Buscar
Entender es todo
cerrar
Felipe Lecannelier - Francisco Paredes - The Clinic

Tendencias

24 de Noviembre de 2025

“Tratas a los otros como a ti se te da la regalada gana”: Felipe Lecannelier alerta sobre la preocupante tendencia del trato a las personas

Felipe Lecannelier advierte que la “deshumanización oculta” se vuelve cotidiana cuando tratamos a otros como objetos o medios para nuestros fines. El psicólogo señala que esta lógica atraviesa trabajos, escuelas y familias, donde personas y vínculos se reducen a números, rendimientos o expectativas.

Por
Compartir

Durante las más de 300 páginas del libro Nuestra Humanidad Invisible, el psicólogo Felipe Lecannelier analiza cómo diariamente, y casi a cada minuto, deshumanizamos a los otros. Ya sea en el trabajo, a los estudiantes en sus respectivos establecimientos y hasta en el interior de las familias.

En conversación con The Clinic, Felipe Lecannelier comentó que en medio de su trabajo surgió una pregunta: “¿Por qué nos cuesta respetar a todo el mundo? Ahí como que encontré este concepto de deshumanización oculta, que es esto que en el fondo, cuando nosotros de alguna manera tratamos a los otros. Los descalificamos, los estigmatizamos, los patologizamos, los discriminamos, cuando simplemente piensan diferente“.

“A partir de ahí entré todo en este concepto de deshumanización oculta. Que son muchas formas diferentes en donde tú tratas a los otros como a ti se te da la regalada gana. Es decir, tú tratas a los otros como objetos, como cosas, como medios para tus propios fines, como herramientas. Entonces en los trabajos, los trabajadores son tratados como números, metas de productividad, los alumnos son tratados como rendimiento, notas, rendimiento académico. Las familias muchas veces tratan a sus hijos como extensión de sus propias expectativas“, añade.

Felipe Lecannelier – Francisco Paredes, The Clinic

La deshumanización de Felipe Lecannelier

El académico Felipe Lecannelier recalca que “en la política siempre se trata al que piensa diferente, como el facho, el comunacho, el merluzo. Es decir, yo me hice la pregunta del por qué hay tanta descalificación y tanta rabia, tanto odio en el mundo y cómo esa rabia y ese odio y esa deshumanización oculta es casi como la manera como ya nos estamos todos relacionando, casi todos”.

—¿Y encontraste la respuesta de por qué pasa esto, por qué deshumanizamos tanto?

—Me puse a estudiar muchos estudios y hay varias respuestas. Una respuesta es que a veces tú puedes ser una persona muy humana. Pero si entras a trabajar en una empresa que te tratan como un número, tarde o temprano vas a terminar deshumanizando a todo el resto. Es decir, una respuesta es que cuando uno está en ambientes deshumanizadores, uno se adapta a esos ambientes y se vuelve deshumanizado.

Otra respuesta es que hay mucha gente que deshumaniza también. Por ejemplo, las personas que trabajan en la salud, cuando tratan a sus pacientes casi como diagnósticos o números. Una manera de deshumanizar también es una manera de protegerse de uno mismo. Entonces, como que si tú trabajas en un contexto de salud o de niñez vulnerada, hay mucho sufrimiento ahí y como no quieres que te afecte todo el sufrimiento, al final terminas tratando a los otros como cosas.

La tercera explicación, que para mí es la mejor, es que nosotros deshumanizamos cuando de alguna manera lo que hace el otro como que nos desestabiliza nuestro sentido de vida. Por ejemplo, si soy una persona que cree en un partido político. Ese es un sentido de vida para mí y de repente tú piensas algo diferente, tú me amenazas. Es decir, si tú piensas algo diferente, tu pensamiento diferente, tu estilo de vida es una amenaza para mi propio sentido de vida y yo me tengo que defender de esa amenaza. ¿Y cómo me defiendo? Descalificándote.

—¿Cómo se puede enfrentar este tipo de discusión sin entrar a deshumanizar a un otro?

—La idea de la deshumanización tiene el otro lado que es la humanización. Que es hacer el esfuerzo de entender que el otro es mucho más que una etiqueta, una categoría, un partido político. Es un ser que vive lo que vive porque eso le da sentido. Es entender que vivimos en un mundo donde mucha gente tiene perspectivas diferentes a las nuestras, vidas diferentes, contextos socioculturales, socioeconómicos diferentes.

