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Julio Rojas - Lorena Palavecino

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30 de Enero de 2026

Julio Rojas, creador de Caso 63 y su nuevo libro: “Estamos viviendo un mundo súper inestable, súper raro, donde ya perdimos el control de muchas cosas”

El creador de Caso 63, Julio Rojas, presenta su nuevo libro "El problema del fin del mundo". Se trata de una recopilación de tres relatos que exploran escenarios extremos marcados por epidemias, colapsos tecnológicos y decisiones morales en contextos de información restringida. A partir de miedos contemporáneos y experiencias compartidas por su audiencia, Rojas reflexiona sobre el fin de los tiempos además de plantear sus propios miedos.

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Son las 14:00 horas de un miércoles de enero y todo parece normal, hasta que dejó de ser normal. Había una reunión agendada por Meet y como nunca empezó a fallar el audio, pero no solo eso. También se comenzó a pegar el navegador, se cayó la señal de Wifi y el computador comenzó tener vida propia hasta que decidió apagarse causando un retraso de casi media hora en la entrevista pactada.

Una tormenta en un vaso de agua, casi tan parecido como algunas premisas de uno de los trabajos de Julio Rojas en donde todo se vuelve extraño. En donde las máquinas podrían, quizás, tomar el control y causar estragos. Más o menos así fue el trágico inicio de entrevista con él después de todos los problemas técnicos.

Finalmente, la entrevista de Julio Rojas con The Clinic parte ya no por Meet, sino por teléfono y con un elegante retraso producto del caos tecnológico. “Viste, los sistemas son vulnerables“, dice entre risas el autor de Caso 63 tras una serie de disculpas por los problemas anteriormente descritos.

El problema del fin del mundo de Julio Rojas

Creador del exitoso podcast “Caso 63”, nuevamente se aventura en lo literario con su nuevo libro titulado “El problema del fin del mundo” en donde recopila tres relatos. Uno en el corazón de Madrid, un segundo caso de una epidemióloga en Etiopía que debe enfrentar un letal y contagioso virus y una estadounidense que dejó todo para escapar a la Patagonia chilena.

En casi 150 páginas, los lectores atraviesan una serie de decisiones morales en donde los protagonistas deben lidiar con el fin de los tiempos.

—¿Cómo nace la idea de escribir este libro con estos tres cuentos?

—He estado escribiendo con unas audio-ficciones de ciencia ficción. Una especie de efecto colateral es que te empieza a escribir gente, y dice oye, lo que tú mencionaste -por ejemplo en Caso 63 sobre un posible gran borrado- creo que puede pasar, y me explica teorías. Otra persona me dice mira, tú hiciste una serie que se llama FOOM, sobre una inteligencia artificial que queda fuera de control, que es como un noticiario falso que hice. También me dicen ‘creo que eso es posible porque una vez me invitaron a un búnker’.

Entonces, empecé a acumular ciertas paranoias del estado de las cosas, de gente que no está hablando de su propia experiencia y sus propios miedos, sino que había una especie de sistematización de esos miedos en eventos súper concretos. Por ejemplo, una epidemióloga que tenía que ir a ver un virus, que quizá podría ser un virus raro, pero que si tuviera ciertas características no fuera tan raro o una prepper que había renunciado porque cachó que estaba muy vulnerable todo, había mucho platillo en el aire.

Lo que hice fue tomar esas comunicaciones que me daban y esas paranoias que me expresaban y elegí los tres eventos más posibles que tenían una característica: tenían que ver con información restringida. Me refiero que si es que viene un meteorito, por ejemplo, imagínate que hay un terremoto o cambia el núcleo de la Tierra, todos nos damos cuenta, pero es muy diferente que tu vecino o tu vecina te diga sabes qué yo trabajo en computación cuántica y puede que quede la cagada el próximo miércoles. Eso empieza a ser como un acto de fe. Las tres historias tienen que ver con decisiones.

Julio Rojas – Lorena Palavecino

—¿Siempre fuiste fanático de la ciencia ficción o fue un gusto adquirido por el tiempo?

—Desde chico fui fanático de la ciencia ficción clásica. Me gusta mucho la ciencia ficción rusa, por ejemplo, mi héroe es Stanisław Lem. Siempre me gustaron los clásicos como Clarke, Asimov y Ursula Le Guin. En Chile es muy difícil que se haga ciencia ficción, sobre todo si era guion de cine. Entonces, tenía que elegir mis batallas.

Hasta que llega la pandemia y me permite hacer algo que no se me había ocurrido, que era que como el audio es muy barato en comparación con el cine o la tele. El audio todo lo puede. Así que dije, ya, voy a usar eso como herramienta al audio para hacer ciencia ficción.

Caso 63, el hijo más amado

—Fuiste guionista de películas como Los Debutantes, La memoria del agua y La vida de los peces. También creaste Caso 63, pero ¿Cuál es tu hijo regalón?

—Definitivamente el Caso 63. Porque me permitió hacer algo muy libre. No hubo director, no hubo supervisión. Solamente hubo un equipo que confió en mí. Emisor Studios y Spotify me dijeron ‘haz la cuestión y vuélate con lo que te gusta’. Igual después pensé que elegí un tema que era muy difícil, hubiera sido más fácil visualmente porque hablar sobre líneas de tiempo y que se divergen en el audio es más difícil.

—No soy muy fanática de la ciencia ficción porque es algo que me causa temor. Por lo mismo no había escuchado Caso 63, pero lo empecé a hacer para hacer la entrevista y me atrapó inmediatamente.

