Felipe Cuevas

¿Cuándo entraste a la UDI?
-A los 20 años. Mi decisión de militar obedece a la vocación popular de clase media que se generó en los 90 con Joaquín Lavín, y que me representa por lo que me ha tocado vivir. Soy de clase media. No vengo de la élite. Soy hijo de madre soltera. Mi papá se fue cuando nací.

¿Tu familia también es de derecha?
-Todos, pero yo soy el más metido. Mi abuelo full pinochetista, era el presidente del gremio de los carniceros de San Felipe y fue súper hostigado durante el gobierno de Allende.

Dijiste que su nombre figuraba en el ultra desmentido Plan Z.
-Sí, fue una tontera. En la radio me preguntaron qué había pasado con mi familia y mi abuelo, y lo primero que se me vino a la cabeza fue decir “Plan Z”. Después veo esas declaraciones y digo qué chucha dije. Porque sé que fue un invento.

¿Te dio vergüenza quedar como tonto?
-Más que vergüenza, no tendría que haber respondido la tontera que respondí. Y me agarraron muchísimo pal hueveo. Hasta en la UDI se rieron de mí.

Como tu abuelo, ¿también admiras a Pinochet?
-No soy de admirar personas. Y no admiro a Pinochet. Obviamente, defiendo el 11 de septiembre y el gobierno, pero lo que viene después lo cuestiono. Hoy sería impensado y raro que alguien siguiera justificando las violaciones a los derechos humanos.

No tan raro. Bastante gente sigue justificando la actuación de los militares.
-No creo que sean muchos. Pero, obviamente, la gente que vivió ese contexto vio con alivio el pronunciamiento militar. Porque no es que los militares un día se levantaron y dijeron “tomémonos el pueblo”. Aquí venían años de violencia política que muchas veces se ha querido desconocer. Pero, insisto, no hay justificación alguna para el Caso Quemados o Caso Degollados. Ni siquiera contexto.

El “contexto” que pedía reconocer el secretario de la UDI Guillermo Ramírez…
-El Kike es una persona que muchas veces ha condenado las violaciones a los derechos humanos. No sé qué le pasó cuando dijo eso. Entiendo que fue sacado de contexto. Lo único que sé es que hay un contexto para que se desarrolle el gobierno militar, pero obviamente hay situaciones que no tienen contexto ni justificación alguna.

Se ha hablado harto del pacto de silencio de los militares.
-Para serte sincero, no sé si existe o no un pacto de silencio. Es importante para la reconciliación del país que haya verdad y justicia. Pero hoy, en todo aspecto, hay gente que busca más revancha que justicia. Y eso no es sano ni para la democracia ni la sociedad.

Pero si una persona tiene un familiar desaparecido o la han torturado, no está buscando revancha, sino justicia.
-Por supuesto que es duro y uno siempre tiene que empatizar. Pero ha faltado autocrítica de la izquierda. Tener de diputado a un Guillermo Teillier, autor intelectual confeso del asesinato de cinco personas… eso es muy violento. Ahí tú dices: no hay justicia.

MORENOS EN LA UDI

Siendo joven, ¿nunca te cuestionaste entrar al partido más identificado con el legado de Pinochet?
-Para serte sincero, estoy en la UDI por las ideas que defiende, como la libertad y la posibilidad de que cada persona pueda desarrollar su futuro. No estoy en la UDI ni por Jovino, ni Pablo Longueira, ni Jaime Guzmán, ni por Pinochet. No me cautiva esa pelea ficticia que han tratado de armar entre longueristas y jovinistas.

O entre “pungueristas” y jovinistas, como los llamó la ex jefa de prensa de la UDI, Lily Zúñiga.
-La Lily lo está pasando muy mal, sus declaraciones fueron bastante irresponsables. Mira, yo soy moreno, no estoy tatuado, soy hijo de madre soltera, de clase media, crecí en Ñuñoa, y jamás me he sentido discriminado. No me siento ni de los pungueira ni de los jovinistas, me siento de la UDI.
Y así como yo, hay muchísima gente más.

Lily Zúñiga dijo que “en la directiva solo están los niñitos de la Católica, de la Fundación Jaime Guzmán, los niñitos bien. Y los que están en las calles, los que ponen las banderas, son los tontos inútiles”.
-No tiene razón. Soy de la Católica, pero no estoy en la Fundación Jaime Guzmán, y el año 2005 moví banderas con muchas ganas. Y los jóvenes, cuando están en campaña, también mueven banderas y panfletean felices. Es como uno entiende la pega.

