“Cuando hay debate de modelos, como el que existe ahora, no se puede resolver de otra forma que no sea democráticamente”. El Subdirector del Centro de Estudios Públicos, Harald Beyer, que estuvo en los paneles de expertos educacionales de la era Bachelet y Lavín, no ve un acuerdo por otra vía y se pone de lado de lo que decida la mayoría, sin tomar banderas.

En conversación con The Clinic Online, el ex encargado del grupo Tantauco en esta materia dice que no le teme a la politización o ideologización del debate porque es justamente lo que lo hace valioso. “Yo no me cierro a que hayan mecanismos (como un plebiscito) para resolver estos temas”.

GANE

-Algunos sectores dicen que hay poca claridad en los anuncios del Presidente. ¿Qué cree usted?
Supongo que es cierto. La claridad se va a tener cuando estén redactados los proyectos de ley, por ejemplo, de institucionalidad en general (subsecretaria de educación superior, superintendencia, acreditación, etc). Lo otro es el financiamiento que tampoco está claro cómo se va a distribuir ni en qué plazos. Sabemos que una parte grande es de subvenciones escolares y no son recursos para la educación superior y el resto puede ir a subsidiar los intereses hasta que se formule un nuevo sistema de créditos. Pero eso es una parte del dinero prometido y dónde se va a distribuir no está nada claro aún, es cierto.

-El gobierno se sentaría a conversar sobre el financiamiento, antes de otros puntos, por ejemplo la Superintendencia, que era lo que pedían más urgentemente los rectores.
Lo que pasa es que la Superintendencia no requiere de tantos recursos y ya hay una buena plataforma que es la Superintendencia de Educación Escolar, que viene con la ley que se aprobó en abril de Aseguramiento de la Calidad. Con unos cambios esa misma podría dar origen a la otra o enviar un proyecto nuevo al Congreso, aunque tal vez eso es un poco exagerado. Pero lo que está en discusión, me parece, es qué proporción de ese fondo va a educación escolar y cuánto al otro. Mi impresión es que unos 2.800 (millones de dólares) irían en esa dirección y los restantes (1.200) para educación superior, que iría mayormente a subsidiar el interés del crédito y en aumentar las becas.

-¿Qué está en discusión entonces?
Los fondos que no tienen monto. El fondo basal de revitalización de las universidades públicas, el fondo de apoyo a la universidades regionales y finalmente un fondo para incentivar centros de excelencia, que tampoco tiene monto. Entonces, supongo que la discusión con los rectores está focalizada en esos instrumentos.

-¿Se debilita el acercamiento que tuvieron la semana pasada al decidir, como gobierno, discutir sobre platas primero antes de eso, que al parecer era el punto de conflicto?
Eso trascendió en la prensa, pero no es necesario. El gobierno comprometió el envío de la subsecretaría y lo lógico sería es que se juntaran los dos proyectos. Probablemente en el corto plazo no tiene la prioridad, pero no me parece que haya un atraso. Yo creo que el gobierno va a mezclar el envío de la Superintendencia junto al de la Subsecretaría. La cuestión es más bien el cronograma.

-¿Cuál es la prioridad entonces?
Supongo que lo más prioritario para el gobierno es el financiamiento estudiantil. Algo de eso lo puede hacer vía administrativa, pero la modificación del sistema de créditos tiene que ser legal, con algo de prioridad. Pero yo no sé cómo el gobierno ahí va a ordenar su agenda.

“La Concertación y la Alianza eligieron este modelo”

-A su juicio, la propuesta es parte de un trabajo previo o es más bien la reacción a la masividad del movimiento estudiantil?
Yo participé en el panel de expertos para educación escolar y las leyes que se aprobaron en enero y abril recogieron parte de lo que nosotros habíamos propuesto, no completamente todo. Mi interpretación es que el gobierno tiene ya una agenda bastante intensa en materia escolar. La ley que se aprobó en enero que iba acompañada de un Protocolo de Acuerdo que significaba impulsar dos leyes más al menos y una serie de programas más.

-¿Por qué no se dijo antes?
Creo que el gobierno intentó postergar, por así decirlo, todo lo que tenía que ver con Educación Superior y abordar solamente el tema del financiamiento estudiantil, pero al mismo tiempo el discurso político, sobre todo desde la perspectiva del Presidente, era sostener que éste era el año de la educación superior. Entonces se envían expectativas que no guardan relación con las decisiones que se habían tomado, que eran concentrarse en escolar y abordar sólo una parte de la superior. Los movimientos estudiantiles y la negociación con los rectores lo obligaron a retroceder y mandar una reforma un poco más amplia que la estipulada.

