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Beatriz Sánchez, senadora del Frente Amplio: “El ministro Quiroz se sienta con la pistola arriba de la mesa a negociar la megarreforma”

"Siempre estamos aprendiendo en política", dice la congresista en una semana en que miembros de su partido realizaron un mea culpa por haber impulsado una serie de acusaciones constitucionales en el pasado, mismo mecanismo que estuvo cerca esta semana de llevar al ostracismo al exministro Nicolás Grau. La senadora, de hecho, se distancia de la idea de levantar un libelo contra Trinidad Steinert, aunque repasa al Gobierno por las decisiones en materia de seguridad. Sobre la megarreforma, asegura que no ha habido mayor apertura a escuchar las propuestas de la oposición y advierte de que la mayoría que tiene la derecha en el Senado es "pequeñita y en cualquier momento se irá".

Por 5 de Julio de 2026
La senadora Beatriz Sánchez (Frente Amplio). Foto: Carlos Rodríguez / The Clinic
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“¡Qué bueno, Nico!”, le dijo Beatriz Sánchez al exministro de Hacienda Nicolás Grau cuando le dio un abrazo y ambos pudieron respirar tranquilos luego de que el Senado rechazara la acusación constitucional en su contra el pasado martes.

No era la primera vez que Sánchez presenciaba de cerca una libelo acusatorio. Como periodista le tocó cubrir varias ofensivas de este tipo, pero esta fue la primera ocasión en que debió actuar como jurado. En entrevista con The Clinic, dice que ahora lo vio de forma más cercana y sostiene que esta es una de las experiencias personales más duras que puede enfrentar un político.

Desde la Sala del Senado, al interior del Congreso en Santiago, cuenta que nunca estuvo completamente confiada de que la acusación sería rechazada, sobre todo luego de que la Cámara le diera luz verde con el apoyo de los partidos de la derecha y el PDG. Sin embargo, la inhabilitación del senador Luciano Cruz-Coke (Evópoli) y la ausencia del senador Manuel José Ossandón (RN) le dieron un mayor grado de tranquilidad.

Sánchez comenta que fue difícil el trámite y la dureza del proceso, pero no todo fue amargo: “Sí me gustó el resultado bochornoso que tuvo la derecha en esta acusación constitucional”.

Beatriz Sánchez. Foto: Carlos Rodríguez / The Clinic.

—¿Cómo evalúa el episodio? ¿Fue abuso de una herramienta o un caso en donde no se logró convencer a la mayoría?

—Esta acusación constitucional frustrada marca tres cosas. La primera es un agotamiento de una forma mentirosa de hacer política que tiene el Partido Republicano. La segunda, cómo la UDI se ha ido desperfilando en lo que es y subyugando a republicanos y libertarios. Eso a mí me llamó mucho la atención y, hace muy poquito, el actual presidente de la UDI lo reconoce diciendo que fue un error que apoyáramos la AC. Y el tercer punto es interesante: lo que hizo Renovación Nacional. Siendo parte del oficialismo, puso un límite.

—Por su parte, el senador Diego Ibáñez (FA) hizo un mea culpa por el uso de las acusaciones constitucionales en el pasado y respaldó elevar el requisito para su presentación. ¿Ese es un aprendizaje definitivo del partido?

—Hay momentos y momentos para presentar una acusación. Esta existe como un elemento que me parece bien que esté disponible, pero las condicionantes que tiene una AC para levantarse son bien mínimas. Se necesitan más firmas para interpelar a un ministro que para acusarlo constitucionalmente, y eso es bien extraño en nuestra forma constitucional.

Como Frente Amplio estamos buscando hacer política de mejor manera. Eso hace que firmemos con mucha intencionalidad este proyecto de ley que busca poner una barrera superior para llevar a alguien a una acusación constitucional.

—¿Pero hubo un aprendizaje?

—Diría que sí. También diría que siempre estamos aprendiendo en política.

“No sé qué fin tendría una acusación contra la exministra Steinert”

—Ahora que la Contraloría concluyó que la exministra Steinert se excedió de sus atribuciones, parlamentarios de oposición están pensando en una acusación constitucional. ¿Lo cree oportuno?

—Lo que pasa con la exministra Steinert y lo que sale de Contraloría me parece gravísimo. Pero, frente a todo lo que hemos dicho del Ministerio de Seguridad, de la improvisación del Presidente Kast al nombrarla y de un ministerio que no ha mostrado esa robustez con la que se suponía que venía, esto solo demuestra ineptitud, mala preparación e improvisación absoluta.

Steinert no estaba preparada para el cargo y no entendía cuáles eran sus competencias. Ahora uno se pregunta, bueno, ¿la sacó el Presidente Kast porque realmente lo estaba haciendo mal o porque sabía lo que podía decir Contraloría? Dicho esto, podría haber méritos incluso para una acusación constitucional. Ahora, yo no sé con qué fin, si ella hoy día está fuera del Gobierno.

