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Judicial

20 de Octubre de 2026

Paciente demanda por $101 millones al laboratorio detrás de Ozempic: acusa falla en dispositivo de insulina que casi lo lleva al coma diabético

Por un defecto de fábrica de un lápiz NovoRapid FlexPen, cuyo tratamiento accedió por el sistema GES, un hombre de 29 resultó con una hiperglicemia grave, cercana al coma diabético. Piden una indemnización de $101.500.000 más intereses y reajustes a contar de la notificación de la demanda.

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Una querella judicial por las consecuencias de un producto defectuoso fue presentada este martes contra la farmacéutica Novo Nordisk, exigiendo el pago de una indemnización de perjuicios, más reajustes, intereses y costas.

El recurso fue presentado por el abogado Juan César Kehr, en representación de Sebastian Irarrázaval, un hombre de 29 años diagnosticado en su niñez con diabetes Mellitus Tipo I, quien denuncia haber sufrido un cuadro grave de hiperglicemia, cercana al coma diabético, al no recibir su dosis diaria de insulina debido a una falla del dispositivo NovoRapid FlexPen.

Los hechos denunciados ocurrieron el 28 de agosto de 2024. Aquella jornada, “siguiendo estrictamente las instrucciones de uso del fabricante”, Irarrázaval se inyectó su dosis diaria de Novo Rapid, producto que usa por indicación de su médico tratante y que cubre por el sistema GES.

Sin embargo, el dispositivo presentó una falla mecánica. La goma del émbolo, pieza encargada de impulsar la insulina al girar el selector de dosis, no funcionó correctamente al desprenderse una pieza plástica de su eje “sin explicación alguna”, aseguran los querellantes.

“Como consecuencia directa e inmediata, mi representado no recibió la dosis de insulina que creyó haber administrado, lo que provocó una grave hiperglicemia, cercana al coma diabético“, acusa el documento.

Al poco tiempo, Irarrázaval comenzó a sentir hormigueos, malestar, mareos y palpitaciones. “Fue a tal punto que horas más tarde, el medidor personal de insulina marcaba “high”, y ya muy asustado y asistido por su novio decidió acudir al Servicio de Urgencias de la Clínica Alemana de Santiago, ingresando a las 19:33 horas de ese 28 de agosto.

Horas más tarde fue dado de alta con indicaciones médicas y controles con el diabeteólogo tratante a la brevedad. “El equipo médico de la Clínica Alemana solicitó los datos del distribuidor para informar una posible falla masiva, la cual podría tener consecuencias catastróficas en pacientes insulinodependientes”.

En esa línea, el abogado plantea que esta situación “es de mayor gravedad” dado que al ser un tratamiento cubierto por el GES, un defecto de fabricación o distribución podría afectar “a un universo amplio de personas que dependen de este medicamento para controlar su condición de salud”.

Empresa se habría negado a garantizar la devolución del producto

Al día siguiente, el afectado se contactó vía mensaje con su médico tratante, el diabetólogo Álvaro Contreras, informándole sobre lo ocurrido. El doctor, afirma el abogado, le pidió insistentemente a Irarrázaval que le entregara el pen de insulina para informar a la compañía, negándose en reiteradas ocasiones.

“No enteramos que esta fue la mejor decisión”, destacó el documento. “El aludido médico pertenece a la Sociedad Chilena de endocrinología y diabetes, y es frecuente que Novonordisk auspicie congresos de dicha sociedad. Contreras pertenece al comité de cuentes y la empresa demandada paga por “dichos auspicios a esta organización”.

Posteriormente, Irarrázaval formuló un reclamo formal contra la farmacéutica. “Nos citaron a una reunión en oficina de su dependencia, a la cual, el suscrito cordialmente asistió, llevando el dispositivo bajo cadena de custodia. Los abogados observaron el dispositivo y se comprometieron a analizar el problema con la compañía.

No obstante, el 3 de septiembre de 2025, en una carta firmada por el director legal, la compañía puso término unilateral a las conversaciones y rechazó íntegramente el reclamo. “No es posible acogerlo pues al presentar antecedentes parciales, sin acceso al dispositivo (el que ni siquiera quiso ser entregado al médico tratante) ni encontrarse falla alguna en otros medicamentos del mismo lote, no es posible concluir lo que el sr. Irarrázaval señala”.

En respuesta, la parte querellante sostiene que “esta parte siempre estuvo llana a entregar el dispositivo a la compañía, pero bajo el compromiso de que este sería devuelto, garantía que jamás pudo ser cumplida por la compañía. Es evidente que bajo esas condiciones ningún paciente puede simplemente confiar (…) sospechamos que este jamás habría sido devuelto y con ello, se dificulta la prueba contra ellos”.

El abogado sostiene que su cliente ha sufrido secuelas físicas, psicológicas y económicas por esta situación: “Sufrió una hiperglicemia grave, se le ha generado angustia, temor e inseguridad respecto de la continuidad de su tratamiento y debió solventar gastos médicos, de exámenes y de traslado”.

Por lo anterior, piden una indemnización de $101.500.000 más intereses y reajustes a contar de la notificación de la demanda.

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