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Cristóbal Piñera habla sobre su empresa de capital de riesgo, Tantauco Ventures: “La IA probablemente sea la mayor oportunidad económica de nuestra era”

Con una década de experiencia en startups e inversión, Cristóbal Piñera Morel hoy lidera, junto a su socio Juan Turner, Tantauco Ventures, un fondo de venture capital que apuesta por empresas que resuelven problemas estructurales de la región. En esta conversación con The Clinic repasa cómo evalúan a los emprendedores, los errores que más se repiten, el impacto de la Inteligencia Artificial en Latinoamérica y repasa sus planes para 2026. Además, habla sobre su carrera, hecha en paralelo al Family Office, y un nuevo aniversario de la muerte de su padre.

Sigue a The Clinic en Google News Por 18 de Enero de 2026
Tantauco Ventures
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Las apariciones y declaraciones públicas de Cristóbal Piñera (42) tienen, por lo general, más que ver con el mundo de los negocios que con la política: el hijo menor de Sebastián Piñera lleva ya una década inserto en el mundo de las startup y la innovación, desde distintas veredas.

Pero en las últimas semanas, la contingencia ha marcado una diferencia: junto a sus hermanos y su madre, Cecilia Morel, recibieron en la casa de los Piñera al entonces candidato José Antonio Kast, para dejar de manifiesto su apoyo de cara a la segunda vuelta presidencial. Luego, celebró el resultado de la elección en su cuenta de X, donde, también, aplaudió la caída de Nicolás Maduro. Entre medio, Cristóbal Piñera, publicó fotos de la naturaleza del Parque Tantauco.

Ese pedazo de tierra, cuyo nombre significa “confluencia de aguas”, lo conecta, por supuesto, con su historia familiar. Y fue el elegido para darle el nombre definitivo a su empresa de capital de riesgo o venture capital, Tantauco Ventures -que comenzó en 2022 bajo el nombre de Deadalus-, con la que, junto a su socio Juan Turner, ya han invertido en 21 empresas tecnológicas de distintas áreas.

Desde Koywe, una plataforma de inteligencia financiera que permite a las empresas integrar funcionalidades para stablecoins (criptomonedas); a Scape, una aplicación para pedir masajes o tratamientos faciales a domicilio; o Influur, una especie de marketplace y herramientas fintech para creadores de contenido o influencers; y Foodology, una startup de restaurantes virtuales para la región; son parte del portafolio de Tantauco Ventures.

“El gran error del ecosistema es mirarlo en el corto plazo. Nos obsesionamos con rondas gigantes o quiebras ruidosas y creemos que todo es volatilidad, cuando en la práctica el progreso es lento, poco glamoroso y mucho más consistente. Las grandes startups se comportan como una curva J o como el bambú chino: pasan años construyendo raíces, sin resultados visibles, pero avanzando de forma constante. Después emergen y crecen rápido”, explica Cristóbal Piñera a The Clinic, desde sus vacaciones en el sur y por escrito, cuando se le pregunta cómo eligen las empresas por las cuales apostar, en un ecosistema donde las startups a veces vienen y van.

Piñera añade: “Por eso, más allá de los ciclos tecnológicos, buscamos siempre lo mismo: que resuelvan problemas reales, dolores grandes de personas o instituciones. Que apunten a mercados profundos, capaces de sostener crecimiento acelerado por 10 o 15 años. Que tengan modelos de negocio sostenibles, con ventajas competitivas reales. Y, lejos lo más importante, fundadores extraordinarios: talento, experiencia, visión y resiliencia. Las startups no crecen en línea recta. Enfrentan cambios de contexto, errores y obstáculos permanentes. Por eso el mejor predictor de éxito no es la idea, es el equipo que la empuja”.

La noticia de fines de 2025 para Piñera fue que Tantauco Ventures cerró su segundo fondo de inversión, mientras el primero aún tiene seis años por delante, y hay presupuesto para invertir en el seguimiento de las empresas que van mostrando avances.

De fundadores, errores y planes

Has hablado de cómo se centran, en buena parte, en los fundadores. Que es fundamental conocerlos. ¿Cómo se evalúa esa motivación? ¿Qué es lo primero que les preguntas o en qué se fijan de ellos?

