Aldo Schiappacasse

¿Cómo has vivido el proceso de la Selección y los triunfos de La Roja?
Ha quedado claro que contamos con una generación de jugadores extraordinaria. Han clasificado a mundiales adultos y juveniles, han ganado dos Copas Américas, se han paseado por los mejores equipos del mundo y demostraron que pueden vencer a cualquiera. Independientemente del técnico, porque desde Sulantay hacia adelante tuvieron algo. Creo que hemos sido tremendamente privilegiados. Llevo demasiado tiempo en el fútbol como para entender que las generaciones duran poco, así como hay que tomarse el triunfo con mesura, hay que acostumbrarse a lo que va a venir. Esta generación no nos va a durar eternamente.

Además dicen que no hay mucho recambio generacional.
Vivir obsesionado con el recambio es tan propio de la gente que es incapaz de gozar a plenitud con lo que tienen. Estamos bien, estamos ganando, recambio vamos a necesitar más adelante. Me siento un privilegiado por comentar el Mundial, las dos Copas Américas, las clasificatorias, con un equipo que te da más alegría que desencanto y eso, obviamente, te marca como periodista.

Y no era parte de tu trayectoria profesional, antes comentabas puras desgracias.
Sí, viví la etapa anterior. Me imagino que cuando la gente nos veía antes, nos asociaba sólo con la derrota y la frustración, en cambio ahora, de alguna manera, nos identifican con el éxito de estos gallos. Es choro eso.

En la calle, ¿cómo te trata la gente?
Estoy pasando por un periodo raro, después de los dos títulos de la Copa América, la gallada como que me quiere más que antes.

Eres la cara del triunfo.
Sí, pero siento que eso va a durar re poco. Cuando estaba en Tolerancia Cero, la gallada de derecha me insultaba con mis cabros chicos, me agarraban a chuchas, periodista de mierda, comunista culiao me gritaban. Ahora tengo una mejor relación con la gente.

JADUE Y SUS SECUACES

¿Cuál es tu mirada de la transformación del fútbol chileno, las sociedades anónimas y la corrupción de sus dirigentes?
A mí como periodista, me tocó vivir todo el proceso de transformación del fútbol chileno. En ese sentido, tuve que hacer una suerte de mea culpa, porque fui parte de una generación que hinchó por un cambio fundamental y clave para el fútbol, que a mi criterio, no resultó.

¿Por qué?
Porque dejó todo entregado a las manos del capital. Del capital más puro, inescrupuloso y bárbaro. Nunca se tomó en cuenta la opinión de los hinchas. Cuando se desarrolló la discusión, todos decían que un porcentaje importante de acciones iba a quedar en manos de los hinchas. En la discusión de la ley eso se olvidó, por lo tanto, hace mucho rato que me di vuelta la chaqueta. No fue beneficioso para el fútbol chileno.

Con una Asociación de Fútbol corrupta y un expresidente (Jadue) castigado de por vida por las coimas que recibió.
Creo que el fútbol, en las últimas tres o cuatro décadas, ha generado una cantidad de recursos tan increíble, tan impresionante, que tienes que sospechar de lo que pasó en la FIFA, la Conmebol, el fútbol chileno y en todas partes. Yo sigo sospechando de todos, son demasiada la cantidad de recursos y de poder que administran, sin que exista un mecanismo fiscalizador ni controlador, en ninguno de los temas. Acá, la sensación de despilfarro era tal, que bastaba que se dieran las condiciones adecuadas para que apareciera un chanta como (Sergio) Jadue y sus secuaces y el tema se saliera absolutamente de control. Seguir insistiendo en que nadie podía preverlo o imaginarlo es absurdo. Creo que hubo demasiadas complicidades.

Los dirigentes operan como una especie de mafia.
Exactamente, con todos los dirigentes del fútbol históricamente he tenido una muy mala relación, con Jadue, Mayne Nicholls y la voy a tener con la actual. Odio a los funcionarios FIFA, son como los del FMI: gallos que tienen demasiado poder y lo administran a su antojo. Para qué decir de la Conmebol, cuando veo un gallo de la Conmebol, me cambio de vereda.

Y en medio de lo describes, cayó Jorge Sampaoli, tu entrenador favorito…
Soy viudo de Sampaoli porque me encantó cómo jugó la Selección en la época de Sampaoli. Creo que Sampaoli futbolísticamente era la raja y que tenía una audacia impecable. ¿Qué nos diferencia a las viudas de Sampaoli de las viudas de Bielsa? Que nosotros creemos que Sampaoli es un gallo humano, con errores, con miserias, que como viene de la pobreza más total y absoluta en Casilda va a hacer lo posible por ganar la mayor cantidad de plata en poco tiempo. Él tiene conciencia de sus carencias. Las viudas de Bielsa, por el contrario, consideran que Bielsa es un santón, que está para el Vaticano y esas cosas. Pero Bielsa es un gallo de la elite, que tenía plata, que se pudo dar siempre ciertos privilegios en torno a su relación con el dinero y las peticiones que hacía. Cuando uno es viudo de Sampaoli, sabe que es un viudo sólo en lo futbolístico, y que en lo humano, el pelao dejaba mucho que desear.

