Cómo subsiste la industria del vino ante un mercado que bebe menos alcohol: con venta de tierras, compra de viñas y foco en turismo
El consumo mundial de vino sigue retrocediendo y reflejándose en la caída de las exportaciones chilenas durante este año. Las ventas consolidadas entre enero a septiembre no dan descanso a la industria nacional: San Pedro y Concha y Toro han caído 5,9% y 4,7%, respectivamente, y sólo Santa Rita muestra un magro aumento de 1,5%. Por ello, todas están apostando a otros negocios. “Hay un grupo de viñas que están adaptando sus portafolios con propuestas más frescas y ligeras, vinos de menor graduación y alternativas sin alcohol”, señalaron desde Vinos de Chile a The Clinic.
Por Sofía Pelfort 8 de Noviembre de 2026
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La industria vitivinícola se está reconfigurando ante el retroceso del consumo mundial de vino. Según la OIV, el consumo llegará a 208 millones de hectolitros en 2025. En Chile, las exportaciones de vino embotellado cayeron 5,2% en valor y 5,3% en volumen entre enero y septiembre de 2026.
- La OIV proyecta 208 millones de hectolitros en 2025, 14% menos que en 2018.
- Las exportaciones chilenas de vino embotellado bajaron 5,2% en valor a septiembre.
- Brasil, Reino Unido y Rusia crecieron; EE.UU., China y Japón retrocedieron.
- Concha y Toro, VSPT y Santa Rita ajustan portafolios, mercados y turismo.
- La industria impulsa vinos más frescos, ligeros, de menor graduación y sin alcohol.
El artículo explica cómo la industria del vino en Chile enfrenta una baja del consumo mundial y caídas en sus exportaciones. Ante ese escenario, las viñas están cambiando su estrategia: buscan nuevos mercados, diversifican productos y apuestan por formatos más ligeros, además de fortalecer negocios como el turismo.
La industria vitivinícola se está reconfigurando. Por obligación y por su futuro.
¿El motivo? El consumo mundial de vino continúa retrocediendo, y ante esta inesperada y dura realidad, las grandes viñas chilenas están desplegando distintas estrategias para convencer a nuevos consumidores, diversificar sus negocios con nuevos formatos, fortalecer el turismo asociado, y entrar a nuevos mercados.
El contexto es muy amplio. Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo mundial llegó a 208 millones de hectolitros en 2025, una caída de 2,7% frente al año anterior y de 14% respecto de 2018. Nueve de los diez principales mercados consumidores registraron retrocesos durante ese ejercicio. Estados Unidos, Francia y China concentran parte importante de la contracción de los últimos años.
Los datos de Vinos de Chile –gremio que agrupa a la industria– arrojan que el escenario internacional también presenta diferencias importantes entre mercados. Entre enero y septiembre de 2026, las exportaciones chilenas de vino embotellado alcanzaron US$902,7 millones, una caída de 5,2% en valor y de 5,3% en volumen frente al mismo período del año anterior. Si bien mensualmente, septiembre mostró un incremento de 2,1% en valor, todavía no se observa una recuperación sostenida.
Por destino, Brasil se mantuvo como el principal mercado para los vinos embotellados chilenos, con un crecimiento de 7,9% en valor en los nueve meses del año (a septiembre). También destacaron Reino Unido, con un alza de 5,5%, y Rusia, cuyas compras aumentaron 27%. En contraste, Estados Unidos, China y Japón registraron retrocesos, evidenciando un escenario dispar y la necesidad de diversificar los mercados de destino.
De acuerdo con las cifras del último boletín del 2 de noviembre de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, Odepa, entre enero y septiembre de 2026, las exportaciones nacionales de vino sumaron 475,6 millones de litros, una caída de 8,8% en volumen respecto del mismo período de 2025. El retroceso alcanzó tanto a los vinos con denominación de origen como a los graneles, aunque estos últimos registraron una disminución más pronunciada en volumen, de 11,4%.
Los resultados de las viñas publicados esta semana, respecto del tercer trimestre, confirman una realidad que se empezó a digerir desde 2024. Los ingresos ya no provienen solo de la venta de vinos sino que responden a estrategias que las compañías han diseñado para encarar este cambio en el consumo.
Las nuevas oportunidades que ve la industria
Desde el gremio vitivinícola explican que el cambio en cuanto a las preferencias de los consumidores se está notando a nivel global, marcado por una mayor preocupación por el bienestar y la moderación. “Las personas son cada vez más conscientes de qué, cómo y cuándo consumen, y también buscan conocer el origen de los vinos, descubrir nuevas variedades y disfrutarlos en distintas ocasiones y experiencias”, dicen a The Clinic.
“Frente a ello, hay un grupo de viñas que están adaptando sus portafolios con propuestas más frescas y ligeras, vinos de menor graduación y alternativas sin alcohol. En ese sentido, los blancos, espumosos y vinos de influencia costera y del sur de Chile ofrecen oportunidades para responder a estas preferencias, aprovechando nuestra diversidad de climas y territorios”, señalan.
La industria se prepara para enfrentarse a las nuevas tendencias de consumo. Así lo plantea Vinos de Chile: “Vemos un período de transformación que exige una mirada de largo plazo. La disminución del consumo es una tendencia mundial que combina cambios de hábitos, factores generacionales y presiones económicas. Según la OIV, el consumo global de vino ha disminuido un 14% desde 2018, por lo que debemos ser realistas respecto de la recuperación de la demanda”.
