06 de Octubre de 20157SANTIAGO Imagen tomada durante la tarde del 01 de Octubre de 2015 del ex párroco de El Bosque, Fernando Karadima, abriendo una de las ventanas de su dormitorio en el Convento Siervas de Jesús de la Caridad donde cumple el proceso penal administrativo dictado por el Vaticano luego que fuera declarado culpable del delito de abuso sexual en contra de un menor y otras víctimas. FOTO.RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

El cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa tuvo un fluido intercambio epistolar con Fernando Karadima. A la misiva que le envió en junio de 2006, en la que le recomendó cómo presentar ante los feligreses la decisión de traspasar el mando de la Parroquia El Bosque a su brazo derecho, el padre Juan Esteban Morales, se suma una segunda hasta ahora desconocida por la opinión pública y fechada el 18 de julio de 2010. Como es su costumbre, el tono es amable y conciliador. Y si en la primera carta le atribuía cualidades de “santo” a Karadima, pese a que ya conocía desde hace al menos dos años las denuncias que pesaban en su contra, esta vez le da gracias al “señor” por el término de la investigación por abusos sexuales que tenía en sus manos el entonces fiscal Xavier Armendáriz.

En uno de los párrafos Errázruiz, quien también se vio envuelto en una polémica luego de la filtración de correos electrónicos entre él y el Arzobispo de Santiago Ricardo Ezzatti, escribe: “Agradezcámoles al Señor que hayan concluido las indagaciones del Fiscal Xavier Armendáriz, que eran filtradas a la prensa por terceros, dañando el buen nombre de tantas personas”.

Errázuriz se refería a la decisión del ex fiscal de declararse incompetente en la investigación debido a que los hechos investigados eran previos a junio de 2005, fecha en la que había entrado en vigencia el nuevo Sistema Procesal Penal. Ello derivó la causa al 10º Juzgado del Crimen de Santiago, primero con el juez Leonardo Valdivieso, quien resolvió cerrar el caso y, luego con la ministra en visita Jéssica González, que si bien acreditó los delitos cometidos por Karadima aplicó la prescripción de la acción penal.

En la misma misiva, el cardenal le reitera el tema de su retiro de la Iglesia El Bosque y de evitar celebrar misas. “Examinando las cartas que aún no he respondido, me doy cuenta que entre ellas se encuentra también la suya de fecha 23 de junio, en la cual me manifiesta que acoge la invitación que le hice a ejercer el ministerio de modo privado y no público, mientras dure el proceso judicial que suele impulsar la Santa Sede en estas situaciones”.

El documento, que lleva el logo del Arzobispado de Santiago, es una evidencia de la fluida comunicación que ambos sostenían. Junto con hacer mención a la carta escrita por Karadima, elogia su actitud: “Por la presente quisiera dejar constancia de haber recibido su carta, y agradecer esta decisión de su parte, no obstante el sufrimiento que le causa la renuncia al ejercicio público del ministerio cuyas homilías han beneficiado a tantos fieles por la fuerza de la fe que invitaba a una vida realmente cristiana”, le dice Errázuriz sin hacer mención a las denuncias de las víctimas del caso que conocía hace años.

Un mes antes de escribirle esta nueva carta a Karadima, Errázuriz había anunciado a través en la prensa que tras recibir el informe final del promotor del caso, el sacerdote Ferním Donoso -quien asumió la investigación eclesiástica en el 2009 casi cinco años después de que el propio Errázuriz desestimara las denuncias- enviaría los antecedentes a la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde se inició el proceso judicial canónico y que finalmente lo condenaría por abuso sexual de menores en el 2010.

“Implorando para Ud., para sus familiares y para cuantos le acompañan la generosa bendición de Dios, por la intersección de la Sma. Virgen y de San Alberto Hurtado, Su hermano y pastor, Francisco Javier Errázuriz Ossa, Cardenal Arzobispo de Santiago”, concluye el cardenal.

EL RECADO A DIEGO OSSA
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El la misma fecha en que Errázuriz despachó esta segunda carta para Karadima, el cardenal le había enviado otra al sacerdote Diego Ossa. En el documento -que publicó este medio en septiembre y que tiene fecha 18 de julio de 2010- Errázuriz le recuerda a Ossa el conflicto que enfrentó debido a la denuncia por abusos realizada por su exsecretario Óscar Osbén. “Entre tantas cosas urgentes, no había tenido el tiempo tranquilo para dar respuesta al envío que me hiciste de los email y del largo relato del Sr. Osbén, en el cual habla tan bien y tan mal de ti”, comienza la misiva. “Te escribo ahora para agradecértelo. Después de conversar contigo, esperaba encontrar entre las comunicaciones alguna palabra del Sr. Osbén con la cual se desdijera de sus afirmaciones, pero al parecer no existe”, dice la carta.

“Seguramente recuerdas mi proposición para hacer más verosímil tu versión: que el dinero entregado era una obra de misericordia, y no una medida para acallar a un denunciante”, escribe Errázuriz en la carta que lleva el logo del Arzobispado de Santiago y su firma al final con un lápiz de color azul.

“Te propuse que fuera don Juan Pablo Bulnes, es decir, el abogado que conversó con el Sr. Osbén sobre el tema -que le aclaró que el dinero se le entregaba por caridad y no por otro motivo, y que fue testigo de su angustia-, y no tú mismo, que eras el supuesto acusado. No sé qué razón decidieron que fueras tú el que hiciera la declaración. Lo siento, porque una declaración tuya, que aparecías bajo sospecha, para la gran mayoría de los lectores (seguramente, no así para la gente cercana a ti), no podía disipar la sospecha”.

La carta finaliza con el clásico de Errázuriz “vaya un cordial saludo”: “Al P. Fernando y al P. Juan Esteban… Desde ya les deseo toda la bendición de Dios en este domingo”.

LA CARTA:

CARTA DE ERRÁZURIZ