—Es la parte más difícil y más sensible del análisis. Partimos por los hechos: qué ha hecho esa persona en su vida, la consistencia de su trayectoria y la calidad de sus experiencias previas. Pedimos referencias de personas que hayan trabajado con ellos desde distintos ángulos. Si eso no cuadra, no avanzamos.

Cuando sí cuadra, entramos a un análisis más profundo con un modelo de tres niveles. El personal: regulación emocional, motivación intrínseca y resiliencia. El equipo: alineamiento cultural, complementariedad y confianza. El mercado: qué tan natural es el fit entre el fundador y mercado en el que se esta desenvolviendo. Esto lo evaluamos en una serie de entrevistas con los fundadores donde vamos ahondando en cada uno de estos temas.

Ustedes hablan de buscar emprendimientos que solucionan “problemas reales”. ¿Qué sectores ves más prometedores hoy en día?

—En Latinoamérica la lógica es distinta a Silicon Valley. Allá muchas startups crean mercados nuevos empujando fronteras tecnológicas. Acá, el mayor impacto está en resolver problemas estructurales de la región. Acceso al crédito, salud, productividad empresarial, eficiencia operacional por ejemplo. Ahí están los grandes dolores.

Buscamos startups que ataquen esos problemas reales, apalancándose en tecnologías como IA o blockchain, no como fin en sí mismo, sino como herramienta. Hoy el foco global está en productividad impulsada por IA, automatizar tareas, complementar personas y hacer a empresas y equipos mucho más eficientes. Eso en Latinoamérica tiene un potencial enorme.

En el acompañamiento que hacen a los emprendedores para crecer: ¿cuál crees que es el error que más se repite?

—En el acompañamiento creemos que lo principal es apoyar la visión de largo plazo de los emprendedores, identificando su estrategia y capacidad de construir valor paso a paso y confiando en ella en el tiempo, aun en momentos donde los resultados inmediatos no acompañen.

En este sentido, uno de los errores frecuentes tiene que ver con la mirada de corto plazo, sacrificando decisiones estratégicas por ingresos inmediatos que hacen ver bien a la empresa pero que no construyen valor real en el tiempo. El VC es un negocio donde los resultados se componen exponencialmente. Las estrategias de largo plazo son las que pueden generar retornos exponenciales. El desafío no es solo tener la visión, sino el temple para sostenerla cuando todo el entorno empuja a mostrar resultados rápidos: más ventas, una nueva ronda o un exit temprano.

Tuvieron el cierre exitoso de su segundo fondo de inversión en 2025, y aún le quedan años al Fondo I. ¿Cuáles son las prioridades de trabajo para este 2026?

—En Venture Capitals los fondos tienen ciclos claros. Los primeros tres a cuatro años son de inversión. Nuestro Fondo I invirtió en 21 empresas en la región entre el 2022 y el 2025. Luego viene el periodo de acompañamiento para apoyar a las startups del portfolio, reinversión en las que estén teniendo buenos resultados y búsqueda de salidas para lograr retornar capital y generar retornos positivos para los inversionistas.

Así que el 2026 se divide en dos frentes, buscar nuevas startups para invertir desde el Fondo II y seguir empujando el crecimiento de las empresas del Fondo I.

—¿Consideran a futuro levantar otro fondo de inversión y de qué dependerá?

—Recién partimos el Fondo II, así que por los próximos tres a cuatro años no vamos a levantar otro. Pero sí queremos construir una firma de largo plazo, que viva décadas y apoye a cientos de startups en la región; eso implica seguir levantando fondos en el futuro.

Todo depende de los resultados. En Venture Capitals el pasado importa mucho, los inversionistas miran los retornos de los fondos anteriores. Mientras mantengamos su confianza y sigamos viendo buenas oportunidades en la región, seguiremos construyendo.

Cristóbal Piñera en un evento de Tantauco Ventures
Cristóbal Piñera en un encuentro realizado entre Tantauco Ventures y Nazca.