Lo que ella denunciaba es que, en la práctica, los jovinistas se llevan todos los beneficios, versus los “pungueiras” que serían el perraje.
-No es así. Te pongo de ejemplo: en mi campaña me ayudó muchísimo Juan Pablo Longueira y me siento cercano a las ideas que defiende Jovino. Al final del día ambos defendían prácticamente lo mismo con ciertos matices. Insisto: la Lily lo está pasando muy mal. Hay mucha mentira en sus declaraciones. Culpó a una diputada de haberla bajado como candidata.

A la Pepa Hoffmann, que le habría dicho “cómo una morena tatuada va a ser nuestra candidata”.
-Eso es absolutamente falso. Aquí no existen personas que suban o bajen candidatos. Y es mentira que solo haya rubias en la UDI. La Mónica Zalaquett no es rubia. La Nora Cuevas no es rubia. La Vicky Barahona no es rubia. La Jacqueline no es rubia. La Bea Lagos, que hoy es vicepresidenta de la UDI, no es rubia y es concejal de Estación Central. O sea, hay una caricatura de la UDI, en el sentido de que siempre se le ha tratado de poner como los niñitos cuicos siendo que existen las bases.

O sea, las bases que son morenas…
-No, pero quizá las dirigencias de la UDI son más rubias, salvo el ejemplo que te acabo de dar de la Bea Lagos, o David Sandoval que viene de Coihaique. Cuando pone estas caricaturas, la Lily está hablando más por la herida que de una situación real. Ella estuvo once años en la UDI, ¿por qué no lo dijo antes, como lo han hecho otras personas que están al interior del partido?

¿Como quién?
-El alcalde Olavarría muchas veces ha salido a hacer declaraciones inapropiadas. O el mismo Carter. Al final del día, cuando uno tiene problemas con la familia, no anda ventilando sus peleas por el barrio. Yo veía a la Lily que iba a programas, ahí te empiezas a cuestionar sus reales intenciones. ¿Realmente quiere hacer una crítica para mejorar o lo que quiere es exposición?

PRESO EN VENEZUELA

De repente es la misma gente de la UDI que ayuda a crear una caricatura de tu partido. Está el caso de Hasbún, o tú mismo…
-Las redes sociales aportan poco en ese sentido, porque temas como derechos humanos, educación o salud no son para discutirlos en 140 caracteres. Pero la única vez que me han trolleado fue por la cuestión del Plan Z, y nunca más.

También por tu detención en Venezuela, cuando te transformaste, para la derecha, en “el primer preso político en democracia”…
-Ojo, yo no lo dije. Me duele un poco la guata cuando me tildan así. En contraste con lo que ocurre allá, suena burdo. Lo que sí es verdad, es que estuve detenido de forma arbitraria y lo pasé bastante mal. Y la mayoría de las críticas, los ataques, vienen de gente que no es capaz de empatizar con el otro. No se me ocurriría decirle a alguien que pasó por una situación violenta, durante el gobierno militar, “ojalá te hubiesen matado”. Y recibí mucho de eso. Veo que hay una sociedad de mucho odio: “Ojalá te pegaran un balazo en la cabeza”, “hueón ridículo estuviste dos días preso, nomás”. Efectivamente, no estuve un año, y gracias a Dios no me torturaron. Pero la angustia que uno siente… porque digamos que en Venezuela han desaparecido jóvenes cuando los han tomado detenidos. Esa inseguridad obvio que genera angustia.

¿Pensaste que pasarías a engrosar la lista de desaparecidos?
-Piensa que cuando me llevaron detenido, me pusieron una pistola en la cabeza de la nada, se bajaron cuatro tipos armados con metralletas de una camioneta, dos con pistolas, otro tipo de otro auto con pistola y metralleta, y me apuntaron y encañonaron. Después de eso, tú dices “todo esto, ¿por estar caminando? Aquí cualquier cosa puede pasar”. Pero, gracias a Dios, no me hicieron nada. Por eso agradezco el rol que tuvo el gobierno y mi partido. Nunca se me va a olvidar la portada de La Segunda que decía: “Presidenta ordena liberación inmediata de joven detenido en Venezuela”.

¿Volverías a Venezuela?
-No me dan ganas de volver. Es un país que está pasando muy, muy mal. Me tocó ver colas en el supermercado. Hay una pobreza brutal. Falta de alimentos brutal. Una inseguridad tremenda, no solo política, sino que delictual. El año pasado hubo 22 mil asesinatos, una cifra demoledora. La gente a las nueve de la noche prácticamente no sale. Los mismos taxistas secuestran gente. En cualquier momento te pueden matar. Pero volvería si se fuera Maduro.

Para ti, ¿Venezuela es una dictadura?
-En términos formales, no. Pero no hay independencia de los poderes. Lo que dicta el presidente es lo que terminan haciendo los jueces. No sé si eso es democracia. Para mí es un régimen totalitario y militarizado.

