Opinión
8 de Febrero de 2026
Perfil de Natalia Duco: La mujer bala de Kast
Por Kike Mujica
El columnista Kike Mujica perfila a la futura ministra del Deporte, Natalia Duco, exatleta nacional que obtuvo destacados logros en el lanzamiento de la bala. Pero su carrera también estuvo marcada por una polémica: una sanción por dopaje que le ha traído críticas hasta hoy.
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Entre rifle y bala. José Antonio Kast barajó dos opciones para el ministerio del Deporte: Francisca Crovetto o Natalia Duco. Dicen que la primera lo encandiló en una reunión que sostuvo JAK con un grupo de deportistas. Pero a Crovetto le quedan preseas por conquistar: la medallista de oro olímpicose se automarginó.
Desde el entorno de Kast me dicen que el senador y otrora exitoso velocista Sebastián Keitel fue quien propuso el nombre de Duco.
La atleta se reunió con Kast en Paine, en la casa del presidente electo. Él no la conocía, ella tampoco a él. Kast, me dicen, salió convencido de que ella era la ministra que buscaba.

De medallas y TV
Mujer, conocida, exitosa y joven (36 años). Una mezcla virtuosa.
Duco inició su carrera a los 15 años y se cansó de ganar medallas. Compitió en cuatro Juegos Olímpicos, con un meritorio octavo lugar en Londres y un décimo en Río. Tiene en su cuerpo cinco Mundiales de Atletismo, dos Panamericanos y fue elegida -por el Círculo de Periodistas Deportivos– cinco veces como la mejor atleta del país.
Su ya ganada fama se duplicó cuando trabajó en TV: fue comentarista de programas deportivos y ganó en 2020 el famoso programa Master Chef de las celebridades, de Canal 13.
Un currículo perfecto.
Salvo por el GHRP-6.

“Nunca supe lo que hice”
En abril de 2018 Duco fue sancionada por doping, lejos la peor mancha para un deportista. Es una vil trampa. Su carrera como atleta de élite se vino abajo: quedó fuera de competencia por más de tres años.
El Tribunal de Expertos del Dopaje (TED) sentenció que la deportista había consumido GHRP-6, una hormona de crecimiento que forma parte de las sustancias “estrictamente prohibidas”.
Los expertos explican que el GHRP-6 “ayuda a liberar una mayor cantidad de hormona de crecimiento, que es artificial. Además, aumenta la síntesis de proteína en el músculo, en el tejido conectivo y huesos”.
La sustancia -se inyecta- mejora la potencia y fuerza muscular, que es una ventaja deportiva ilícita. Su presencia en la sangre desaparece después de las 48 horas.
El tribunal explicó que “es el dopaje más sofisticado que he visto en Chile. Las particularidades de la sustancia encontrada en las muestras de la deportista lo hacen muy distinto a la regla general de dopaje en Chile, la que es más burda y sencilla“.
Duco y su entorno no desconocieron la presencia de la sustancia, pero argumentaron que “en ningún caso Natalia tenía intención de hacer trampa, por lo que creemos que correspondía un año de suspensión”, dijo Rodrigo Gil, su abogado.
En febrero de 2019, Ignacio Leal, periodista de La Tercera en ese entonces, tuvo acceso al proceso del TED. Fue en octubre de ese año.
Leal escribió: “Señorita Duco, ¿cómo llegó el GHRP-6 a su cuerpo?”. Natalia, nerviosa, ansiosa, no consigue decir mucho. Se encoge de hombros, abre las manos, pero no sale de ahí. “No sé cómo”, responde a la pregunta del Tribunal de Expertos en Dopaje.
La defensa esgrimió que el positivo quizás era consecuencia del consumo de un suplemento contaminado o en mal estado.
Luego reconocieron el consumo de la sustancia. Eso habría ocurrido entre el 1 y el 22 de abril de 2019.
Pero argumentaron que Duco nunca supo de qué se trataba.
“En ese informe posterior, Duco, por escrito, aseguró que la sustancia se la dio ‘una persona de mucha confianza’. Tanto así, que se inyectó el producto sin mayores cuestionamientos”, dijo La Tercera.
“No hubo afán de hacer trampa”, dijeron en su defensa.
Duco agregó que, al ser una persona de su extrema confianza quien le suministró la sustancia, la ingirió sin ninguna precaución.
“Esto te hará bien”, fue la recomendación que, según esa versión, ese cercano (o cercana) le hizo a la atleta.

