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Megatoma de San Antonio
Foto: Agencia UNO.

Ciudad

3 de Diciembre de 2025

“Hoy viven en una toma y mañana en una urbanización, pero nunca en una ciudad”: Expertos abordan los desafíos tras expropiación de la megatoma de San Antonio

Urbanistas analizan el plan del Gobierno para expropiar 100 hectáreas de la megatoma del cerro Centinela en San Antonio, y la posibilidad más adelante de regularizar el asentamiento. Los expertos advierten que la urbanización del terreno, el acceso a servicios básicos y la falta de planificación con sentido de ciudad podrían extender la radicación por décadas, pero que Chile ha tenido experiencias positivas en el pasado.

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Tras el anuncio del Gobierno de que van a expropiar 100 hectáreas de la denominada “megatoma” de San Antonio, se han planteado diferentes dudas respecto a cómo se va a concretar este proceso, para más adelante regular el asentamiento que toma el cerro Centinela de la ciudad.

En esa línea, urbanistas abordan cómo se puede avanzar en la radicación de la toma tras la expropiación estatal.

En términos generales, la postura es que era necesario buscar una salida a este conflicto. Sin embargo, destacan especialistas, el proceso de regularización puede ser largo, de años.

Luis Álvarez, profesor del Instituto de Geografía de la PUCV y experto en urbanismo, sostiene que “desde el punto de vista urbanístico, para poder radicar una toma hay todo un proceso antes de llegar a instalar una casa. Primero el suelo tiene que estar urbanizado. Urbanización en Chile es disponer de agua potable y alcantarillado. O sea, que tenga la condición sanitaria resuelta”, plantea.

Respecto a este punto, plantea que para la correcta radicación, es necesario un trabajo amplio y coordinado entre el Gobierno central, el Gobierno Regional y empresas privadas sanitarias para urbanizar el terreno de la toma. Sin embargo, el trabajo más complicado, destaca el especialista, es acercar los servicios básicos a los habitantes tras la regulación.

Los desafíos de la megatoma tras la expropiación

El arquitecto y académico de la Universidad de Chile, Alberto Teixido, plantea que Chile ha tenido experiencias positivas con la radicación de tomas en el pasado.

“Chile tiene experiencia de la década pasada, de una unidad que se llamaba Chile Barrio. El Ministerio de Vivienda, a través de Chile Barrio, disminuyó considerablemente los campamentos intentando dar soluciones de vivienda con relocalización, relocalización con arraigo y radicación“, afirma.

En esa línea, sostiene que “en su momento logró hacer los catastros, los procesos participativos, los diseños y construcción de las viviendas en las cuales se fue reubicando y mejorando la condición de campamento hacia una ciudad más formal y más consolidada. Esto abrió un montón de debates sobre cantidad y calidad que han desembocado en distintas políticas públicas que están mejorando la calidad de la vivienda y mejorando la calidad de los subsidios de integración social”.

Megatoma de San Antonio ahora. Foto: Agencia UNO.

De todas formas, el proceso implica desplazar temporalmente a los habitantes de la megatoma de sus viviendas, y trabajar el terreno para su urbanización, lo que pude generar complicaciones.

“Los problemas de la urbanización en toma, es que si bien hay un cierto principio de cómo se ubican, necesariamente hay que mover a la gente. Literalmente mover las construcciones para abrir la utilidad pública. Todo proyecto de urbanización al menos tiene que tener un 20% de utilidad pública. Que son por donde van a ir las calles, y las calles se diseñan de acuerdo a un proyecto de loteo. Para eso tienen que cumplir con la norma de anchos fiscales adecuados. Con una calle local, una vía estructural que necesitaría la toma para integrarse a la ciudad de San Antonio. Eso también es largo porque hay que esperar financiamiento para poder hacer la tarea de la urbanización””, explica Luis Álvarez.

“Los habitantes en el origen no piensan desde el desarrollo del lugar”

El académico de la PUCV plantea que el principal problema en torno a la megatoma de San Antonio, es que su construcción actual fue construida como emergencia habitacional, y como asentamiento irregular no tuvo planificación con sentido de ciudad, lo que puede complicar su radicación en el futuro.

“Ahora, el problema de radicar la toma, es que los habitantes en el origen no piensan desde el desarrollo del lugar para dejar áreas verdes, equipamiento, dónde va a estar el jardín infantil, dónde podría estar la escuela, dónde va a estar el Cesfam. Todo eso adolece el lugar. Por eso hay que hacer una especie de racionalización para dejar sitios que puedan luego concitar el interés de hacer ciudad. Porque una toma es solamente vivienda, no es ciudad. La urbanización no trae consigo la ciudad. Hay que llevar la ciudad a estas tomas, equipamiento, transporte , servicios básicos”, plantea.

Foto: Agencia UNO.

En ese sentido, afirma que “los habitantes de una toma van a vivir, hoy día viven en una toma y al futuro en una urbanización, pero nunca en una ciudad”. Respecto a los tiempos de regularización a través de los métodos de compra, señala que “la radicación supera los 30 años”.

A modo de conclusión, el especialista enfatiza que “cualquier urbanización debería partir por el equipamiento básico. Tener calles, lugares para la salud, para la educación, para la cultura. Cuando tenga eso pueden traer a los vecinos, porque ahí se van a insertar a la idea de lo que es ciudad”.

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