La  mañana del lunes, los investigadores y colaboradores del Centro de Estudios Públicos se enteraron de una noticia que trascendió a las pocas.  A través de un correo electrónico, el primero de su gestión, el director Harald Beyer informó la renuncia de Sergio Urzúa, doctor en Economía de la Universidad de Chicago, elegido el mejor economista de Chile por los egresados de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, quien decidió no seguir trabajando en el influyente centro de estudios.

El día anterior, desde Suecia y por vía telefónica, el ahora ex jefe del Área de Políticas Sociales del think tank desde 2012, le comunicó la determinación al ex ministro de Educación que no seguiría en el centro. Durante la mañana, ya había enviado una carta de renuncia en la mañana a Beyer y los integrantes del consejo directivo para hacer así oficial una determinación que venía masticando hace tiempo. “No estaba cómodo porque no tenía la misma visión de Harald”, comenta un cercano al también profesor de la Universidad de Maryland.

Sin embargo, la decisión, que se hizo pública un día después de la entrevista que dio el ex ministro de Educación el pasado domingo en la sección de Reportajes de El Mercurio, no fue sólo un asunto de comodidad con el estilo del nuevo mandamás del centro de estudios. Las críticas de Beyer a la supuesta pérdida de influencia en el ámbito educacional y la confirmación de algunos nombres que llegaron a reforzar el staff académico, habrían precipitado una renuncia que no estaba en la órbita del búnker ubicado en Providencia.

Pero aunque hubo sorpresa, el hecho que alteró en  los planes del destituido secretario de Estado para el nuevo ciclo del centro más influyente de la política chilena, que inicia un plan a cinco años luego de la tormentosa salida de Arturo Fontaine, las críticas a la clásica encuesta presidencial y la salida de varias figuras ligadas al progresismo dentro del centro académico. Una plan que para muchos tiene la clara intención de transformar el CEP, después de años de mérito académico, en una fortaleza al servicio de la defensa de las ideas del gran empresariado.

Derechazo

Más allá de las declaraciones de Harald Beyer sobre el equilibrio e independencia del think tank, con una especie de pareo en el directorio, el anuncio de la mayoría de las caras nuevas del CEP en cuanto a investigadores no dejó indiferente a nadie.

Con un crítico desempeño académico y provenientes del mundo derechista o específicamente de trabajar en la administración Piñera, el perfil de los “fichajes” habló por sí solo. Primero, con la confirmación del regreso de Sylvia Eyzaguirre, quien vuelve a la calle Monseñor Sótero Sanz luego de dos años como asesora del ministerio de Educación, justamente llevada por Beyer a la repartición pública.

Considerada como una “mano derecha” del nuevo director en este ítem, Eyzaguirre se salió del hermetismo propio de la conducta de los asesores ministeriales, defendiendo públicamente al ahora director del CEP de la acusación constitucional que lo sacó de su puesto en abril de 2013 e incluso llegó a debatir, a través de cartas y columnas en diferentes medios de comunicación, con expertos del ala progresista, como Fernando Atria.

A ella se suma un nombre controvertido: Andrés Hernando, ex director de la División de Estudios del Ministerio de Desarrollo Social y encargado de la polémica última encuesta Casen 2011. El renunciado director ejecutivo del think tank Horizontal, declaró, poco después de estallar la polémica por las cifras de la última medición de la pobreza, que se sentía utilizado por el entonces ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, pero luego cambió de forma drástica de opinión y aseguró que no criticaba la decisión técnica sobre la medición apenas un día después.

Hernando -quien además se ha mostrado públicamente en contra de la educación gratuita en diversas columnas- fue rebatido públicamente por Urzúa, ahora ex jefe del Área de Políticas Sociales del CEP, precisamente por las cifras de la pobreza. De hecho, Urzúa participó del debate crítico de las cifras de la Casen que se dio en agosto pasado en el CEP e incluso hizo una presentación donde expuso los datos que arrojó la encuesta y que demuestran que en vez de bajar, los niveles de pobreza en Chile se estancaron.

Otro de los nombres fichados por Beyer es la investigadora Isabel Aninat (hija del ex ministro de Hacienda de Eduardo Frei y ex presidente de la asociación de Isapres de Chile, el DC Eduardo Aninat) y Carolina Velasco Ortuzar, ex investigadora del Programa Social del Instituto Libertad y Desarrollo y actual asesora del Mineduc, que en 2006 integró el Consejo Asesor Presidencial de la Educación convocado por Bachelet post revolución pingüina.

Junto a ellos, el actual Superintendente de Bancos y Raphael Bergoing, y Ernesto Ayala, ex integrante del “segundo piso” de Sebastián Piñera, específicamente en el área de contenidos, donde entre otras cosas se encargaba de elaborar discursos para el Mandatario.

Se trata, en suma, de nombres directamente ligados a la administración que abandona La Moneda el próximo martes y que a juicio de varios entendidos, genera dudas sobre el peso académico que tendrán ahora las investigaciones del CEP. “¿Tú crees que ahora un ministro de Educación iría a debatir sobre el tema a la casa del ex ministro y sus dos asesoras en esa gestión?”, dice un ex integrante del centro.

Chao progresismo

Pero así como algunos llegan, otros -del ala izquierda- se van.

Tras las bulladas salidas de Arturo Fontaine, director durante 23 años, y de Carolina Segovia, encargada por nueve años de la encuesta presidencial y ex alumna de Fontaine en la escuela de Sociología, a fines del año pasado se concretaron otras dos renuncias.

Primero, el historiador Cristián Pérez, autor del libro “Vidas Revolucionarias” y de numerosos estudios sobre la izquierda chilena, y luego el abogado Francisco Arellano, militante de la Izquierda Autónoma, que ahora se desempeñará en el equipo del diputado electo por Magallanes y ex presidente de la Fech, Gabriel Boric. Ambos eran considerados claves en aportar pluralidad a los debates en el búnker ubicado en Monseñor Sótero Sanz.

Arellano fue un hombre clave en los últimos años del CEP, ya que a su gestión se debe la histórica presencia de los dirigentes estudiantiles Giorgio Jackson, Camila Vallejo y Francisco Figueroa -y ex dirigentes como Carlos Ruiz- en un encuentro realizado durante el momento más álgido de las movilizaciones sociales del 2011.

Así, lejos de la llegada de un aire “progresista” al Consejo Directivo que lidera Eliodoro Matte con las incorporaciones de José Zalaquett, abogado de DD.HH., y Sol Serrano, doctora en Historia de la UC, la intención -según actuales y antiguos académicos del centro- es mostrar una cáscara progresista, aún cuando en los hechos se ha constituido un núcleo duro para defender las políticas de la derecha.

De esa forma, más allá de que el propio Beyer haya desestimado asistir a la cuenta pública de Sebastián Piñera el pasado lunes en La Moneda, para demostrar independencia, el futuro del CEP, según las palabras del mismo Beyer, lo “obliga a jugarse más por defender sus convicciones”.