Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
informe de movilidad Ipsos 2026

AUTO TEST

7 de Abril de 2026

31 países, una certeza: el automóvil manda, pero su reinado tambalea

El informe de movilidad Ipsos 2026 radiografía los hábitos de transporte de 31 países y revela una tensión global: el automóvil sigue siendo esencial para casi la mitad del mundo, pero ciudadanos de todo el planeta piden calles más seguras, más ciclovías y una transición eléctrica que aún genera desconfianza. Chile aparece en varios indicadores por encima del promedio, con una ciudadanía más abierta al cambio que la mayoría.

Por
Compartir

El informe de movilidad Ipsos 2026 parte de una constatación que pocas políticas públicas quieren asumir del todo: el automóvil no es solo un vehículo, es una identidad. Elaborado a partir de encuestas a más de 23.700 personas en 31 países entre noviembre y diciembre de 2025, el estudio revela que el 43% de los propietarios de automóviles a nivel global considera que vivir sin su vehículo sería sencillamente imposible. En Estados Unidos esa cifra trepa al 65%, la más alta de todos los países analizados. En Francia llega al 64%.

El apego no es solo práctico. En 22 de los 31 países encuestados, conducir es el medio de transporte que la gente dice disfrutar más. No el más rápido ni el más barato: el más querido. Hay en ese dato una señal que los fabricantes de automóviles conocen bien y que los urbanistas tienden a subestimar: antes de ser un problema de congestión o de emisiones, el automóvil es un objeto de deseo.

Y sin embargo, el mismo informe de movilidad Ipsos 2026 detecta grietas en esa lealtad. El 46% de los encuestados globalmente dice que preferiría usar el transporte público en lugar del automóvil particular por razones medioambientales. El 67% apoya la construcción de ciclovías exclusivas. El 66% respalda leyes de tráfico más estrictas. Son mayorías que conviven con el amor al volante sin demasiada contradicción, como si la gente pudiera querer su auto y al mismo tiempo reconocer que el mundo necesita menos de ellos.

Chile: menos dependiente del auto que el promedio mundial

Es aquí donde el caso chileno introduce una inflexión relevante dentro del informe de movilidad Ipsos 2026. Mientras el 43% de los encuestados globalmente dice que vivir sin automóvil sería imposible, en Chile esa cifra cae al 24%, uno de los porcentajes más bajos de toda la muestra. No significa que los chilenos hayan abandonado el auto —conducir sigue siendo el medio de transporte favorito en el país, como en la mayoría de los 31 analizados— pero sí que una proporción significativamente mayor de la población local puede imaginarse una vida sin vehículo propio.

El dato adquiere más peso cuando se cruza con la percepción del transporte público. El informe muestra que a nivel global existe una correlación clara: los países más dependientes del automóvil tienden a tener sistemas de transporte público percibidos como menos accesibles. Chile, con un 52% que considera el transporte público accesible, se mueve en terreno intermedio, pero su baja dependencia declarada del auto sugiere que la Red Metropolitana de Movilidad y los sistemas regionales están cumpliendo una función que en muchos otros países el automóvil privado ocupa de forma casi exclusiva.

El entusiasmo eléctrico que divide al mundo

Uno de los capítulos más reveladores del informe de movilidad Ipsos 2026 es el dedicado a los vehículos eléctricos, porque expone una fractura geográfica y generacional que los fabricantes no pueden ignorar. A nivel global, el 47% de los encuestados dice que conducir un vehículo eléctrico le resulta atractivo. Pero ese promedio esconde realidades opuestas.

En los grandes mercados occidentales —Francia, Bélgica, Alemania, Estados Unidos, Canadá— hay más personas que rechazan la idea de un auto eléctrico que personas que la abrazan. En cambio, en Asia y América Latina el entusiasmo es marcadamente superior. China lidera con el 67% de atractivo declarado y el 73% que espera que muchos consumidores adopten vehículos eléctricos para 2030. México e Indonesia también aparecen en los primeros lugares del ranking de apertura a esta tecnología.

Chile se inserta con fuerza en ese grupo de mercados entusiastas: el 67% de los encuestados en el país dice que conducir un vehículo eléctrico le resulta atractivo, muy por encima del promedio global. Es un número que contrasta con el escepticismo de economías más maduras y que sitúa a Chile entre los mercados con mayor disposición declarada hacia la transición eléctrica en toda la muestra.

