POR PATRICIO FERNÁNDEZ Y VICENTE UNDURRAGA • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES

Actor y empresario teatral, Cruz-Coke se explaya sobre su activo rol en la campaña de Piñera (“me pelan como animales”, dice), asegurando que el suyo será un gobierno liberal, conducido por jóvenes, y culturalmente “revolucionario”. El director del grupo Tantauco-Cultura no cree en imponerle la visión moral al señor del frente, marcando distancia con la derecha tradicional. Además, repasa a los otros candidatos, y asegura que “ha faltado un mea culpa de civiles que trabajaron con Pinochet”.

¿Es verdad que hay harto actor que votará por Piñera y no se atreve a decirlo?
-Sí, harto.

¿Nombres que todos conocemos?
-Sí, pero no los diré públicamente porque me los cago: me han pedido particular reserva.

¿Por qué tanto?
-Porque es penalizado ser actor y votar por Piñera.

¿En qué consiste la penalización?
-Me pelan como animales, pero otros se acercan en silencio a decirme “si pasa ME-O, o Frei, yo voto por Piñera”. Se ha naturalizado tanto el hecho de que el artista vota de Concertación para izquierda, que se pierde el sentido crítico. Hay un montón de gente que tiene reparos a lo que se hace no sólo en política cultural, sino también respecto a una suerte de grupo de “mismos” que ha colonizado el ambiente cultural. Hay una especie de silencio otorgante en toda esa gente que dice “yo no hablo de política”. Incluso hay gente que ha estado generalmente con la Concertación y que ahora no está participando, salvo que estén con ME-O o Arrate, en el fondo porque saben que con esos candidatos no hay reales posibilidades de ser gobierno. Si acá la cosa es todos contra Piñera.

¿Qué, según tú, ve la gente de la cultura en Piñera y en la derecha?
-Hay una suerte de asociación de ésta con lo dominante, con lo patronal, con el poder económico y fáctico, lo cual es bastante mentira.

¿Por que mentira?
-Porque hoy día todo está muy repartido. Por otra parte está el hecho de que, inteligentemente, la izquierda durante el siglo XX ha colonizado el tema cultural a su favor. Efectivamente ha tenido una preocupación mucho mayor que la la derecha, pero vale también decir que la derecha no gobierna en Chile desde el año 58.

Gobernó con Pinochet.
-Sí, claro, pero en esos años no hubo mayor preocupación por los temas culturales, porque estaban en manos de gente que era muy contraria al régimen. Entonces es natural una cierta desconfianza.

¿Y?
-Ahora hay una gran oportunidad para la derecha de hacer un gobierno que vaya a pelearle palmo a palmo a la izquierda en su propio territorio. Y visto desde la perspectiva de los programas de gobierno, el proyecto cultural de Piñera es el mejor que hay.

¿Por qué?
-Es lejos mejor que el de Frei, prácticamente inexistente; mejor que el de ME-O; y el de Arrate lo desconocemos. Pero hay una suerte de falacia -apoyada en ciertos hechos reales manipulados de manera acomodaticia según los intereses- de que la derecha va a terminar con los fondos concursables y el apoyo público.

¿Pero por qué el de ustedes es el mejor programa?
-Les doy un adelanto: con Piñera los fondos presupuestariamente se van a aumentar, no se van a eliminar las líneas de concurso y, además, se va a incentivar la participación de privados en cultura, como malamente hoy lo hace la Ley Valdés.

¿La idea de plebiscitar quedó en nada?
-A Piñera se le pilló un poco desprevenido cuando dijo eso, los candidatos tienen que tener respuestas para todo. No fue evidentemente una buena respuesta. Ahora, de ahí salieron un montón de conclusiones manipuladas para jugar con el terror. Pero no es así. La única parte del programa nuestro que contempla consultas a la comunidad las hace de manera consultiva y no ejecutiva, así como cualquier repartición ministerial lo hace solicitándole servicios a empresas como Adimark. Tendría que ser idiota yo, que también he sido benefiaciado, en sumarme a una campaña cuyo norte estuviera en eliminar o plebiscitar los fondos públicos culturales.

¿Pero cuál es la diferencia que propone la derecha?
-Lamentablemente, cuando llevas 20 años no puedes sino reproducir eternamente aquello que has venido haciendo. Frei no tiene programa, ni gente.