Aprendizajes en el camino y lo que viene para Chile según Cristóbal Piñera

Entraste al mundo de la tecnología en 2012, ¿cuáles han sido los mayores cambios de tendencia que has visto?  Pensando en el alza y caída de cierto tipo de industrias, el fin de la “burbuja” de Silicon Valley, etc.

—Si uno mira la curva del ecosistema tech de Latinoamérica, la tendencia es muy clara y en una sola dirección. Hoy tenemos fundadores mucho mejor preparados, tenemos un mercado de capitales más sofisticado con fondos que van desde pre-seed hasta growth y también tenemos un ecosistema mucho más nutrido y colaborativo.

Creo que Latinoamérica está alcanzando la madurez que a su vez se da justo cuando entramos en una ola tecnológica profunda con la IA, que probablemente sea la mayor oportunidad económica de nuestra era. Soy muy optimista, por primera vez se alinearon preparación y oportunidad. Los resultados los vamos a ver en los próximos 10 años.

—Y, en lo personal, desde tus primeros pasos, a lanzarse más tarde con Tantauco Ventures, ¿cuáles han sido los mayores aprendizajes?

—La gente sobrestima lo que puede lograr en un año y subestima lo que puede construir en 10. Es tentador pensar que las buenas startups tuvieron suerte y estuvieron en el lugar correcto en el momento correcto, pero tras conocer a muchísimos tremendos emprendedores, uno ve que todos pasaron años construyendo sin claros resultados antes de tener éxito.

Ustedes se centran en Latinoamérica: ¿cómo ven que está el mundo de los nuevos emprendedores de startups en Chile y qué se necesita para potenciarlo? ¿El mayor desafío es pedirles ser rentables?

—Startup Chile fue clave en su momento: cambió la cultura y puso a Chile en el mapa. Pero hoy me entusiasman más iniciativas privadas como Platanus, que combinan comunidad y mentoring con una lógica de mercado que impone realidad.

La rentabilidad no es una fórmula única. Las startups suelen crecer en curva J: inversión y pérdidas iniciales hasta encontrar product–market fit para lograr crecer aceleradamente. Pero sí es importante tener la rentabilidad en el radar, medir los unit economics (la economía unitaria del negocio) y tener un plan e hipótesis claras que puedan ir validando en el camino.

—Cómo ves el escenario de emprendimiento y para las startups con el gobierno de José Antonio Kast.

—Creo que José Antonio Kast es una buena noticia para la inversión y la economía chilena. Dicho eso, las startups exitosas piensan regionalmente desde el día uno. Por eso son más resilientes a ciclos políticos locales y mucho más sensibles a factores macro globales: tasas de interés y cambios tecnológicos.

Tu carrera se ha hecho en paralelo a lo que está trabajando tu familia, y lo mismo también en el ámbito público; tus hermanos y tu mamá participaron más de actos de campaña, o incluso ahora en el anuncio con la Universidad Católica de crear una cátedra en homenaje a tu padre. ¿Te interesa participar más? ¿O es importante para ti mantener tu camino propio?

—Una de las cosas que más agradezco a mis papás es la libertad intelectual con la que nos criaron. Nadie “tenía que ser” empresario, abogado o político, cada uno era libre de buscar sus propios intereses y espacios. Eso generó una diversidad enorme en mi familia, mi hermana mayor, profesora, está a cargo de las fundaciones familiares, mi otra hermana es doctora y atiende en el servicio público además de hacer investigación, y mi hermano tiene una veta más financiera/empresarial, él es quien hoy lidera de nuestro family office.

Yo soy muy consciente de los privilegios que tenemos, y justamente por eso tengo claro qué quiero construir con Tantauco Ventures. Nuestro foco es apoyar emprendimiento de alto impacto en Latinoamérica, para que talento, independiente de su origen o contexto, pueda tomar riesgos grandes e intentar mejorar el mundo sin hipotecar su futuro.

—Y, por último: se acerca un nuevo aniversario de la muerte de tu padre. ¿Cómo lo enfrentas por estos días?

—Se le echa mucho de menos. Como familia somos muy unidos y como abuelo era irremplazable.
En lo personal, me quedo con el corazón lleno de recuerdos y gratitud.

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