Llama la atención que la gente de tu partido condene mucho más lo que pasa en Venezuela o Cuba que a la dictadura de Pinochet.
-¿No te llama la atención que el PC haga lo mismo? ¿Qué condene lo que pasa en Chile pero que no diga nada de lo que pasa en Cuba o Corea del Norte? Es erróneo lo que se piensa de la derecha, porque ha habido autocritica de lo que pasó en el gobierno militar. Pero nunca he escuchado a nadie del PC decir que Cuba o Venezuela tienen problemas. De hecho, mandaron una carta de felicitaciones al presidente de Corea del Norte. ¿Lo que pasó en Chile es dramático y lo que pasa en Cuba es maravilloso? Hay que recordar que las dictaduras más sangrientas son las comunistas. Uno no puede relativizar a los muertos en términos de cantidad, pero dicho eso, cuando buscas las diez dictaduras más sangrientas, nueve son comunistas.

Pero estás relativizando…
-No. No se trata de criminalizar las ideas de izquierda, sino que éstas han tratado de imponer un estilo de vida en base a la fuerza: fusilaremos a los que están en contra de la revolución y nuestros principios.

¿No hizo lo mismo la dictadura chilena para favorecer a la derecha y a los empresarios?
-De que mataron gente, mataron gente, pero el modelo que defendemos no favorece a los empresarios. Por el contrario, creemos en la libertad y no en los privilegios. El mismo caso de SQM: no financiaba solo a la derecha, sino también a la izquierda y a la fundación que preparaba la campaña de la presidenta.

A propósito, te viste involucrado pidiéndole plata a los Penta.
-Penta nunca me dio plata para mi campaña. Yo pedí plata para trabajos de invierno como le pido a muchas empresas. Y no le pedí plata a Penta. Le pedí a Carlos Alberto Délano.

Pero es casi lo mismo…
-No. De hecho, le mandé un mail, como lo hice con otros muchos empresarios más. Y el aporte que le pedí fue de un millón de pesos en abril del año pasado.

¿Y te dan plata a cambio de qué?
-En lo personal, nunca me ha tocado pedir plata y que me pidan favores de vuelta, siendo que vengo haciendo trabajos voluntarios desde el colegio y siempre se han financiado con plata de los empresarios. Te voy a ser sincero: los empresarios no tienen color político. El mejor ejemplo es Ponce Lerou, un gallo que financió a todos. Que el Choclo haya financiado a un solo partido es mucho más digno que Ponce Lerou, porque no está buscando favores políticos, está defendiendo una visión de país.

¿Es ético que los empresarios financien la política?
-No lo veo con mal ojo. Y al final se cae en un absurdo cuando dicen que las empresas no financien las campañas. ¿Quiénes las van a financiar? ¡Personas! Pero si le vas a pedir plata, por ejemplo, al Banco de Chile, ¿quién es el dueño? Luksic. ¿Es distinto si voy y le pido plata a Luksic? No, poh. Porque Luksic tiene los mismos intereses que el Banco de Chile, si es el dueño.

JÓVENES UDI

¿Cómo son los jóvenes UDI de hoy?
-Hoy hay una generación que se siente orgullosa de ser de derecha.

¿Y qué es ser de derecha hoy? Ni Hernán Larraín lo tiene claro.
-Lo que él dijo es que no se sentía de un partido de derecha tradicional. Yo me siento una persona profundamente de derecha, pero dentro de la derecha conviven muchas visiones: los socialcristianos, los liberales, los conservadores, los nacionalistas, los libertarios…

¿Los libertarios son como los rojos de la derecha?
-La Fundación para el Progreso, por ejemplo, que nadie puede decir que esté cercana al comunismo. Al contrario, ellos creen que el Estado prácticamente no tiene que existir. Son los más reaccionarios, más de extrema derecha. Yo prefiero definirme como una persona liberal, o conservadora, en el sentido de que hay que conservar las cosas que son buenas y cambiar las que no son buenas.

O sea, eres el típico espécimen de derecha: conservador en lo valórico y liberal en lo económico.
-Absolutamente. Al final eso es la UDI. Pero las declaraciones que dio Hernán Larraín tienen que ver con cómo la UDI le cambió el sentido a la derecha histórica que siempre ha estado ligada a la clase alta y la aristocracia. Obviamente, en la UDI sigue existiendo gente de buena situación, pero también de población. Esa cuestión de que en la UDI son puros cabros rubios es una cosa burda. En la UDI me encontré con cabros como el Tomás Hoffmann, el Flaco Uriarte, el Juan masferrer, que son cabros iguales a uno, en mi misma situación. Y de esos cabros, que estudiaron con becas, está lleno. Hay gente de mucho esfuerzo en la UDI. Hay, por ejemplo, un dirigente que tiene un puesto en un persa. Tenemos concejales en zonas súper populares.