—La mitad de la pega la tiene la historia, pero la otra mitad tiene que ver con el estado de los tiempos. Yo creo que es súper importante eso porque a veces hay películas que llegan a destiempo, que llegan muy adelantadas, muy atrasadas. Pero cuando algo dialoga con el espíritu del tiempo, se amplifica. Entonces más allá que la historia esté bien o mal escrita, estamos hablando de una amplificación con los miedos de lo que está pasando y lo que está pasando fue el miedo al futuro. En la pandemia como que en un momento nos cachamos si esto venía mal o bien. Como que igual uno había visto películas de un virus que se pitea a la humanidad y de un momento a otro estábamos encerrados. Como que el tema que venga una audio-ficción que hable de alguien que viene en el futuro igual resonó con algo.

Ahora, en este libro como que se habla de Trump, de las vulnerabilidades de ahora, como la crisis de las democracias, como que gente demente en el poder. siempre pienso que las historias tienen ese sándwich como el estado, las cosas y la historia misma.

Los tentáculos de la Inteligencia Artificial

—¿Qué es lo que te causa más miedo? ¿una nueva pandemia? ¿la incertidumbre del futuro? ¿el colapso de la IA?

—Obviamente hay algo que con IA o sin IA, los virus y los humanos no se llevan bien. Desde el comienzo los virus son unas máquinas súper perfectas, y a veces ganan y a veces pierden, entonces es una batalla que vamos a tener que librar siempre. No es que esta sea la última pandemia y no por ser conspiracionista, pero es que los virus están ahí. De hecho en el libro menciono en una sociedad que está media cansada con la narrativa de la pandemia y todo, como que no pescaría mucha gente y eso es muy peligroso.

Pero si me pones a apostar, tengo la sensación de que una inteligencia artificial desalineada súper inteligente es algo súper inminente. Si uno hace un ejercicio y solamente ve lo que dicen los expertos, no estamos hablando los loquitos, sino los que el Nobel Geoffrey Hinton, el padre inteligencia artificial, dice que hay un 30% de posibilidades que esto salga mal y eso es una cifra gigante. Es como que te digan que en un avión se cae un 30% o que el tren va a descarrilar en un 30%. No sé si uno se sube ese tren, pero no, nos pidieron permiso y nos subieron el tren. Hay otros que son mucho más optimistas que dicen ‘no, no hay un 10% que salga mal el asunto’, pero estamos hablando de un 10% es muchísimo.

—¿Ocupas la Inteligencia Artificial?

—La ocupo mucho, como escribo sobre ciencia ficción. Por ejemplo, cuando hice una que se llama Selección Natural, que era la conversación entre un humano y una IA, lo hice antes de la ChatGTP, entonces me metí a que me dieran una IA para decir los diálogos que quiero que diga, pero que lo diga en formato IA, para que no suene un humano invitando una IA. También la uso como consultores técnicos. Imagínate que estás escribiendo sobre un virus y las características tiene que tener un virus para que realmente tenga un riesgo en la especie humano. Me demoraría ya fácil cuatro semanas, tendría que entrevistar a virólogo, tendría que meterme a cualquier.

Me hago un súper especialista en virus, la ocupo como una asesoría técnica.

—Después de escribir este libro con estas tres historias, qué te parece más peligroso para el humano ¿el negar que puede existir un colapso o obsesionarse con el fin del del mundo como el personaje de Casandra, por ejemplo?

—No me iría a un búnker. Mira, te confieso, yo soy súper miedoso y pienso que lo peor que a uno puede pasar es sentir que somos invulnerables y que tenemos el próximo viernes comprado. Como que hay que considerar que estamos viviendo un mundo súper inestable, súper raro, donde ya perdimos el control de muchas cosas.

Pero tampoco caería en la paranoia de me voy a construir un búnker porque ahí empieza como el tema un poquito más fascista, que es como el si tengo un búnker tengo que tener armas, si tengo armas tengo que decidir quiénes son mis amigos, quiénes son mis enemigos y empiezas una cosa donde la gente no vuelve.

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—Y hablando de negacionismo, hay muchas personas que son como negacionistas del cambio climático, por ejemplo ¿Crees que eso es peligroso?

—Nunca había pasado algo en la especie humana  en la que se cuestionara algo como se cuestionara ciencia básicamente. Finalmente, desde la ilustración en adelante conseguimos una victoria  que finalmente es la búsqueda de la verdad. Es como la joya de la corona civilizatoria, o sea, como que finalmente existe la fuerza de gravedad, existen cierto. Si combina dos químicos pasan cosas, si, así como hay una inferencia, el método científico explica ciertas cosas. Pero nunca había pasado que las narrativas y gente con poder y narrativas pudieran ser más importantes que la evidencia y cuando pasa eso, todo empieza a derrumbarse.

Hay que tenerle miedo al futuro porque llegó un momento en la historia humana que nunca había pasado donde no podemos diferenciar la verdad de la mentira. De hecho te quiero decir que estamos en los últimos meses, ni siquiera me aventuré años, estamos a un año a meses, porque todavía uno puede ver, hay un vídeo, una guagua y entra un león y se la lleva y uno dice espera un poco, disculpa esto es IA, y alguien te dice no, no, sí, sí, pero todavía te queda un poco de duda y todavía hay cosas charchas en IA, pero estamos a meses de que la tecnología lo resuelva y no vamos a poder diferenciar nada de lo que veamos, nada.

Algunos dicen, primero viene una cosa muy loca, viene el resurgimiento de los canales abiertos de comunicación como la radio con ondas hercianas o la televisión abierta como la televisión pública. Me refiero que no se puede hackear, o sea, me refiero que si estoy viendo una señal pública es súper raro de hackear, es súper raro modificar con una IA porque vamos a tener que tener canales de validación de la verdad y también vamos a tener un mantra que si está en una pantalla es mentira.

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