“El Presidente (Sebastián) Piñera estaba al tanto”, aseveró ayer la senadora Lily Pérez tras leer -rodeada de partidarios- la carta de cuatro carillas en las que oficializó su renuncia a Renovación Nacional argumentando que la intolerancia, el clasismo, el desprecio al liderazgo de las mujeres, se han apoderado de RN.

La parlamentaria, cuyo alejamiento será imitado por una veintena de militantes, concretó así una partida anunciada desde antes de las elecciones de noviembre cuando fue una de las primeras en asegurar que era necesaria una reestructuración de la derechaque diera representación real a la facción más liberal de la Alianza. Y aunque la lectura desde la directiva de Renovación es que lo que se está fraguando es una colectividad para las aspiraciones de retornar al Gobierno de Piñera en 2017, Pérez aseveró que tal impresión era “ofensiva” porque se estaba frente a una discusión más de fondo.

“Este es el único partido en el que he estado, el único que conozco, es como una familia, pero se ha hecho muy difícil seguir en RN. Creo que durante muchos años la convivencia entre liberales y conservadores estuvo regulada por una tenue línea invisible, pero que era una línea que nadie pasaba para no aplastar al otro, pero desgraciadamente, he visto descalificaciones, he visto mucho egoísmo, mucho egocentrismo”, planteó la senadora que cuestionó la lealtad de la tienda con Piñera que contribuyó, dijo, a “un desdén desde la militancia activa de RN hacia nuestro gobierno y su Presidente”.

La parlamentaria, que insinuó su casi seguro fichaje en “Amplitud”, el movimiento sustentado en la renuncia de los diputados Karla Rubilar, Pedro Browne y Joaquín Godoy, se reunió durante la tarde con las tres figuras. Durante la mañana, había desayunado con la ministra vocera de Gobierno Cecilia Pérez y conversado su decisión en los últimos días, además de Piñera, con el resto de los secretarios de Estado que planean dejar, en goteo como ha sido hasta ahora, el conglomerado: Rodrigo Hinzpeter, Bruno Baranda y la portavoz.

La idea, reconocen fuentes de Amplitud, es generar el mayor efecto mediático posible. Por lo mismo, se pensó en un momento postergar la renuncia de Pérez para que no coincidiera con dos temas que marcarán la agenda: la nominación del gabinete de Michelle Bachelet y el fallo de La Haya. Finalmente se estimó que el jueves era el día indicado. Hasta ahora, la senadora no cuenta con una bancada. Fuentes cercanas a Carlos Bianchi y Antonio Horvath aseguran que sería difícil aliarse con Pérez porque ellos representan una corriente más regionalista que liberal-piñerista.

LA FURIA DE LARRAÍN Y EL MODELO CASCADA

Aunque en el discurso público para comentar la determinación de Pérez, Larraín fue moderado y sólo habló de que la derecha queda “en un pie disminuido, porque aparece un tercer grupo que va a alterar la relación de fuerzas”, en la interna afirman que los términos que usó la senadora “indignaron” al personero.

La furia de Larraín fue expresada por el secretario general, Mario Desbordes, “la declaración es tremendamente injusta. No somos un partido clasista, es cosa de ver la última plantilla de candidatos donde hubo muchas candidatas mujeres, y donde tenemos una diputada electa muy joven en Antofagasta que es de primerísimo nivel (…) Respetamos su decisión y hacemos un llamado a terminar con la escalada de declaraciones que no ayudan en nada porque el nivel de descalificaciones al que se ha llegado, sobretodo la declaración de hoy (ayer) sobrepasa cualquier límite”.

En el ámbito estratégico, desde el entorno de Larraín y de Andrés Allamand plantean que Piñera está en la búsqueda de un control “en cascada” de la derecha. Ya que destronar a Larraín -o anular su influencia en RN- fue imposible, se optó por crear un partido a su medida, lo que genera la presión necesaria para instalar a alguien moderado y cercano, como Cristián Monckeberg en la mesa. En Renovación tampoco ha pasado desapercibido que hace unas semanas se planteó la posibilidad de una directiva gremialista encabezada por Andrés Chadwick, aunque desde la UDI descartan que esto sea factible.

“Pero como sea, Piñera va a tener no sólo un partido propio, si no también gente distribuida en lugares estratégicos. Es un diseño que dinamita RN, pero desde el punto de vista táctico, es bastante inteligente de su parte”, destaca una fuente de la directiva.