Por Marcelo Mellado

Los hechos. En mi querido San Antonio varias agrupaciones culturales y sociales se tomaron una escuela abandonada para desarrollar allí un proyecto de educación popular. Éste cuenta con el apoyo de un sector importante de los vecinos. El mismo espacio es pretendido por la municipalidad que lo quiere destinar a estacionamientos para un proyecto de mall-casino, contraviniendo una decisión adversa de la Contraloría y participando impúdicamente de una iniciativa empresarial de la que debiera estar ajena.

Hay un conflicto ad portas que enfrenta dos visiones de hacer ciudad que por ahora se contraponen y hasta se desprecian, la impositiva y la participativa.

Ambas miradas o van al choque jurídico policial o negocian. Se trata del bienestar de la ciudad o el interés personal. Sí, porque muchos suponen que aquí funcionó el famoso y nunca bien ponderado impuesto al KVA (el Kómo Voy Ahí), el que habría alcanzado para financiar harto más cosas que a los concejales reelectos apoyadores del negocio, más el alcalde, el que incluso pegó su foto e imprimió un saludo a la entrada de la obra,para que no quepa la menor duda. Es toda una atracción turística que, además, debiera tener valor judicial.

Ojalá ninguna visión triunfe, soberbiamente, sobre la otra, más aún, esperamos un acuerdo de complementación. No puede ser que una iniciativa empresarial actúe invasivamente e impida el desarrollo de un emprendimiento cultural educativo que surge de la propia ciudadanía, constituida en contraparte social, digo yo.

Esta situación no es distinta a la que viven muchas otras ciudades y pueblos de Chile en donde unos cuantos acabronados, hijos huachos del power central, enquistados en los municipios, hipotecan y venden (en este caso es casi una regalía por las exenciones tributarias) el patrimonio de sus comunidades.

Lo hemos dicho en varias oportunidades, nuestra ciudad fue abandonada por el Estado, estamos en situación calamitosa, el crimen nos tiene cercados y podemos entender la razón por la que mucha gente cree en un proyecto de mall-casino, ya sea por las promesas de empleo, por el tema de los ingresos municipales y el supuesto efecto turístico; pero para eso no tenían porqué comprometer nuestro derecho a vista y el borde costero. Lo más probable es que quedemos convertidos en una combinación entre Saigón y Las Vegas (la vega chica).

Y para colmo.

Somos la localidad con más ruinas por metro cuadrado del país, estamos haciendo el catastro y es pavoroso, ojo, se incluyen ruinas nuevas, recién terminadas, como puentes e infraestructura para la pesca artesanal (la llamada Lonja). Pero ese dato de identidad es también nuestra fortaleza. Y como los artistas son los únicos que pueden rentar de esas situaciones (y también los especuladores inmobiliarios, igual de delirantes) es que un abanico de organizaciones culturales y sociales emprenden la titánica pega de armar un proyecto autónomo, ciudadano y no empresarial, a pesar del compromiso del alcalde y su corte de concejales de entregar territorio.

Sumado a lo anterior, resulta que las autoridades se quedaron con las tijeras en la mano, sin poder cortar la cinta del puente más conectivo del territorio (se suponía que debía unir dos carreteras), la cagá se está hundiendo irremediablemente, y para colmo, el paso bajo nivel o nuevo ingreso al puerto, otra maravilla de la conectividad laguista, se inunda ante el menor chubasco. Estamos meados de perro. Y pa’ peor Tombolini es candidato a diputado por la zona, distrito ideal para cadáveres políticos. Estamos obligados a ser un pueblo creativo para solucionar nuestros problemas y generar iniciativas con sello propio.

El encuentro de pueblos abandonados.

Sobre la misma yo recibí un correo de un amigo de Los Valles Transversales comunicándome, junto con alguna gente del norte, la intención de realizar la Primera Cumbre Nacional de Los Pueblos Abandonados y Ruinosos de Chile, a realizarse –me proponía– obviamente en nuestra localidad, porque es precisamente una de las más abandonadas y ruinosas de todas. Obviamente esperamos el auspicio de varias municipalidades, incluidas la nuestra que sería la sede y que además es cabecera de provincia. ¿Se imaginan el discurso inaugural del alcalde? Y lo más probable es que hagamos la actividad en la Escuela Uno, entre muchos otros eventos que se están realizando, como son la implementación de talleres, seminarios, feria de trueque y las actividades constructivas propiamente tal (ver nuevaescuela1.blogspot.com).

Todos sentimos el lugar como recuperado por el pueblo y ahora estaríamos en el período de habilitación. Esto significa que la educación y la cultura son los niveles privilegiados a la hora de promover los cambios fundamentales que nuestra comunidad requiere.

San Antonio está en marcha, San Antonio reconstruye y oferta su modelo de revolución antiglobalización capitalista -y sobre todo prociudadanía-a todo el territorio nacional. He dicho.

Marcelo Mellado (imbuido del espíritu de la escuela 1)