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16 de Febrero de 2026

Cómo operaba la red que procesaba cocaína en dos guetos verticales de Estación Central: denuncia vecinal destapó los laboratorios clandestinos

La investigación, iniciada en 2021, permitió detectar que dos departamentos ubicados en distintos guetos verticales eran utilizados como laboratorios para procesar, mezclar y almacenar cocaína. En la causa se acreditó la participación de Antonio Góngora, encargado de preparar las sustancias químicas, y de su primo, Carlos Correa Góngora, alias “El Teacher”, reconocido como el líder de la red y el coordinador para la adquisición de la droga, que distribuía a distintas comunas de la capital.

Por Alejandra López Díaz
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Una denuncia vecinal fue el punto de partida para una investigación del Ministerio Público, que comenzó en agosto de 2021 y que terminó por revelar el funcionamiento de una red dedicada a procesar cocaína en dos edificios, de los denominados guetos verticales, en la comuna de Estación Central.

El caso, recientemente resuelto por el 4° Tribunal Oral en lo Penal, expuso cómo departamentos de pisos 10 y 9, ubicados en las calles Blanco Garcés y Carlos Pezoa Véliz, respectivamente, funcionaban como laboratorios clandestinos para preparar y distribuir droga a distintas comunas de la capital.

Según los antecedentes, uno de los vecinos alertó movimientos sospechosos y realizó una llamada anónima a la Policía de Investigaciones (PDI), institución que procedió a iniciar seguimientos, interceptaciones telefónicas y vigilancias, que permitieron identificar los nombres de dos miembros de la red: Antonio Góngora Gamboa y Carlos Correa Góngora, último apodado como “El Teacher” o “el líder”.

Así, el 6 de diciembre de 2021, la PDI allanó uno de los departamentos investigados, donde encontraron a Antonio Góngora en plena operación: estaba esperando “que se enfriara una olla con bicarbonato recién procesado térmicamente”, según detalla la causa.

En ese mismo departamento, ubicado en calle Blanco Garcés 154 y denominado como “La Oficina”, encontraron un aproximado de 22 kilos de carbonato de sodio, 25,6 kilos de bicabornato, ácido sulfúrico, una centrífuga con restos de cocaína y balanzas utilizadas para dosificar la mezcla.

Días después al ingreso en Blanco Garcés, se descubrió el segundo inmueble en Carlos Pezoa Véliz 143, llamado por el grupo como “La Bodega”, donde encontraron 300 gramos de cocaína base, 500 gramos de clorhidrato de cocaína puro, y varias bolsas con droga mezclada con cafeína y lidocaína.

Cómo operaban los laboratorios clandestinos de Estación Central

El acusado principal en esta causa, publicada el 16 de febrero de 2026, es Antonio Góngora, un carpintero colombiano que durante el juicio renunció a su derecho de guardar silencio.

De esta forma, reconoció su participación en el funcionar de los laboratorios clandestinos, explicando que su tarea consistía en preparar las sustancias químicas utilizadas para aumentar el volumen de la cocaína, un proceso conocido en el mundo del narcotráfico como “abultamiento”. Para ello, se encargaba de calentar bicarbonato de sodio y manipular otros compuestos que luego eran mezclados a la droga.

Asimismo, aseguró que actuaba bajo las órdenes de su primo Carlos Correa Góngora, “El Teacher”. Éste, por su parte, se encargaba de viajar a Iquique para negociar la adquisición de la sustancia base y luego trasladarla a la capital y a sus centros de operación en Estación Central, desde al menos agosto de 2021.

La implicancia de “El Teacher” llevó a que el mismo 6 de diciembre de 2021 -cuando se ingresó a “La Oficina”- allanaran su departamento en San Miguel, a eso de las 23:30 horas. Allí, incautaron un pasaporte colombiano a nombre de “Sócrates González Campaz” -aparentemente utilizado para evitar controles policiales- y una alcancía que contenía más de $4,6 millones en efectivo, obtenidos justamente por el tráfico de drogas.

Por otro lado, el documento de la causa también menciona a otros miembros del equipo que coordinaban, en tanto, otras áreas de la red. Nombran a “Cofla” como un ayudante de cocina, y a “Jeremy” y “Jefferson”, que organizaban el transporte y el almacenamiento en los laboratorios clandestinos.

Con todos los antecedentes, en esta ocasión, se condenó a Antonio Góngora a seis años de presidio como “autor del delito de elaboración de sustancias ilícitas”, así como a una multa por 10 UTM, que deberá pagar en diez cuotas mensuales.

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