Si es por rostros tiene a Héctor Noguera.
-Sí, pero se produce una suerte de prostitución con el tema. Estando yo, la Blanca Lewin, Pancho Reyes, Pancho Melo y un montón de gente que tiene figuración, ya no sabes qué es política cultural y qué apoyo mediático.

¿Pero qué marca la diferencia de las propuestas de ustedes?
-Primero, hay que ordenar institucionalmente lo que se ha hecho. Hay un Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) que funciona, sin embargo todavía hay recursos desperdigados en muchas reparticiones. Hay que jerarquizar y crear una coordinación con la DIBAM, que opera vía Ministerio de Educación y tiene un presupuesto enorme. Si no se coordinan, se dan duplicidades.

¿Por ejemplo?
-Hay Plan del Libro, Plan Leo y plan Maletín Literario, que funcionan sin coordinación. La infraestructura del CNCA que se está proponiendo, si bien es una buena idea, todavía está descoordinada en términos administrativos; no se sabe cómo van a funcionar ni cómo se van a financiar. Suponemos que por las municipalidades, pero eso no está incorporado en el presupuesto de éstas.

¿Qué más?
-Tengo la idea de que, si bien una parte de los consejeros puede funcionar ad-honorem, la mayoría de ellos no debiera hacerlo, porque al hacerlo limitas la industria, en términos que sólo trabaja gente por buena voluntad, que son dos tipos: gente que no tiene nada que hacer o gente que es muy rica.

O gente a la que le importa la cultura y se hace su tiempo para trabajar gratuitamente por ella.
-Sí, claro. No estoy diciendo que no se haga seriamente. Pero creo que hay que mejorarlo. La institucionalidad cultural va a funcionar independientemente de quien gobierne.

Pero ustedes hablan de continuidad y mejora. Eso lo podría hacer la Concertación. ¿Cuáles son las mejoras sustantivas y diferenciadoras que ustedes proponen?
-Crear una ligazón entre Cultura y Educación, que hoy funcionan por caminos diferentes, no mal, pero podrían funcionar mejor. Segundo, patrimonios: se acaba de aprobar la idea de legislar sobre un instituto del patrimonio, lo que no resuelve el choque institucional entre la DIBAM, el CNCA y el Consejo de Monumentos Nacionales.

¿Y qué proponen?
-Mejorar ese ley, creando incentivos tributarios. Por ejemplo, esta zona (Barrio Lastarria) es zona típica. A mí me salió mucho más caro remodelar el edificio de mi Teatro (Lastarria 90), que botarlo y hacer otro, porque tuve que pasar por Monumentos, por la DIBAM…. Al tipo que le nombran su casa Monumento Nacional lo fregaron. Nadie puede meter lucas a esa casa si no pasa antes por un proyecto carísimo. Y paga las mismas contribuciones, sin poder arrendar ni vender. Es el caso del Palacio Pereira, en Huérfanos con San Martín, al que han tratado de entrar bancos, y nada. ¿Qué han hecho? Esperar a que se caiga, así el Consejo dirá que está inutilizable y se autorizará un Paz Froimovich enorme, que es lo que todos queremos evitar.

HORRENDA LA ESTATUA

¿Tú piensas que en la cultura hay una mala costumbre de esperar que las cosas se financien desde el Estado en vez de echar a andar las fuerzas individuales y de la empresa privada?
-Sí. Creo -y así lo he promovido en los grupos Tantauco- que la institucionalidad debe ser mixta, con un financiamiento estatal y uno privado. Hoy la desproporción entre uno y otro es enorme: el 90% -ochenta y tantos mil millones- viene del Estado, versus el 10% -trece mil millones- que proviene de la Ley Valdés.

¿Y eso por qué?
-Porque los privados, si no les das ciertas facilidades para la inversión, están dedicados a su negocio, que es ganar plata. ¿Qué es lo que le conviene al privado de la cultura? Que la cultura viste, y se empieza a asumir una responsabilidad social empresarial.

Pagan culpas.
-De alguna manera sí. ¿Tú crees que Barrick Gold cuando se instale no va a tratar de beneficiar a la comunidad vía proyectos sociales y culturales?

¿Un blanqueo?
-No, no tanto, porque un blanqueo supone pensar intrínsecamente en la maldad. En la explotación, y a veces no es así. Hay compañías que no explotan, sino que pagan bien, ganan plata y se establecen bien. Otro problema es que las dificultades de acceso de la Ley Valdés son tremendas. No puede ser que alguien que sale de la universidad no pueda tener contacto con las empresas para estos asuntos. Ahí hay que tener mayores facilidades.

