El semanario The Economist realizó un descarnado análisis del gobierno de Michelle Bachelet, indicando que tras “ganar por goleada” las elecciones, ahora se alista a implementar el programa “más de izquierda que el país ha visto desde el malogrado gobierno marxista de Salvador Allende”, ante lo que podría caer en la famosa “trampa de los países de ingresos medios” y nunca “dar el salto” hacia el estado de país desarrollado.

Tras exponer los tres ejes del programa, -reforma de la educación, constitucional, y tributaria-, la publicación inglesa se concentra en esta última iniciativa, asegurando que “sería sorprendente” el que los cambios impositivos no perjudiquen la inversión.

“El hecho de que el proyecto de ley prevé poner fin al FUT sólo en 2018 sugiere que el equipo económico de la Sra. Bachelet se da cuenta de esto. Para empeorar las cosas, la economía de Chile se está desacelerando bruscamente con un precio del cobre que cae. Si bien más gasto público podría darle un impulso, esto no sucederá si se hace a expensas de la inversión privada”, asegura el texto.

Para The Economist, es “el clima político más populista de Chile” el que hace que “los líderes políticos” de la Nueva Mayoría “no le hagan caso a sus expertos técnicos sobre esos asuntos”, puesto que lo “correcto” hubiese sido que “el nuevo gobierno optara por cerrar las brechas en el FUT, en lugar de abolirlo”.

“La eliminación del FUT fue propuesto por un rival de la Sra. Bachelet en las primarias del año pasado, política que fue inmediatamente adoptada por todas las partes de su coalición”, agrega el semanario.

“La reforma tributaria es simple en comparación con los planes del gobierno en Educación. En cuanto a la tarea de reemplazar la Constitución, no es de extrañar que la Presidenta haya pateado este tema hasta finales de año. Bachelet está en lo correcto al decir que Chile es en muchos aspectos un país injusto que tiene que cambiar. Pero ella necesitará de todas sus considerables habilidades políticas para no sacrificar una política pública sólida en el altar del populismo”, concluye.

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