¿Por qué la derecha le teme tanto a la igualdad?
-No es que temamos a la igualdad. Yo creo en la igualdad de la justicia, en la igualdad de la dignidad, por eso estamos en contra del aborto.

Pero la igualdad no tiene que ver con el aborto…
-Sí. La dignidad es que el feto tenga los mismos derechos que tú. Por lo tanto, vale lo mismo que tú. Por lo tanto, tú no puedes abortar.

¿Qué piensas del dicho “la UDI defiende el feto hasta que le sale fleto”?
-Es una caricatura más. Yo defiendo los derechos de las personas sean altas, bajas, rubias, morenas, heterosexuales, no heterosexuales, bisexuales.

¿Estás a favor de que los gays se casen?
-¡Obvio que no!

Entonces, por qué dices que defiendes sus derechos.
-Porque eso de casarse no tiene nada que ver con los derechos.

¿Y no es discriminatorio que una pareja homosexual, que se ama, no pueda casarse?
-No. No sé si casarte te haga feliz. La felicidad no se la vas a dar con un matrimonio.

¿Cómo sabes tú?
-La felicidad me la va a dar mi pareja. Me costaría entender que la felicidad de una pareja sea por un contrato. No entiendo cuál es el punto. Que el Estado regule la unión entre dos hombres, hace pensar que sería igual de válido que alguien después empiece a reclamar que regulemos el pololeo. Podríamos caer en que alguien quiera regular su relación con su abuela, porque al final hay convivencia y afecto. Y si regulas afectos, por qué no permitimos que se casen tres personas. Siempre lo he planteado así: no me parece que el Estado se tenga que meter a regular afectos. Y entre un hombre y un hombre solo puede haber afecto. No puede haber descendencia. De hecho, el Estado debe promover y potenciar la perpetuidad de la especie.

No toda la gente se casa para tener hijos.
-No se trata de eso. Si el Estado se mete y regula el matrimonio entre un hombre y una mujer, es porque potencialmente puede haber vida. Y entre un hombre y un hombre eso no va a existir nunca. No existe vida.

Pero los gays pueden tener hijos.
-¿Entre gays? No.

Obviamente me refiero a que pueden adoptar…
-Es discutible. No estoy a favor de que los homosexuales adopten, porque se vulneran los intereses superiores del niño.

Y el matrimonio gay, si algo regula, no son los afectos, sino los bienes de esas parejas para el día en que uno de los cónyuges muera.
-Esta misma discusión la tuve con Luis Larraín. Le dije, ¿eso no se soluciona haciendo una reforma a la ley de asociación y herencia? No creo que uno tenga que imitar todo lo que se hace en Europa.

O sea, ¿crees que los gays se quieren casar por moda?
-No. Lo que creo es que el lobby gay ha logrado instalar su agenda fuertemente. Todavía no entraba en vigencia el Acuerdo de Unión Civil y ya estaban pidiendo matrimonio homosexual.

ZORRONES Y COMUNISTAS

¿Te molesta ser conocido como “el zorrón de la UDI”?
-No. Pero no me considero zorrón. Y que me digan zorrón, me cago de la risa.

¿Por qué te dicen zorrón?
-Quizás por la pinta, porque tengo los pelos parados, voy al gimnasio y carreteo. Y quizá porque me salgo del molde típico de la UDI. No uso Dockers, la camisa celeste, el peinado pal lado y la chaqueta azul. Ando de jeans, zapatillas caña alta, polera. Quizás también me lo digan por haber trabajado un tiempo de copero en la Kamikaze.

Pero esa es la institución zorrona por excelencia.
-Sí, quizás por eso. Trabajé durante la universidad, porque como mis papás eran separados, no tenía plata para mis gastos. Pero lo pasaba la raja. Partí en un pub trabajando como barman, y después en una discoteque recogiendo vasos, como cajero y en guardarropía.

¿Gustavo Hasbún es el padre de los zorrones en la UDI?
-Ja, ja, ja. Puede ser. Es el sultán, eso sí. Pero no sé quién sería un zorrón. No soy tan carretero ni pachanguero como los zorrones…

Te gusta Romeo Santos.
-Me encanta. Pero también me gusta la música popular, como Metallica y Bob Marley, así como la música celta, medieval y gregoriana. Me gustan harto Los Jaivas, ja, ja, ja.

¿Por qué te ríes?
-¡Porque son comunistas, poh! Encuentro que los comunistas tienen muy buena música en comparación a la derecha.

¿Leíste a Gramsci, como le recomendó Felipe Ward a la gente de la UDI?
-No, pero he leído a varia gente de izquierda. Hay que conocer al adversario. He leído a Marx. Me leí El Capital. Y no me gustó, hay mucho odio.