Lo que yo encontré es que a nosotros nos cuesta mucho ver como las perspectivas de los otros. Yo no estoy ni siquiera diciendo ser empático. Sino que entender que si alguien cree en la derecha o la izquierda, o es LGTBQ+ o tiene cualquier creencia. Es porque eso le hace sentido, pero ¿por qué lo tengo que atacar? El punto es por qué tenemos que entrar en este ataque de siempre querer destruir al que de alguna manera vive, piensa y siente de manera diferente. Creo que la capacidad de adoptar diferentes perspectivas, aceptar diferentes perspectivas, es fundamental. Lo interesante es que hay estudios que muestran que un niño de 3 o 4 años ya lo puede hacer. Si lo puede hacer un niño de 3 ó 4 años, ¿por qué no lo va a poder hacer un adulto?

¿Qué pasa al interior de las familias?

—Explicabas que habían padres que deshumanizan a sus propios hijos ¿Cómo los papás pueden evitar esa conducta?

—El libro tiene un capítulo sobre lo que llaman la crianza deshumanizadora. Cuando tú estás todo el rato retando, gritando, agrediendo, maltratando a tu hijo o a tu hija, de alguna manera lo estás tratando como un objeto. ‘Pórtate bien’, ‘anda a acostarte’, ‘no hagas esto, ponte a estudiar’. Ya no lo tratas como una persona que está sintiendo cosas, lo tratas como un objeto que se tiene que adaptar a nuestras expectativas. Una de las propuestas que, dentro de la Psicología es bien conocida, es cómo ayudamos a los adultos que vean al niño desde el niño. A que presten atención a lo que le pasa, a que se hagan la pregunta, por ejemplo, si un niño no quiere ir al colegio, ¿por qué no querrá ir? ¿Qué le estará pasando? Yo también muchas veces no quise ir al colegio. Hay toda una serie de metodologías de lo que llaman mentalización.

Mentalizar a un niño es como hacerse la pregunta de, ¿Qué le estará pasando? ¿Qué necesitará? ¿Por qué llora? ¿Está enojado? ¿Por qué hace esto? ¿Por qué no me hace caso? No llegar y tirarle el reto y el grito y el castigo, sino hacer un esfuerzo de mentalizar, de verlo como un ser que al igual que nosotros, si no queremos algo, es por algo.

La idea de mentalización es súper interesante porque se ha investigado mucho y muchos estudios muestran que hay padres y madres que tienen. Les sale como normal decir, oye, bueno, pero si este niño está enojado por algo, ¿por qué no averiguamos por qué? Pero el problema es cuando tenemos adultos que en verdad no quieren mentalizar a sus hijos, no quieren preguntarse por lo que sienten, lo que les pasa, y les tiran el castigo, el reto, la violencia y el maltrato. Hay un estudio este año en Chile que mostró que el 80% de los niños en Chile, 70-80% viven violencia en el hogar. Eso es súper deshumanizante. Los niños están siendo crónicamente deshumanizados, tratados como objetos, agredidos, violentados de miles de maneras y por eso tenemos la infancia, la adolescencia y la salud mental que tenemos.

—¿Por qué crees que, algunos padres, decidan no preguntarse del por qué del comportamiento de sus hijos y pasen directamente al castigo?

—Hay muchas razones, la principal es el estrés. Si tú eres un papá o mamá que está estresado por tu trabajo, por la vida, si tú viviste una crianza estresada donde a ti te maltrataron, tú no tienes ese espacio. El estrés como que cierra el espacio para ver al otro como un ser que siente, que piensa. Entonces el estrés es fundamental. Ahí el estrés es por la vida, por la economía, por vivir en Santiago, por la delincuencia, pero sobre todo, lo que yo muestro en el libro es que está súper demostrado que si a ti te maltrataron cuando chico a ti después te va a ser bien difícil ver a tus hijos como seres mentales. No digo que sea imposible, pero cuando uno vive trauma, vive estresado, vive con pena, con rabia. Entonces el estrés, el malestar, como que cierra la capacidad de ver al niño y hacerse la pregunta. Bueno, pero por qué no averiguamos qué le pasa, qué siente, qué piensa, qué quiere, qué nos está tratando de expresar.

