Opinión
18 de Enero de 2026
Perfil a Mara Sedini: La excéntrica de Kast
Por Kike Mujica
Mara Sedini está en Spotify: grabó un disco. Cantó en el Festival de Olmué. Fue corista de Myriam Hernández. Estudió artes escénicas en Nueva York. Ofició de extra en una serie gringa. Fue panelista de Show de Goles. Actuó en La Pérgola de las Flores. Y también en teleseries.
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La excéntrica Sedini.
Ella es la más probable ministra vocera del nuevo gobierno de José Antonio Kast. Sería la octava mujer en ocupar ese puesto desde el retorno a la democracia: Antes estuvieron Carolina Tohá, Pilar Armanet, Ena Von Baer, Cecilia Pérez, Paula Narvaez, Karla Rubilar y Camila Vallejo.
La prensa escribía sobre ella en 2019: “La bella cantante que se robó las miradas en la obertura del Festival del Huaso de Olmué”.
La Moneda sería su nuevo escenario.

¿Quién es Mara?
Sedini tiene 40 años. Estudió ingeniería comercial en la UC -no terminó-, periodismo en la Universidad Gabriela Mistral, es licenciada en Artes y tiene un magíster en comunicación en la Universidad Adolfo Ibáñez.
En Estados Unidos estudió teatro, canto y danza en The American Musical and Dramatic Academy, de Nueva York.
“Soy superestudiosa, al contrario de los que me creen una siempre influencer”, dice.
Su primera incursión en la política fue en el movimiento gremial de la UC. Ahí participó en el centro de alumnos.
Luego fue vocera de la Fundación para el Progreso, el think tank que lidera Axel Kaiser.
En 2022 tuvo un programa político en el streaming de El Líbero: se llamaba Box Populi, en alusión al rudo deporte.
Pero sin duda la mayor visibilidad la obtuvo en el programa político “Sin Filtros”, un ring político.
Eugenio Figueroa, su editor, cuenta cómo llegó a Sedini:
“Yo la conocía como cantante. En un programa que yo hacía, Show de goles, decidimos invitar a hinchas de la UC para celebrar el campeonato. Yo sabía que ella era de Católica y muy futbolera. Así que fue de panelista”.
A Figueroa le gustó su desempeño y luego la invitó a ser tertuliana habitual de Sin Filtros, en medio de los agitados días del primer proceso constituyente.
Sedini también se sumó como voz a Radio Agricultura.
La posible vocera forma parte de una camada de mujeres de derecha que fundaron un grupo de choque contra la izquierda woke y “el feminismo de cartón”, como lo llaman despectivamente: Tere Marinovic, Rocío Cantuarias, Camila Flores, Magdalena Merbilhaa, entre otras.
Aborrecen el comunismo y el octubrismo. Y son las hijas no deseadas del primer proceso constituyente.
Por qué Kast
Sedini me cuenta que fue ella quien se acercó al presidente de los Republicanos, Arturo Squella, para ofrecerle su colaboración. Luego conversó con el estratega de la campaña, Cristián Valenzuela. Al poco rato ya era el rostro femenino de JAK.
¿Por qué Kast y no Kaiser?, le preguntó.
“El hecho de que José Antonio haya creado un partido, haya creado un movimiento, haya creado un centro de estudios, le da respaldo al proyecto político que él encabeza. Además, existe una bancada de parlamentarios con historial, que Johanness no tiene. En todo caso, mi elección fue por José Antonio, no en contra de Johannes”.
El puching ball
Para todos los que somos adictos a la política, la vocera por antonomasia en C.J. Cregg, la voz del presidente Jed Bartlet en la inolvidable serie West Wing.
El personaje se inspiró en Dee Dee Myers, la primera mujer en ocupar el cargo de secretaria de prensa bajo el gobierno de Bill Clinton. De hecho, ella colaboró en el guion.
C.J era sincera con Bartlet. Directa pero —cuando lo requería— jabonosa. Rápida de mente para enfrentar las preguntas difíciles de los periodistas y con la dosis justa de humor y sarcasmo. Además, medía 1.80: llenaba el espacio.
Sedini, como cualquier portavoz, deberá encontrar el estilo y el tono. Antes de ser fichada por JAK, tenía fama de ruda y dura. Si revisamos su participación en Sin Filtros, atisba una “Sedini panelista” histriónica, a veces excesivamente agresiva y altisonante. Pasada de revoluciones, como buena parte de los miembros del panel, que frecuentemente terminan a gritos.
Sedini, chaqueta de cuero en ristre, protagonizó disputas verbales de alto tono con sus contertulias. “Mentirosa”, “ignorante de mierda”, “¿Quién chucha te crees?”, fueron algunas de sus intervenciones en pantalla.
La entrevisté cuando ya era vocera de JAK e iba de salida en “Sin Filtros”.
Ya sintonizaba en modo republicano: no se salió un ápice del libreto del partido. Voz pausada y sin estridencias.
Así se ha mantenido hasta hoy. Y la chaqueta de cuero al closet, por ahora.
“Es muy matea. Sabe escuchar. Cuando tuvo esos cruces verbales en Sin Filtros, se dio cuenta de que no era la forma”, me dice alguien que la conoce.
La distinta
Si llega a la vocería, tendrá que bregar con la crisis permanente —bombera 24/7— y gozar de nervios de acero. “El vocero es el punching ball de la prensa”, me dice un ex portavoz.
El o la vocera deben hablar lo justo y necesario, saber cuándo poner el punto final; —lo alargado es arena movediza—, poner cara de póker y ser majadero en los énfasis que el gobierno pretende poner en la agenda.
En Chile Vamos me manifiestan dudas de su experiencia y tonelaje político. La mayoría de los nombres que se han filtrado despiertan las mismas aprehensiones. Sería la primera vocera sin historial de militancia y vida partidaria. “Eso para un ministro muy expuesto, como el de la vocería, es una desventaja”, me dice un político de Chile Vamos.
En la comisión política ampliada —el psicoanálisis puertas adentro— de la UDI, esta semana, asistió JAK.
En su discurso, cuando habló del gabinete, les dijo a sus ex correligionarios que “no todos van a llegar a trabajar al gobierno”.
Y agregó: “Porque vamos a ser distintos”.
Si se cumplen las apuestas y Sedini llega a la vocería, será por lejos la más distinta de todos y todas en La Moneda.



