Por qué la policía ha estado enfocada en la comunidad rebelde. Temucuicui es la puerta de entrada. Así al menos lo creen algunos de los equipos policiales que se encuentran trabajando en el sur desde que todos los ojos se volvieran hacia el conflicto que todo el año ha mantenido caliente a la Araucanía. El foco no se encuentra ni en las denuncias de Espina -que esta semana, usando datos de la inteligencia colombiana vinculó a un periodista a las Farc-; ni en Yeupeko, Vilcún, territorio en donde se desarrolló el último ataque violento. Tampoco en Choque, Tirúa, donde comuneros han ocupado predios de la Mininco y se han enfrentado a balazos con los carabineros.

¿Por qué Temucuicui? Muy simple. La comunidad es de las más “abiertas” del mundo mapuche y para muchos hasta podría ser la más infiltrable. Aunque su dirigencia se encuentra en manos del Consejo de Todas Las Tierras, la ONG que lidera el carismático Aucán Huilcamán, en la zona confluyen trabajos de distintos grupos, incluida la Coordinadora Arauco-Malleco. Además de los grupos pro autonomía, en Temucuicui se ha registrado la presencia de grupos de izquierda tradicionales como el MIR y el Lautaro, lo que para algunos militantes –especialmente de la CAM- la convierte en un lugar que bien podría ser objeto de infiltraciones precisamente como las que desarticularon a esos grupos a comienzos de la década de los 90 a manos de la Dirección de Seguridad Pública, La Oficina.

No es todo. Algunas de las investigaciones que venía desarrollando la Policía de Investigaciones en torno a atracos tienen pistas que pasan por la comunidad. Es el caso del atraco al Instituto de Normalización Previsional, INP, de Machalí (por el que se encuentra imputada la documentalista ligada al MIR, Elena Varela). Los detectives estiman que ese asalto -y otros dos que se registraron en ciudades del norte y centro- les permitirían abordar de mejor manera que Carabineros las movilizaciones en la zona y vincularlas con algunos grupos mapuches.

Sin embargo, reconocen funcionarios, la estrategia tiene un tope porque Temucuicui no es el centro del problema ni el grupo más temible. Para algunos detectives y fiscales involucrados en la represión del conflicto, el enemigo sigue siendo la CAM. Y a ella, nunca le han podido probar ningún cargo por terrorismo.

EL TERRORISMO

Hace algunas semanas, el fiscal regional Francisco Ljubetic anunció que se buscaría campamentos guerrilleros en la zona con ayuda de satélites. Nadie sabe el resultado de las observaciones, pero hasta ahora no hay campamentos denunciados ni detenidos por formar una montonera.

La amenaza satelital se parece a lo que la Fiscalía ha hecho hasta ahora alrededor del conflicto. Tres veces la CAM ha sido sometida a juicio por asociación ilícita y tres tribunales distintos han considerado que no hay pruebas, dejando planteada la paradoja de tener una incipiente guerrilla que no es un grupo terrorista. Eso no es falta de pruebas; es simplemente que no se encontró nada.

-Se ha investigado profundamente, durante mucho tiempo, y con todas las garantías de la Ley Antiterrorista, las posibles actividades terroristas de grupos mapuches, y tres tribunales distintos absolvieron a los enjuiciados. Y no se puede decir que tres tribunales hayan sido blandos- comenta el Defensor Penal Mapuche de la IX región Jaime López.

Tampoco se han encontrado las armas que una guerrilla pudiera tener. En la región todavía se recuerdan los allanamientos realizados en casas de comuneros en que se ha planteado el descubrimiento de implementos que apoyarían esa idea. En alguna ocasión los fiscales llegaron a anunciar el descubrimiento de una “fábrica de armas” que han terminado siendo meros elementos
de soldadura.

Por eso es que fuentes del mundo mapuche hoy hablan de “palos de ciego” de parte de las autoridades a raíz de las recientes detenciones que han terminado con imputados -algunos de ellos detenidos, literalmente, por centenares de policías-dejados en libertad por los juzgados de garantía.

Un optimismo que militantes mapuches ven como un veranito de San Juan, convencidos como están que lo que se prepara es precisamente una nueva arremetida judicial en la región que permita abrir un nuevo proceso por asociación ilícita terrorista. Algo que objetivamente es cuestión de tiempo.