¿Cómo?
-Aumento del porcentaje de descuento de la ley; facilitación en el trámite. La modificación de la Ley Valdés fue muy mala: penalizó la contraprestación, porque un grupo de ignorantes en la Cámara de Diputados -como suelen serlo; mi afán es tratar de dignificar un poco la política, pero de repente los diputados hacen todo lo posible por no hacerlo- echaron a perder la ley, metiendo todo en un paquete de donaciones políticas. Entonces, la contraprestación, que antes era una obra de teatro, ahora es un favor político. Quedó la cagá. Y hay que mejorar el patrimonio arquitectónico.

¿Te gusta la idea del Papa Gigante en Pío Nono?
-No, la encuentro horrenda. Estoy entre quienes detestan esa idea. No tengo nada en particular contra Juan Pablo II, pero hay una desproporción estética. Además, aprobar la estatua sería legitimar el modo cómo una universidad se permite intervenir un espacio público por vías que no son las que corresponden institucionalmente. Ahí hay bienes de uso público, árboles. Y puta, pobre Juan Gómez Rojas… En Nueva York, para sacar una silla de un parque, donada por alguien en 1894, tienes que hacer una cantidad de trámites enorme. No se permitiría que al parque que donó la familia Cousiño se le cambie el nombre por Parque O`Higgins.

OTRA DERECHA

¿Por qué eres de derecha?
-A ver, decir de derecha es…

Tú eres de derecha.
-De centro-derecha.

¡Como toda la gente de derecha!
-No, no toda. Mi papá es de derecha, nacionalista, un conservador de tomo y lomo.

¿Pero por qué tú eres de derecha?
-Porque uno tiene cierta historia, uno no viene de la nada. Hay filiaciones no sólo culturales, sino casi genéticas. Provengo, por ambas partes de mi familia, de una esencia liberal y conservadora que fue muy chilena. Mi abuelo fue presidente de la bolsa de comercio, era liberal, fue candidato a diputado. Mi tío Eduardo (el doctor Cruz-Coke) fue candidato a presidente. Y nunca vi en mi familia una derecha que pretendiera hacerse rica a costa de la explotación. Por el contrario, y a pesar de que había anticlericalismo, había valores que tenían que ver con lo humano. Y la idea de la eficiencia, de que el progreso se produce a costa del trabajo honesto y legítimo. Además, la centro derecha tiene mucha cercanía con la cultura y lo social.

¿Mucha?
-Fue precisamente una de las causas de por qué el doctor Cruz-Coke se pierde el año 46: buena parte de la derecha le hace la cama por encontrarlo demasiado progresista. De él, dicho sea de paso, Allende era bastante admirador.

¿En qué tomas distancia con la derecha no de centro?
-No comparto con la derecha un poco más dura -valga el calificativo- cierto integrismo moral. Para mí, la política no tiene que estar atravesada por la fe personal.

En la práctica, ¿eso no te complica para apoyar a Piñera? La derecha está en “Alianza” con ese integrismo.
-Tal vez en otras campañas me podría haber complicado. Pero hoy, cuando Frei está aliado con el comunismo, no veo la altura moral de la descalificación. La única manera de que se acabe la transición es con un gobierno de centro derecha con sus credenciales legitimadas.

¿Un gobierno de Piñera las tendría?
-Un gobierno de derecha democrática las va a legitimar.

Pero sigue demasiada gente pinochetista cerca de Piñera.
-Eso va a cambiar después de esta elección.

¿Por qué?
-Por una cosa generacional. Hay gente que tiene menos de 40 años y que hoy día no está ni ahí con la lógica UP-dictadura, que es la lógica que reproduce el binominal.

HOMOSEXUALES

¿Piñera va a gobernar con jóvenes?
-Yo siento que la generación de menores de 40 años -que tiene una mirada condenatoria de las violaciones a los derechos humanos- es con la que Piñera pretende gobernar.

¿Pero tú “sientes” que va a gobernar con esa generación o tienes algún grado de certeza?
-Dentro de los grupos en los que estoy incorporado en la campaña, veo a la Magdalena Piñera, a Hernán Larraín Matte, a Pablo Allard, Felipe Asadi… Piñera cree en la gente joven, lo que no quita que pueda haber gente con experiencia que coopere. Todo esto, y la raigambre DC que tiene Piñera, me indican que no estamos frente a la posibilidad de cualquier gobierno de derecha. No es lo mismo que con Lavín de candidato. Él era un supernumerario del Opus Dei. Cuando la política se encuentra con la religión hay que salir corriendo.

