POR MARCELO MELLADO/ Foto: ALEJANDRO OLIVARES
Un tema recurrente en este país culiao es la invisibilidad de los territorios no metropolitanizados. Me refiero concretamente a San Antonio-Llo-Lleo, que claramente es una zona de catástrofe cuya municipalidad no es capaz de sacar los escombros domiciliarios y menos de hacerse cargo de un proceso posible de reconstrucción, en donde, al menos, el centro de la ciudad deberá ser demolido en un 60 %. En muchos otros pueblos, abandonados por la razón oficial, debe ocurrir algo parecido, ya sea en San Rosendo o en Rapel, en Curanipe o en Navidad. Ese olvido programado ocurrió con nuestros pueblos en tiempos de la perra Concertación y más aún con los incompatibles de ahora (o perra derecha, simplemente). Lo repetimos una vez más, esta catástrofe es una gran oportunidad para que los hijos de la gran puta hagan grandes negocios particulares a costa de la desgracia ajena, como Sodimac y otras empresas amigas de este gobierno, pero también es la ocasión para proponer desde la ruina, el abandono, la precariedad, la catástrofe, dicho sea de paso, nuevos modos de habitar los pueblos, las ciudades y el país. La idea es también ser afirmativo y apostar al capital de creatividad pop, asentado en la fonola y en el suple, en la solidaridad de la choca y la olla común. Paradigmas del diseño popular que deben ser remodelados con urgencia y puestos a punto en esta nueva urgencia política. Nosotros, algunos cómplices de acá, estamos en ese registro, eso que Reynaldo Laddaga define como “espacios definidos, donde la producción estética se asocie al despliegue de organizaciones destinadas a modificar estados de cosas en tal o cual espacio, y que apunten a la constitución de ‘formas artificiales de vida social’ modos experimentales de coexistencia”. Según esos parámetros teóricos estamos a punto de inaugurar la Biblioteca Comunitaria de Barrancas (alianza estratégica de las filiales CUT-SECH de San Antonio), siguiendo las enseñanzas de Recabarren que fundaba periódicos y teatros populares (lo propio de nuestra época son las bibliotecas-centros culturales). Nótese, en plena proliferación de los escombros y el decaimiento social, cuando el asistencialismo oficial colapsa, nosotros, los trabajadores (tanto de la cultura como manuales, aunque suene demagógico) hacemos nuestro aporte ciudadano, entregando a la comunidad un espacio autónomo (porque no le tenemos que lamer el culo cagao a ninguna institucionalidad ni a ningún culiao que la represente), hecho a pulso y con la colaboración de vecinos. De partida agradecemos a este pasquín que además de donar libros se va a rajar con un computador (no se vayan a echar pa’trás los culiaos). Todo esto en un contexto enrarecido y en un país que apenas faculta para la vida humana. Se han dado cuenta queridos lectores que la gente, al menos fuera de Santiago, anda pa’la cagá con esto del terremoto, como que andan todos con los nervios tomaos, como diría mi abuela.

Nosotros hace rato que venimos con esto, haciendo política cero visibilidad, no mediática, como el cerdumen concertacionista y la izquierda burocrática (estúpida) que se juntan ahora para reponer lo que se planteaba, en nuestros foros, a principios de los noventa (qué nueva Constitución, qué recursos naturales, qué derechos de los trabajadores, váyanse a la conchadesumadre). Huevones frescos, como ellos no lo hicieron, se aseguran que con la derecha tampoco, por lo tanto, fracaso asegurado, es decir, plataforma de gobierno el día del pico. Y todo eso en Santiago con las figuritas de siempre, y los océanos azules y fundación 21, hijos de la gran…dilocuencia (arratistas, meoístas y freístas, maracas todas). ¿Por qué no hacen negocio con este gobierno y llenan los cargos que no se pueden llenar, porque son muy rascas para la derecha profunda, como seremías o jefaturas de servicio, porque los fachos no tienen picantería fina como ustedes? Terminen de hacerle el trabajo, sucio, a la derecha, de una vez por todas, lamedores de caca (o dedíquense a recoger escombros mejor será).

Nota: No se acerquen a nuestros pueblitos abandonados, es una amenaza, no una advertencia