“Error grave”
“Obviamente que el presidente Kast sabía lo del doping. Pero estimó que ese suceso no ameritaba dejarla fuera del gabinete”, me dice un conocedor de las conversaciones de JAK con Duco.
Una especie de redención de Duco. Y el pasado, pisado.
“Críticas siempre habrá”, dicen que dijo.
-¿Qué te parece el nombramiento de Natalia Duco?-, le pregunto a Danilo Díaz, uno de los más destacados periodistas deportivos.
-“Un error grave”,- responde sin titubear.
-¿Por qué?
-Refleja que la nueva administración no tiene idea ni tampoco interés respecto del deporte. El Estado chileno ha firmado todos los acuerdos antidopaje. El dopaje es el mayor flagelo, junto con las apuestas clandestinas, que sufre el deporte. Por lo tanto, él o la ministra del Deporte no puede haber sido sancionado por consumir sustancias prohibidas.
Díaz me dice que “una cosa es haber cumplido una sanción y retomar una carrera profesional, lo que es legítimo. También que la persona sancionada pueda trabajar en el ministerio, en una federación deportiva o dar testimonio de su experiencia”.
“Pero otra cosa muy distinta es ejercer como la máxima autoridad del deporte nacional, cargo que implica, entre otras funciones, relacionarse directamente con la Comisión Nacional de Control de Dopaje”, argumenta.
Díaz cree que los organismos internacionales deportivos miraran con suspicacia y recelo a la nueva ministra. “Ellos han mantenido una postura firme y activa contra el dopaje”.
“Es una gran irresponsabilidad exponerla. La están perjudicando. Y esto es por la ignorancia y el desconocimiento del área”, dice.

La defensa de Duco
En el entorno de Kast argumentan que Duco ya pagó por un error, “grave, pero que no es un delito”. Valoran que sea analítica, profesional y perseverante. Y que desde su nombramiento se ha dedicado a trabajar “fuerte y ordenadamente”.
Un plus, según cercanos a Duco, es que estudio Sicología. Además, que ha realizado divulgación deportiva en escuela, colegios y universidades.
“En sus charlas no rehúye el tema de su dopaje. Al contrario: lo aborda con sinceridad”, me dicen.
“Parece un ministerio fácil, pero no lo es”, me dice Pauline Kantor, exministra de Sebastián Piñera.
Los que conocen el mundo deportivo me mencionan que su institucionalidad está enferma por una aberración: prácticamente existen dos poderes, el IND y el ministerio. Nunca el primero murió para darle vida al segundo. Como debería haber sido.
“Cuando asumimos, el presidente Piñera me ordenó modernizar la institucionalidad y terminar con esa duplicidad sin sentido. Le daba tanta importancia al tema que una de “las balas de plata” que tenía -12 jefaturas públicas nombradas a su discreción- me la entregó para que nominara al director del IND y comenzáramos el trabajo de convertir al IND en un servicio”, dice Kantor.
El estallido sepultó el plan.
Kantor cree que el futuro gobierno debería hacerse cargo de esta “modernización”. “Es urgente”, agrega.
Si es así, Duco deberá lidiar con parlamentarios y políticos, usualmente resistentes a eliminar cupos públicos, sobre todo cuando son cotos de caza.
Otro territorio espinoso es la violencia en los estadios. Según Danilo Díaz, el ministerio debería formar una tríada con Interior y Seguridad para combatir a la lacra de las barras bravas.
La política es un mundo donde el escrutinio es permanente y las críticas no escatiman. “Sí, es verdad, pero ella ya tuvo lo suyo y más con el tema del doping. Salió adelante: es resiliente”, me dice Sebastián Keitel.