¿Crees que el proyecto de unión civil que hicieron Allamand y Chadwick fue para arrinconar a Kast y los ultra conservadores?
-Creo que eso va a suceder necesariamente.

¿A ti te parece que se casen los homosexuales? ¿Que adopten niños?
-Espérate. Las libertades sociales se van conquistando de a pasos. Si pretendes conquistarlas todas de un momento para otro, con lo primero que te vas a encontrar, en términos absolutamente pragmáticos, es con resistencia. Yo sí estoy de acuerdo en que exista un vínculo civil, es lo natural. Para adelante se verá si adoptar o no. Pero hay que abrirse en esos temas. Entre estar en un hogar del Sename o en manos de una pareja de homosexuales… no estoy tan cierto que sea mejor estar en una casa de acogida. Y no sé si mi sector comparte esto del todo. Yo soy católico, pero no estoy de acuerdo con imponerle mi visión moral al señor del frente.

Eso es lo que hace por excelencia la derecha chilena.
-No la derecha internacional. Asomemos la cabeza un poquito más allá de nuestras fronteras.

Que la asome la derecha chilena, que es de la que estamos hablando. A Helmut Kohl la derecha chilena le tiró huevos. Y Kohl es la derecha internacional.
-Pero eso fue hace 20 años.

Los que tiraron huevos aún andan por ahí.
-Pero no están en la palestra y probablemente no van a estar considerados dentro de un eventual gobierno de Piñera. Dificulto que cuando uno se topa Longueira en una mesa se produzcan diferencias de fondo. Él es una persona inteligente, con quien se puede conversar y gobernar. En cambio, con las personas que han desechado la inteligencia para someterse solamente a la estrictez de un código moral acotado y excluyente, se deviene en regímenes totalitarios.

¿Qué certeza le puedes dar a los lectores de esta entrevista de que ese sector ultraconservador no tendrá las riendas?
-Precisamente que es Piñera el que va a gobernar. Podría preguntarse lo mismo respecto de Frei: ¿qué certezas hay de que no van a gobernar los comunistas?

Los comunistas tienen candidato propio.
-Sí, pero hay una especie de promiscuidad extraña, Arrate trata con guante blanco a Frei… Y en la Alianza se está buscando cierta gestualidad con el mundo más liberal. Se ha incorporado a Schaulson, a Flores, a la gente de Chile Primero…

Ellos dos nomás, no le pongas la gente de Chile Primero como si fueran más.
-(Risas). No sé cuántos son. Pero trato de leer con buena fe la idea de que haya otras personas adentro del buque.

LA PATRICIA

“Yo sé que no hay en mi medio mucha gente de centro-derecha. En los mismos grupos Tantauco no es muy grande la convocatoria. Pero de a poco se empieza a sumar gente”, dice Cruz – Coke.

¿Del mundo de la literatura, quiénes?
-Santiago Elordi, Roberto Ampuero.

¿Warnken?
-No ha entrado, me han dicho que tiene tal vez interés, no sé. He llamado a gente para incorporarla, pero a otros no, por no incomodarlos.

¿Y del arte?
-Gonzalo Cienfuegos… Es que no me gusta comprometer gente.

¿Se autocensuran?
-Sí.

¿Qué músicos habrá con Piñera aparte de Gloria Simonetti?
-Bueno, está la Patricia (risas). No sé. El proceso de políticas que hemos hecho ha sido a partir del grupo existente, donde habemos varios, como Juan Lund, la Drina Rendic, la Tati Acuña… Lo que se va a hacer son políticas que favorecerán a un mundo cultural al que no se le va a preguntar por quién votó. Pero claro, no es fanzy, no es sexy estar con la derecha.

¿Por qué?
-Precisamente porque ha estado adherida a ciertas denominaciones y nomenclaturas –a las que la izquierda ha sabido sacarles mucho partido comunicacional- como el dominio, la empresa privada, la corbata… Uno ve a la gente de derecha y dice: “no quiero ser como ellos”.

Pero sí “quiero tener lo que ellos”. Si gana Piñera se concentrarían totalmente los poderes.
-¿Ustedes realmente piensan que sólo la gente de derecha es rica en este país? Eso es una caricatura.