—¿Pero no es relevante dar la señal? El diputado Raúl Leiva (PS) dijo que el caso “no puede quedar como una anécdota”.

—Sí, a mí también me gustaría que no quedara en la mera anécdota. A mí me gustaría que el ministro del Interior no dijera que esto fue un error y se hicieran cargo de que no es solo un error y de lo gravísimo que fue. Pero no sé si seguir con el festival de las acusaciones constitucionales.

Beatriz Sánchez. Foto: Carlos Rodríguez / The Clinic.

Megarreforma: “Le hemos dicho al Gobierno que en el Senado tienen una mayoría, pero pequeñita, y en cualquier momento se irá”

El viernes, vía telemática, la senadora asistió a la mesa técnico-política que está llevando adelante el Senado con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Si bien el titular de la instancia es el senador Ibáñez, producto de problemas de agenda fue Sánchez quien representó al Frente Amplio en el diálogo.

—Después de negativas para sentarse a dialogar con los comités del Senado, el ministro Quiroz asistió a una mesa técnico-política liderada por la presidenta de la Cámara Alta, Paulina Núñez. ¿Vió una oportunidad real para dialogar?

—Es bien curioso el concepto que tiene hasta ahora el Gobierno y el ministro Quiroz sobre el diálogo. Él se sienta a las mesas, pero su concepto de diálogo es un poco monólogo. O sea, él habla y espera que el diálogo sea que aceptemos sus condiciones. No hay mucho espacio. A mí me ha parecido curioso que, además, se siente al diálogo sin traer una propuesta escrita. Como que se tiran cosas, se lanzan cosas al aire. No se dice: “Podría haber esto, podría haber esto otro”.

Lo que el ministro ha dicho en concreto es que del corazón del proyecto, de lo más complejo y de lo que más daña a Chile, no está dispuesto a mover nada. Incluso, en la reunión de la mesa de esta semana dijo que el proyecto de rebaja del impuesto corporativo era de 23% o más. Entonces, lo que vemos es que no hay una intención real de sentarse a conversar o a negociar.

—¿Y el Frente Amplio se va a sentar a negociar si no se cambia el corazón del proyecto?

—Lo que pasa es que este es un proyecto superamplio, tiene una serie de artículos y nosotros vamos a presentar indicaciones, por supuesto. Estaremos presentes en la mesa, pero, como están las cosas hasta ahora, yo no veo una intencionalidad de diálogo.

—¿No cree que hay que subir el tono o endurecer posiciones, como plantean algunos en la oposición?

—Nos vamos a seguir sentando a la mesa porque creemos que es un proyecto malo para Chile. Y si hay posibilidad de que podamos influir para cambiarlo, yo creo que vamos a estar hasta el final. Esto no se trata de quién es el más orgulloso, de pegar un portazo y salir.

Además, algo que le hemos dicho al Gobierno es que en el Senado tienen una mayoría, pero pequeñita, y en cualquier momento se irá. Es de uno o dos votos. Entonces, si creen que pueden sostener un Gobierno con esa mayoría, yo creo que están equivocados y creo que es mucha soberbia del Gobierno estar jugándose todos sus proyectos a un voto más. Nosotros tenemos buena fe para sentarnos y le decimos al Gobierno: no tienen una mayoría maciza, sino circunstancial.

Beatriz Sánchez. Foto: Carlos Rodríguez / The Clinic.

“Nuestra definición tiene que ver con un partido que se sitúa en la izquierda, pero un partido que también busca ser integrador”

—En la discusión en particular se van a ver los matices entre las fuerzas políticas opositoras. ¿Cómo se prepara la oposición para tener diferencias?

—Estamos en diálogo permanente. Ha habido circulación de distintas propuestas, también por áreas, porque hay algunos que están trabajando más las de medioambiente, otros estamos trabajando más las que tienen que ver con pequeña y mediana empresa.

—¿Y no teme que en la negociación el Socialismo Democrático llegue a acuerdos con el Gobierno y le dé una mayoría en aspectos clave?

—Esperaría que no. Sobre todo en lo que llamamos el corazón nefasto del proyecto. Porque lo hemos dicho, y yo eso he visto más bien como un mismo discurso en todos los partidos de oposición. La rebaja del impuesto corporativo, la invariabilidad y la devolución de los dineros que garantice el Estado si es que hay inversión y después hay un retroceso o una negativa por un tema medioambiental son cuestiones que yo no he visto defendiendo a nadie desde la oposición.

—Carolina Tohá dijo que en un proyecto socialdemócrata chileno sí cabe el Frente Amplio. Usted ha dicho que no le molesta que al FA le llamen así. ¿Cree que hay una oportunidad ahí para acercar posiciones de manera más sólida?

