¿Cómo se ve afectada la sociedad por la homosexualidad? ¿Usted cree que hay consecuencias negativas?
Sí. La visión judeocristiana del mundo mantiene la sexualidad dentro del matrimonio, cualquier sexo fuera del matrimonio no es legítimo. Para toda sociedad que mantenga ese estándar, la familia es fuerte, el matrimonio estable y la sociedad próspera. La filosofía que sigue el Movimiento Gay es anarquía sexual, la idea de que la gente no debiese ser limitada en ningún asunto que tenga que ver con su conducta sexual. Si se abandona el modelo de una sociedad basada en el matrimonio y la anarquía sexual se apodera del discurso, la sociedad colapsa.

Incluso el problema del divorcio entre heterosexuales es una consecuencia de que la sociedad está adoptando esa perspectiva anárquica.

¿Pero si la sociedad se ve amenazada, por qué la comunidad internacional se manifiesta abierta y a favor de las relaciones homosexuales?
Por el marxismo cultural. El marxismo ha ganado un poder tremendo en el mundo occidental y usa el anarquismo sexual como una de sus herramientas para destruir la civilización y de esa manera deshacerse de lo que existe y construir lo que ellos quieren, por eso ha tenido tanto éxito.

Usted escribió un libro llamado “La Suástica Rosada” en la que atribuye el nacismo a la homosexualidad. ¿Cuál es el vínculo entre estas dos cosas?
Es una orientación homosexual masculina, en el fascismo lo que encuentras es un sistema ideológico rigidísimo que fomenta la homosexualidad masculina. Los homosexuales siempre han estado en los altos cargos de los movimientos fascistas.

¿Todos los homosexuales hombres son potenciales fascistas?
No todos, hay una significación correlativa, pero no es universal.

¿Entonces usted cree que los homosexuales buscan destruir la sociedad o es algo pasivo?
Creo que son “idiotas útiles”. Es una expresión que se utiliza para aquellas personas que adoptan posturas marxistas y fascistas sin saber en lo que se están metiendo. En Estados Unidos el movimiento tomó fuerza a fines de los años 40 y el objetivo era lograr el “derecho a ser dejado tranquilo” y eso lo apoyo, la libertad de los homosexuales de vivir en subculturas fuera de la sociedad principal. Pero en 1968, con las revueltas por el muro de Berlín en Nueva York, abandonaron esa búsqueda y adoptaron el modelo marxista, cambiaron su objetivo a reconstruir la sociedad a su imagen y semejanza, tomaron control del poder. La primera gran barrera que enfrentaron en su lucha fue a la Sociedad Americana de Psiquiatría, que consideraba la homosexualidad como un desorden mental.

¿Es un desorden mental?
El Manual de Diagnóstico de la Sociedad Americana de Psiquiatría cambió por presiones políticas. Los gays utilizaron una táctica marxista: cada vez que cualquier doctor o conferencia de terapeutas se juntaba, ellos irrumpían, saltaban sobre las mesas, gritaban por los parlantes y, después de dos años de eso, cambiaron el Manual de Diagnóstico.

En Chile se promulgó una ley conocida como Ley Zamudio, con el objetivo de proteger a las personas, entre ellos a los homosexuales, de discriminación, segregación y violencia. ¿Qué opinas de este tipo de leyes?
Es un gran gran error. Desafío a las autoridades chilenas a revocar esta medida, estas formas de anti discriminación basadas en la orientación sexual son la semilla que contiene el árbol completo de la agenda homosexual, con toda su fruta venenosa: matrimonio gay, adopción de ñiños por parte de homosexuales, dinero para organizaciones homosexuales, promoción de la homosexualidad para los niños en los colegios, todo eso está implícito en una ley de anti discriminación. Si no hacen nada al respecto, lo van a lamentar.

¿Eso fue de lo que habló en Uganda?
Sí, Uganda está teniendo una resurrección cristiana que trató el problema del sida promoviendo la abstinencia en vez de los condones. Yo di una conferencia en Uganda sobre cómo evitar la transformación a la que se estaba sometiendo el resto del mundo. Cuando me contaron los problemas por los que estaban pasando yo pensé “esto es igual que Estados Unidos en los 50” y les dije: “Esto es lo que les espera y si quieren evitarlo, esto es lo que tienen que hacer”. Necesitaban una nueva ley, una nueva política.

Simon Lokodo estaba en esa conferencia, él es el ministro de Ética e Integridad de Uganda y después de su conferencia dijo: “Los homosexuales se pueden olvidar de los derechos humanos”. ¿Qué le parece?
Creo que es un error. Cuando hablé con miembros del parlamento sobre la homosexualidad, hice énfasis en la rehabilitación y prevención, no en el castigo. Les dije que debían ayudar a las personas a salir de este problema, no que los metieran a la cárcel. Ellos me escucharon y luego promulgaron una versión mucho más dura de mis palabras.

Decir estas cosas en un país tan homofóbico como Uganda permite esperar una reacción fuerte en la sociedad. Hubo y hay mucha violencia contra los homosexuales. ¿Se hace responsable por eso?
¿Dónde está la evidencia de eso?

Hay noticias recorriendo el mundo, imágenes, promulgaciones homofóbicas de ministros, etc.
Eso es propaganda, no están matando a nadie. Solo mataron a una persona, un líder activista de minorías sexuales – David Kato- y me culparon por ese asesinato. Pero los medios son unos mentirosos, nadie cuenta que David Kato no pagó la fianza de su amante que estaba en la cárcel y que como represalia, fue mandado a matar.

¿Cómo castiga Dios a los homosexuales?
La Biblia identifica a los homosexuales como un símbolo de rebelión contra Dios, desde el Génesis hasta la Revelación. Es una rebelión extrema presente en Sodoma y Gomorra, la Inundación, etc. Es identificada en la Biblia como una abominación.