¿Cómo ves a Pizzi?
Lo conozco poco. Me parece mucho más lejano. Lo que le he admirado en este rato es la audacia. La audacia para dejar que el gato Silva tirara el último penal; la audacia para meter a Pulgar en un partido donde se estaba jugando la vida; es la audacia para hacer el cotillón en el bus de la Católica, sabiendo lo que le cuesta a Católica ganar un campeonato y lo que cuestan las cábalas en un mundo tan cabalero. Yo creo que Pizzi es un gallo audaz. Es un gallo audaz para haber tomado la Selección después de Sampaoli, sabiendo que había poco que conquistar… y conquistarlo. Al margen de eso, a mí me cuesta leer a Pizzi porque se esconde mucho más que Bielsa y Sampaoli en términos públicos. Además, con todo lo que ha pasado en el fútbol, la tendencia de los comentaristas deportivos de ponerse a pontificar es impresionantemente exacerbada. Entonces, los profetas…

¿Para quién es el palo?
Para todos, incluido yo en algunas circunstancias. Ponerse a dictar cátedra, en estos días de tanto triunfo, pero también de tanto menoscabo moral y de tanto derrumbe ético, es un ejercicio demasiado atractivo, del que cuesta muchísimo restarse. Hay mucho afán por ocupar el espacio que dejó Bonvallet. Es decir, la opinión tajante, el juicio absoluto, tomarse las cosas muy en serio. Yo ahí no entro, porque Bonvallet nunca me gustó como comentarista, encuentro que el rey de las volteretas era Bonvallet. Y segundo, porque para mí el ejercicio de la crítica de fútbol es mucho más lúdico que ideológico. Para mí es un juego, que va y viene. El fútbol está preparado para hacerte los desmentidos más feroces.

Guarello es un buen representante de eso.
Sí, pero es un estilo. Yo creo que si lo haces con convicción está bien. Cada comentarista elige su personaje, pero yo sigo pensando que el mejor comentarista en cualquier ámbito es aquel que logra que su juicio privado se acerque lo más posible a su juicio público. La gente a la que desprecio es la que que acomoda el discurso a la audiencia, o que está pensando en los dos puntos de rating. Me da mucha risa, porque yo, obviamente, me lo tomo con mucho más liviandad que mis colegas.

EL HIJO AHUEONAO

¿Extrañas los programas de conversación o tienes ganas de volver a opinar como lo hacías en Tolerancia Cero (TO)?
No, fíjate. A mí me tocó TO cuando era de opinión, después devino en un programa de entrevistas, una lata. En la época de nosotros, había un desprecio total por el político hablando en el programa. Me fui de TO cuando entendí que no podías hacer un programa de política, si el gallo que te firmaba el cheque, era candidato a la presidencia. Creo que el tiempo me terminó dando la razón, por más que toda la gente que trabajaba en CHV en aquella época dijera que Piñera nunca se metió en la toma de decisiones, el tiempo terminó demostrando que salieron más dañados que otra cosa. Los late para el estado que está la televisión chilena hoy, no tienen ningún sentido. Imposible competir con lo que la gente quiere ver: turcas, teleseries, comedia, reality.

Mencionaste a Piñera en CHV, acá en Canal 13, se fue la Iglesia y entró Luksic.
Mira, soy un gallo muy poco camiseteado, entiendo que trabajo para medios que responden a intereses que están absolutamente divorciados de los míos, trato de buscarme pequeños espacios para escribir de las cosas que me gustan y los he encontrado. A esta altura ejerzo la pega en medios que me parecen que tienen llegada amplia y masiva. No estoy en condiciones de defender ninguno de los medios en los que trabajo. Sólo defiendo la línea editorial de lo que yo hago.

En los temas contigentes, la corrupción…
-¡Me encanta Chile!-interrumpe-. ¡Nunca me ha gustado más Chile que ahora! Me encanta un país donde tengamos la certeza y no las dudas. Un país donde sabemos que las empresas nos están cagando todos los días de manera sistemática. Un país donde no se les cree a los políticos porque sabes que hablan con mentiras. Un país donde uno sabe que en el Parlamento se discuten las leyes a beneficio de las empresas y no de la gente. Me encanta un país donde entras a cualquier repartición pública, a cualquier negocio… y te están cagando. ¡¡En Chile haces caca y sabes que te están cagando los huevones del papel confort!! ¿Sabes por qué me encanta? Porque la gente está teniendo una visión que yo he tenido desde siempre: sospecha de todo el mundo, si vives sospechando, vives mejor.

Antes parecía que estaba todo más tapado.
Es que antes tenías el recelo, la sospecha, ahora tenemos la certeza, eso da más claridad con respecto a lo que vas a vivir. Un cabro de 24 años que se mete a la AFP, sabe que se lo están cagando, cuando pagas la isapre, sabes que te están robando mes a mes.