—Entre la oposición podemos coordinarnos superbien y podemos seguir caminando juntos. Nosotros estamos hoy en un proceso de congreso ideológico, después de haber estado en el Gobierno, además mirando lo que significa el Frente Amplio para el futuro, que me parece que es una muy bonita conversación. sobre todo con un gobierno que estamos descubriendo de ultraderecha y que sigue una línea muy clara de lo que quiere hacer para el país.

Nuestra definición tiene que ver con un partido que se sitúa en la izquierda, pero un partido que también busca ser integrador, dialogante, que se puede ubicar bien dentro de un arco de oposición, que pueda ser coalición, que pueda ser gobierno con otros y con otras.

—La exministra Tohá también dijo que el PC no entraba en esa coalición de centroizquierda. ¿Usted hace esa distinción?

—No. Jamás diría que alguien no cabe.

—¿Cree que el Presidente Boric debería dejar espacios para otros liderazgos en la coalición de cara al futuro?

—El Presidente está bien guardado. Tuiteó una vez, pero ha estado fuera de la escena pública, lo que creo que está bien, que se aleje un poco después de una exposición tan brutal. Ahora, sigue siendo un liderazgo importante y lo va a seguir siendo, pero recién salió de la Presidencia.

Beatriz Sánchez. Foto: Carlos Rodríguez / The Clinic.

Sánchez y las elecciones internas del FA: “No hay ningún riesgo en que el partido compita”

—¿Cuál cree que fue la principal conclusión del Congreso Ideológico del Frente Amplio?

—No quiero dar una definición final cuando todavía se están procesando todos los acuerdos a los que se llegó. Pero hay varias cuestiones que me gustaron mucho del proceso. Siendo un partido que tiene esta historia de nueve o diez años como coalición y que hoy es partido, el que tiene más militantes, la bancada de diputados y diputadas más grande de la oposición, tenemos los liderazgos más reconocidos por las personas… Creo que eso significa una responsabilidad muy grande dentro de la oposición.

—¿En esa reflexión se acercaron a la socialdemocracia, a la izquierda o al pragmatismo?

—Nos definimos como un partido socialista. Es parte de la definición que se tomó, a grandes rasgos.

—Hubo quienes se enojaron con que se declararan así, aun cuando estaba en la declaración de principios de los partidos que formaron el FA…

—(Ríe) Yo lo dejo dentro de la anécdota nomás. En política hay mucho espacio.

—También se habló de construir mayorías. ¿Con quiénes?

—Hay redefiniciones en el mundo que, de alguna manera, como Frente Amplio fuimos avanzando desde el momento en que, en un principio, nos declaramos feministas o en camino de ser feministas, o nos declaramos ecologistas, o estábamos muy mirando el medioambiente a propósito del desarrollo y cómo estos dos conceptos dialogaban.

Hoy día el Frente Amplio también está muy en la conversación de qué pasa con el trabajo, con la inteligencia artificial. Es interesante cómo el partido da el diálogo sobre lo que viene, o busca incorporar conceptos de lo que pasa hoy día en la sociedad. Y creo que eso es interesante a propósito de la conversación que tenemos respecto a cómo se va construyendo política con la sociedad.

—¿Pero ese cambio de mirada es madurez o es reconocer que hubo un diagnóstico errado?

—Vas cambiando a medida que vas leyendo la sociedad. Creo que las sociedades van cambiando muchísimo más rápido de cómo cambiaban antes. Me gusta que estemos atentos a eso. Puede ser, pero no creo que sean errores de diagnóstico. Creo que es interesante ir incorporando las cuestiones que pasan y no simplemente ir negando cómo la sociedad es.

—La diputada Gael Yeomans reconoció que le gustaría que hubiera más de una lista en las elecciones del Frente Amplio. ¿Usted tiene alguna preferencia?

—No le tengo temor a la competencia en los partidos. Si se decide, en conversaciones amplias, que es mejor llevar una lista unitaria, está bien. Si decidimos competir, está bien. No necesariamente los partidos tienen que llegar a un acuerdo en cómo se establece la directiva. No tengo ningún problema. Yo creo que no hay ningún riesgo, además, en que el partido compita.

—¿La próxima presidencia del Frente Amplio tiene que ser de continuidad a la directiva que ha liderado Constanza Martínez?

—No, yo no me voy a meter en esa conversación públicamente.

—¿Pero qué perfil cree que necesita el próximo liderazgo del Frente Amplio?

—Estamos en un momento en que yo preferiría conversarlo después. Prefiero no entrar todavía. Creo que estamos en momentos de definiciones y me cuesta entrar públicamente al tema todavía. Quiero ser superhonesta en eso.

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