Y agregan: “Desde Vinos de Chile, nuestro foco es fortalecer la competitividad, diversificar mercados y generar nuevas oportunidades para el vino chileno, sobre todo como un resorte natural del posicionamiento de Chile en el exterior, donde el rol del vino es una real puerta abierta hacia Chile. Creemos que el desarrollo del sector dependerá cada vez más de su capacidad de generar valor, diferenciar su oferta y adaptarse a los consumidores. Eso implica innovar en estilos y formatos, fortalecer las marcas y mejorar la eficiencia”.
Adquisiciones
Este proceso de transformación ya comienza a reflejarse en las decisiones de las principales viñas del país. Mientras algunas están apostando por ampliar su presencia internacional mediante adquisiciones, otras buscan renovar sus portafolios con productos que respondan a las nuevas preferencias de consumo o potenciar negocios complementarios, como el turismo. Las estrategias se despliegan en un escenario de presión sobre las ventas y la rentabilidad, como muestran los últimos resultados financieros de las tres principales compañías del sector que cotizan en bolsa: Concha y Toro, Viña San Pedro Tarapacá y Santa Rita.
En el caso de Concha y Toro, el tercer trimestre cerró con una disminución de 2,2% en sus ventas consolidadas. Mientras que entre enero y septiembre, la caída fue de 4,7%.
Por otro lado, las ventas consolidadas de vino de la compañía disminuyeron 2,8% durante el tercer trimestre, mientras que en el acumulado a septiembre retrocedieron 5%. En cervezas y licores, la caída fue de 3,3% en el trimestre y de 12,8% en los primeros nueve meses del año. En contraste, el segmento de otros productos y servicios registró un crecimiento de 29,4% entre julio y septiembre y de 32,1% en el acumulado al tercer trimestre.
El segmento de otros productos y servicios corresponde –según estableció en el análisis la firma– a materiales insumos y merchandising, así como servicios enológicos, de embotellado y otros servicios relacionados prestados a clientes.
Durante el último tiempo, la firma controlada por la familia Guilisasti y Larraín ha respondido con una estrategia de diversificación geográfica y fortalecimiento de su portafolio. En febrero concretó un acuerdo para adquirir Maison Mirabeau, una marca de rosé de la región francesa de Provence, que le permitió sumar Francia a sus operaciones internacionales. Este movimiento va en línea con lo anunciado por la compañía en el investor day, donde anunciaron que “estamos tomando decisiones radicales para transformar Viña Concha y Toro y capturar las oportunidades que dejará la profunda reestructuración de la industria”.
También están evaluando la venta de más de 130 hectáreas de terrenos en la Región Metropolitana, como parte de un plan para monetizar activos inmobiliarios no esenciales para su operación. Entre los paños considerados figuran terrenos en Tocornal, Concha y Toro Poniente y Quinta Maipo. En su último Investor Day, la compañía estimó que el valor de mercado de este conjunto de activos se ubica entre US$240 millones y US$350 millones.
Otros formatos
Las ventas de la Viña San Pedro Tarapacá (VSPT) –filial de CCU– se ubicaron en línea con lo reportado por el resto de las firmas de la industria: las ventas consolidadas crecieron 3,4% en el tercer trimestre, mientras que en el acumulado a septiembre retrocedieron 5,9%.
En su estrategia, la compañía ha comenzado a adaptar su portafolio a las nuevas preferencias de consumo. Durante 2025 amplió la oferta de Gato Selección con variedades dulces y desarrolló Gato Negro Smooth Chardonnay, un cóctel de menor graduación alcohólica para mercados nórdicos. A esto se sumó, en 2026, el lanzamiento de Gentle, una línea de Viña Tarapacá que apunta a consumidores que buscan vinos premium con perfiles más suaves y experiencias menos formales. En agosto, además, anunció una nueva línea de bebidas a base de vino bajo la marca Colón Selecto.
Desde la firma explicaron que en el mercado argentino han más que duplicado los volúmenes del año anterior, impulsados por un “sólido desempeño de nuestra marca Colón Selecto Dulce”.
Turismo
La realidad de Viña Santa Rita tampoco difiere tanto del resto de la industria, ya que las ventas disminuyeron 12,7% durante el tercer trimestre de 2026, mientras que entre enero y septiembre registraron un aumento de 1,5%.
Hasta ahora es la única que tiene resultado positivo durante el año, lo que se podría deber a uno de sus negocios asociados como es el turismo. Entre enero y septiembre de 2026, esta actividad aumentó sus ingresos en 18,7%, en contraste con el retroceso de otros segmentos del negocio, según informó la compañía en sus últimos resultados financieros.
Este aspecto fue destacado en su operación al otro lado de la cordillera en su último análisis. “En Argentina, la inflación local continuó superando ampliamente la depreciación de la moneda frente al dólar, lo que generó un incremento relevante de los costos expresados en dicha moneda y una consecuente presión sobre los márgenes de exportación. A estos factores se sumó una menor cantidad de cajas comercializadas durante el período. Estos efectos fueron parcialmente compensados por un aumento en el precio promedio del mercado nacional y por una mejora en el resultado de otras ventas, que incluye los negocios de graneles, uvas y turismo”.
La firma ligada al Grupo Claro también indicó que “la compañía ha redefinido su estrategia comercial enfocándose en fortalecer sus principales marcas y consolidar su posición en segmentos de mayor valor. Asimismo se han reforzado las iniciativas dirigidas a los segmentos masivos con el objetivo de recuperar participación de mercado y mejorar el mix de ventas”.