Con base en la realidad.
-No tanto. Vayan a la Enade, miren la gente que hay. ¿Qué campaña tuvo más financiamiento en la última elección? La de Bachelet. Hay gente de clase alta empobrecida. Hay izquierdistas ricos. Hay gente que quiere patear el tablero para que vengan 4 años de otra cosa. De a poco se está rompiendo el fantasma del terror. Somos maduros democráticamente. ¿Qué es este país que cree que por un lado vienen las hordas poblacionales a tomarse las casas de los burgueses y por otro lado cree que vienen los depredadores de las empresas a esquilmar a los pobres? No creo en dividir el país en fachos y upelientos, en rotos y pijes. En mi teatro la mayoría vota por Arrate o Frei, yo no tengo problemas ideológicos.

REVOLUCIONARIO

“Un gobierno de centro-derecha preocupado de la cultura, así como han sido eficientes en tantas otras industrias, va a ser revolucionario para Chile”, dice Cruz-Coke.

-Hoy no es revolucionario andar con una polera del Che tirando piedras en la calle. Lo es mucho más votar por Piñera siendo del ámbito cultural, y el hecho mismo de que por primera vez la derecha se esté preocupando por el tema cultural es nuevo.

¿Al candidato le interesa realmente la cuestión cultural?
-Creo que sí, mucho. Yo he tenido carta blanca para proponer, y esas cosas han sido acogidas en el programa. ¿Qué hay de malo en que cooperen Estado y mercado? Si el mercado no es una entelequia siniestra, sino todos nosotros. Además, la izquierda no ha sido capaz de generar riqueza en ninguna parte del mundo. La centroizquierda puede, la tercera vía, Mitterrand, Felipe González… Y esas son socialdemocracias, lo que es una buena etiqueta para no reconocer errores históricos de la izquierda. Si los socialismos reales lo único que produjeron fue pobreza y devastación.

¿Qué te parece ME-O?
-Me cae bien. Tiene muchas habilidades mediales. Pero es el reflejo más grande de la aristocracia en este país. Por donde se lo mire: pertenece a las cúpulas políticas vía Ominami, a las cúpulas revolucionarias vía Miguel Enríquez, a la alta aristocracia vía los Rivas Gumucio. ¡Hasta de las cúpulas televisivas proviene! Y veo una cierta indefinición suya respecto de Chávez, de Castro. Con todo, me parece muy gracioso, una persona con la que se puede conversar, que ha abierto su cabeza a un mundo más liberal, pero que no logra definirse respecto de estas dos almas que en él conviven. Dice que va a considerar ideas que vengan de cualquier parte, pero en algún momento se necesita cierta estructura partidaria, logística, a nivel de país, y eso está dado por coaliciones.

¿Crees que la segunda vuelta será entre Frei y Piñera?
-Sí.

¿Y Arrate?
-Me parece un tipo muy honesto. Pero la izquierda me encanta para salir a tomar un trago, para conversar, pero no para gobernar, creo que lo hace mal.

¿Pero en estos 20 años no lo ha hecho mal o sí?
-No, pero no es izquierda, es socialdemocracia. ¿Dónde se encuentra la centroizquierda ahí donde campea el neoliberalismo? ¿Es tan poderoso Pinochet post-mortem para perpetuar este sistema? ¿Es tan incompetente la gente que gobierna que no ha podido cambiar el sistema? Perdón, a mí me parece aberrante que salga Frei diciendo que van a proteger con un Sernac financiero a la gente de los bancos? ¡Llevan 20 años gobernando!

Pero más impresionante es Piñera diciendo que lo escandalizan los bancos y las financieras.
-Pero él no ha sido gobierno.

No, pero ha hecho fortuna con los bancos y las financieras.
-¿Y cuál es el pecado en hacer plata?

Ninguno, pero sí hacerlo y decir que eso es un pecado.
-Las normas del juego, y en ese sentido creo en el Estado que pone reglas, no las puso él. Si existe hoy día un mercado voraz, es por culpa de la Concertación.

¿Qué lápida le pondrías a Pinochet desde la derecha?
-No se puede atentar contra la vida de las personas. Eso es básico. Ha faltado un mea culpa de civiles que trabajaron con Pinochet. Honestamente creo que había gente que no sabía cosas, y gente que sabiendo calló. Pero las responsabilidades son individuales. Yo, a pesar de que no tengo muertos en la espalda, no tengo problema en pedir perdón. La posibilidad de que gobierne Piñera pasa por romper el paradigma de Pinochet.