-De todas formas, el anuncio no convenció a los estudiantes y siguen movilizados.
Lo que pasa es que hay una diferencia más fundamental que no se resuelve a partir de las propuestas del gobierno. Simplificando el tema, porque siempre hay voces que son más matizadas, pero aquí la Concertación y de alguna forma la Alianza, eligieron un modelo de proveer educación que tiene ciertas características. O sea, el mundo político ha elegido un modelo que tiene educación pagada y solamente créditos y becas para el estudiante que no puede financiar, además de un modelo mixto (público-privado). Esas son cosas fundamentales del modelo que de alguna forma implícitamente ha elegido, con todo el debate que hay alrededor de eso.

-Las posturas son muy distintas.
Los estudiantes están pidiendo una educación preferentemente pública, que se articula con un financiamiento basal mucho más grande para las universidades estatales y sin rendición de cuentas, de libre disponibilidad. Eso es distinto de lo que hay, más una parte importante de educación gratuita, que es distinto de lo que hay. Yo creo que ahí no se encuentran los diálogos y se zanjan vía electoral. Con posturas distintas no veo otra forma de zanjarlo.

¿Es la única forma?
Las dos premisas parten de veredas distintas y es muy difícil encontrarse, a excepción de algunas cosas muy puntuales como el financiamiento estudiantil de un 40% a un 60% de los alumnos con opción de algún tipo de becas, o algo por el estilo. Pero cuando uno tiene una discusión de dos modelos distintos, más allá de lo que ahora diga la Concertación, la verdad es que ellos también se compraron ese modelo. A ese nivel, el diálogo no fluye y eso hay que sincerarlo y en la medida que no haya acuerdo se zanjará vía electoral o en el Congreso. No veo otra forma de hacerlo.

-Eso porque va a llegar el momento de no seguir marchando y el movimiento estudiantil va a decaer en algún momento.
Yo creo que, en cierta medida, los estudiantes han tenido mucho mérito y logrado varios puntos. En algún momento tendrán que darse cuenta -y esto es algo que pasa en todos los movimientos- que más allá de lo que se ha conseguido no pueden avanzar. Supongo que decaerá naturalmente.

Lavín y el lucro

-Los últimos días el debate se ha centrado en el lucro. El ministro tiene plazo para responder a Contraloría, pero algunos siguen pidiendo su cabeza. ¿Estamos en el momento en que puede zanjar si va a haber educación con fines de lucro o sin, independiente de los resultados que tenga?
Nada es independiente de los resultados porque en Chile hay sistema de acreditación, bastante deficiente por lo demás, por medir procesos más que desempeños. Indicadores básicos como egreso oportuno o deserción hoy no tenemos y es importante tenerlos para ese debate. Ahora, esto independiente de lo que ha pasado hasta ahora y yo no soy un experto abogado, pero a mi se me ocurre que es muy difícil argumentar que aquí ha habido ilegalidad. Está bien que si alguien piensa así lo haga con un proceso judicial para que se pruebe si es así o no.

-¿No cree que haya ninguna?
Si hay alguna ilegalidad y se ha incumplido la ley, me parece que tiene un canal. Si hay denuncias con peso, se sancionará. Ahora detrás del debate, de si debe haber instituciones con fines de lucro o no, hay experiencias variadas. En países como Brasil o México se permiten en universidades, en países como Nueva Zelanda se permite sólo en instituciones que no son universidades (institutos u otros programas), en Estados Unidos se permite de todo y así hay distintos casos.

-¿Qué piensa usted de ese debate?
Creo que las universidades con fines de lucro nunca van a ser buenas universidades, porque nunca van a hacer investigación y no van a seleccionar a los mejores estudiantes. Esa es más o menos la experiencia mundial y por lo tanto su función es buscar grupos de menos habilidades en general que no entran a universidades más selectivas. Ahí el tema es si es que estos grupos pueden ir a las universidades o tienen que ir sólo a institutos profesionales. Yo creo que el debate es más complejo porque hay argumentos para defenderlas y argumentos para atacarla. A mi, si el país decide que haya instituciones sin fines de lucro y hacer cumplir la ley, me parece bien. Si ocurre lo otro también. Yo no tengo una opinión única porque hay argumentos para los dos lados.

-¿Qué le parece este posible conflicto de interés del Ministro Lavín?
Puede ser que se haya visto favorecido. Supongamos que fue así y la pregunta es si eso es ilegal o no. Yo no logro saber si eso es así, poniéndonos en el caso de que se haya beneficiado y mucho. Si fue así, tendrá que demostrarse en la justicia, si se cometió una ilegalidad. El hecho mismo de que haya pasado, se haya beneficiado o incluso que tenga amigos en la universidades, a mi me parece que no es suficiente para decir que tiene un conflicto de interés. Hasta donde sé, él ha declarado que ya se deshizo de eso. Si no lo ha hecho, ahí sí que estaría inhabilitado. Si aún tiene algo, supongo que ustedes lo estarán buscando.