Felipe Lecannelier – Francisco Paredes, The Clinic

El camino de la esperanza

—¿Podemos cambiar este panorama? ¿Podemos volvernos una sociedad más humanizada?

—Tenemos dos caminos. El camino de la desesperanza, que es todos estos miles de estudios que están saliendo de que el nivel de salud mental, los problemas de salud mental. Hay un estudio mundial que se hizo hace poco y planteó que de aquí a 10, 15 años más no van a haber personas sanas en este mundo. Una persona antes de los 50 años ya mínimo va a tener depresiones, ansiedad, problemas físicos. Entonces hay un camino bien desesperanzado.

Hay otro camino más esperanzado que plantea que en el fondo nosotros toda esta cosa de la deshumanización es porque somos seres sociales. Necesitamos a los otros para vivir, somos seres comunitarios y por eso el individualismo también tiene un efecto súper deshumanizante, a mí me importa yo mismo y a ti lo que te pasa me da lo mismo. Un camino de esperanza es como volver a recuperar nuestra esencia que está en nuestra biología. Nuestra esencia es social, vincular, comunitaria, nosotros necesitamos a los otros para vivir. El camino esperanzador es como encontramos formas para volver a reconectarnos con algo que está en nuestro ADN, que es que necesitamos siempre vivir en comunidad, no en individualismo sino que en comunitarismo.

Es tan compleja la sociedad en la que vivimos que todavía no hay ningún genio o ninguna genia que realmente se le haya ocurrido realmente un buen consejo. Porque están todas estas filosofías baratas, todos estos libros de sé feliz, de autoayuda, cree en ti mismo, el poder está en ti, pero eso ya sabemos, yo lo hablo en el libro, que genera al final más malestar todavía. Es decir, el camino no está en uno mismo, está en cómo recuperamos. Por ejemplo, estar más tiempo con tus hijos, conversar más con ellos, tener más vida social, no sufrir en soledad.

La soledad ya fue definida a nivel mundial como el factor más nocivo del ser humano, de hecho la soledad ya ahora está relacionada a muerte temprana, personas solas mueren antes, entonces eso es lo que tenemos que poner en el centro de la política pública. Cómo combatimos en un país de Chile que es muy individualista, lo sabemos por rankings mundiales, cómo volvemos a recuperar este sentido comunitario de vínculo porque necesitamos siempre a los otros, y eso yo creo que tiene que ir en una política pública, tiene que ir en todos los niveles, tiene que ir en la familia, las escuelas tienen que volver a recuperar el sentido comunitario y no convertir la educación en una máquina para obtener notas

“Todos son autistas, todos son bipolares, todos son neurodivergentes”

Felipe Lecannelier admite que “un tema que no preguntan mucho, que me parece que es súper urgente, que el otro tema del libro es el estigma que hay ahora de que todos son autistas, todos son bipolares, todos son neurodivergentes. Pero yo dedico muchas páginas para mostrar lo peligroso que es cuando tú tratas el sufrimiento de las personas como patología psiquiátrica o psicológica. Si estás pasándolo mal y te digo ‘es que tu eres TLP, trastorno limítrofe de la personalidad’, yo muestro que hay miles de estudios que muestran que yo te digo eso y tú te sientes pésimo, yo te estoy estigmatizando a ti al decirte que es así, y a ti lo que te pasa es que después ya no vas a querer venir conmigo porque no quieres que yo te siga diciendo que estás loca, que eres anormal, desadaptada”.

“Chile es un país que patologiza a todos, un niño llora un poco y tiene un trastorno de la desregulación, se mueve un poquito más y tiene un trastorno de déficit atencional de hiperactividad, ahora ya si no te mira un rato es autista, si estás un poco triste eres depresivo, si tienes un día bien y un día mal, eres bipolar. Es lo que llaman la medicalización del sufrimiento, convertir sufrimiento inevitable de vivir en esta sociedad en trastorno. Hay mucha investigación que muestra que eso hace peor Chile tiene un sobrediagnóstico impresionante”, recalca Felipe Lecannelier.

Felipe Lecannelier – Francisco Paredes, The Clinic

Notas relacionadas

Salir de la versión móvil