El informe también documenta una brecha urbano-rural que se replica en casi todos los países. A nivel global, solo el 40% de quienes viven en zonas rurales encuentran atractivos los vehículos eléctricos, frente al 52% de los residentes urbanos. La infraestructura de carga, la autonomía real y los costos de acceso siguen siendo obstáculos que los datos de percepción no resuelven, pero que explican por qué la transición eléctrica avanza de forma desigual incluso dentro de los países más optimistas.

informe de movilidad Ipsos 2026
Imagen generada con IA

Automóviles autónomos: el empate global de la desconfianza

Si los vehículos eléctricos generan entusiasmo desigual, los automóviles autónomos generan algo más extraño: un empate casi perfecto entre quienes confían y quienes no. El informe de movilidad Ipsos 2026 registra que, a nivel global, el 36% de los encuestados dice que se sentiría seguro viajando en un vehículo que se conduce solo, y el 36% dice exactamente lo contrario. Es un equilibrio que refleja una tecnología que ya existe —hay países donde vehículos autónomos de Nivel 4 operan en vías públicas— pero que aún no ha conquistado la confianza del ciudadano común.

La geografía de esa desconfianza es predecible pero no por eso menos significativa. En Asia —Tailandia, Malasia, India, China, Indonesia— la balanza se inclina hacia la confianza. En Europa y Norteamérica —Francia, Países Bajos, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña— predomina el escepticismo, incluso en países donde la tecnología ya se prueba en las calles. El informe lo vincula con una preocupación más amplia sobre privacidad de datos: solo el 31% en Norteamérica y el 34% en Europa confían en que los fabricantes de automóviles protejan adecuadamente sus datos personales, frente al 51% en América Latina y el 50% en Asia Pacífico.

En Chile, el 35% dice que se sentiría seguro en un automóvil autónomo, mientras el 36% declara lo contrario, replicando con precisión el empate global. El país no está ni entre los más confiados ni entre los más escépticos: ocupa, también aquí, una posición intermedia que quizás refleja una actitud pragmática ante una tecnología que todavía no aterriza en las calles chilenas de forma visible.

Seguridad vial: donde Chile sí lidera, y no por buenas razones

El informe de movilidad Ipsos 2026 dedica un capítulo completo a la seguridad vial, y los datos globales ya son elocuentes: el 55% de los encuestados a nivel mundial dice estar preocupado por la seguridad en las calles de su entorno. El 66% apoya leyes de tráfico más estrictas. El 70% respalda límites de velocidad más bajos en zonas residenciales. Son mayorías sólidas que le otorgan, según el propio informe, una fuerte licencia social a los gobiernos para actuar.

Pero en Chile esos números toman otra dimensión. El 74% de los encuestados en el país dice estar preocupado por la seguridad vial en su zona, el porcentaje más alto de todos los países analizados, empatado solo con Colombia. Los investigadores de Ipsos no dejan lugar a ambigüedades: esa preocupación se ajusta a la realidad, porque Chile y Colombia son los países de la OCDE incluidos en el estudio con las tasas de mortalidad en carretera más elevadas. Aquí la percepción no exagera el riesgo: lo describe.

La respuesta ciudadana chilena ante esa realidad es igualmente contundente. El 78% apoya leyes de tráfico más estrictas, doce puntos por encima del promedio global. Y el 77% apoya ciclovías exclusivas para bicicletas, también por encima del 67% mundial. Son cifras que señalan una ciudadanía que no espera que el problema se resuelva solo: exige regulación, infraestructura y normas que protejan a quienes se mueven fuera del automóvil.

La geopolítica entra al concesionario

El informe de movilidad Ipsos 2026 cierra con un hallazgo que habría parecido improbable en una encuesta de transporte hace apenas una década: la procedencia geográfica de los fabricantes de automóviles se ha convertido en un factor real de decisión de compra. A nivel global, el 48% de los encuestados dice que evitaría adquirir un vehículo de una marca según su país de origen. En Japón esa cifra llega al 67%, y el 90% de quienes evitarían cierta nacionalidad en ese país apuntaría a China. En China, el rechazo va en sentido contrario: los automóviles japoneses encabezan la lista de los más evitados.

Las tensiones no son solo asiáticas. En Canadá, donde las fricciones con Estados Unidos marcaron el clima político de 2025, el 48% de quienes evitarían una nacionalidad dice que no compraría un automóvil estadounidense. A nivel global, los vehículos chinos son los más evitados (41%), seguidos por los indios (38%) y los estadounidenses (24%). La encuesta fue realizada en un contexto de disputas arancelarias y tensiones diplomáticas que transformaron el concesionario en un espacio donde también se vota.

Lo que el informe de movilidad Ipsos 2026 deja instalado, en definitiva, es un retrato de un mundo en transición que no sabe exactamente a qué velocidad avanzar. Sabe que el automóvil de combustión tiene los días contados, pero no quiere soltarlo del todo. Confía en los vehículos eléctricos en Asia y América Latina, duda en Europa y Norteamérica. Pide calles más seguras en todas partes y ciclovías casi en todas. Y en Chile, un país que aparece repetidamente por encima del promedio global en apertura al cambio, la pregunta que los datos dejan abierta es si esa disposición ciudadana encontrará finalmente la política pública que merece.

Notas relacionadas