muchas cosas, es una muy buena forma de entender el mundo.

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