Por último, dices, nos sacamos la caretas.
Sí, ahora lo que falta es la segunda parte, que es un proceso que irremediablemente va a venir, que es muy complejo en casi todos los países. Ya cachamos dónde vivimos, el tema ahora es cómo lo mejoramos. En ese sentido, a mí me gusta este gobierno, porque ha tenido lo mismo que Pizzi, audacia para encarar reformas que son bien trascendentales, aunque lo ha hecho como las hueas.

¿Por qué crees que se ha hecho tan mal y cómo explicas que las reformas perdieran tanto apoyo?
Lo que pasa es que la apuesta transformadora era muy alta: vamos a cambiar la salud, la educación, la previsión, la Constitución, y quisimos hacerlo muy rápido. El nivel de desencanto es bien alto. Hay que entender lo difícil que es emprender transformaciones de esa naturaleza, en una sociedad tan increíblemente conservadora y dominada por los poderes como ésta. Además, se podría haber llevado adelante con un liderazgo sólido, fuerte, claro, que era el liderazgo que nos entregaba Michelle Bachelet al comienzo de su gestión. Un liderazgo íntegro y total hasta que se metió el pelotudo de (Sebastián) Dávalos.

Su liderazgo se fue a las pailas con el Caso Caval.
No se conoce un caso más rotundo y definitivo de un hueón que cague todo. No solo cagó a su mamá y a la Presidenta, cagó el nivel de confianza que había en el país y sobre todo cagó el nivel de liderazgo que requerían las reformas. Pocos líderes políticos encarnaban mejor la probidad que Michelle Bachelet, y eso no está en duda, lo que está en duda es la probidad del ahueonao de su hijo, su nuera y cómo la Presidenta reaccionó.

Claro.
Además, en el momento que ella se compromete con todo esto, no surge ningún otro liderazgo que la acompañe. Porque en este país, desgraciadamente, el ministro del Interior tiene que ser de la DC. No le vas a pedir liderazgo a la DC y menos para encabezar reformas. Si es un partido camaleónico, dominado por los Walker.

Pese a las críticas, ¿sigues apoyando a Bachelet?
Sí, es que yo apoyo la esencia del proyecto, cuando se debatía qué había que hacer en el próximo gobierno, todo el mundo hablaba de cambios profundos y estructurales sobre un montón de materias, pero insisto, desgraciadamente, cagó el liderazgo y muy luego, fue en el primer año de gobierno.

Ya se largaron las presidenciales en la Nueva Mayoría ¿quién te gusta?
Lo que pasa es que esta va a ser una elección extraña, porque estará más marcada por los temores que por el afán de cambio, o sea, a diferencia de la elección anterior, donde había consenso en la necesidad de cambio, va a ser una campaña del terror, del caos, de volver a lo que había.

Eso lo representa Piñera muy bien. ¿Crees que él va a ganar?
Creo que en el miedo, gana siempre la derecha, por lo tanto, se requiere un desafío casi lírico de parte de las fuerzas progresistas de este país en recomponer los liderazgos. Si eso significa ir a buscar líderes antiguos, estamos sonados.

O sea, no te gusta Lagos.
Es que creo que ahí también entramos en la lógica del terror. Volvamos a lo que había antes, volvamos a la Concertación. Me gustaría, francamente, que surgieran liderazgos que nos dijeran que no hay que temer al cambio, que hay que insistir y perseverar. Proyectar el trabajo de la NM, pero de una forma más nítida y clara.

¿Y qué opinas de la candidatura, de tu ex compañero, Alejandro Guillier, podría representar eso?
Me gustaría Guillier, pero Guillier va con los radicales, es decir, ¿qué son los radicales, cuál es la base de respaldo de Guillier? Me habría gustado que las ideas de Alejandro estuvieran barnizadas con alguna cuota de modernidad, que encantara a un electorado más joven. ¿Pero con los radicales, quién está ahí? Los radicales son él y (José Antonio) Gómez. Para que Alejandro ganara mi voto, tendría que conquistar un partido que mostrara un espíritu más actual.

¿Cómo ves a Boric, Jackson o Vallejo?
Me gusta su esfuerzo, fundamentalmente, de los nuevos movimientos políticos. Lo que me pasa con Camila y Karol, es que pueden encarnar el espíritu joven y renovador, pero están en un partido de características, de esencia, tan vieja como el PC, que resulta medio contradictorio. Uno ve a Camila Vallejo al lado de (Guillermo) Teillier, y dice de qué estamos hablando. Me gustaría que el PC renovara su cúpula con la gente joven que viene pidiendo espacios, si eso pasa algún día, les voy a creer el discurso.

EDUCACIÓN PÚBLICA

¿Participaste de algún encuentro local para el proceso constituyente?
No solo eso, sino que fui el rostro del spot para la asamblea constituyente, ¡puse mi carota para decir hagamos una AC! En el encuentro local, me pareció que la cantidad de cortapisas que te ponía la metodología, atentaba contra el espíritu libre y anárquico que siempre debe imperar en este tipo de cuestiones.

Tú eres un hijo de la educación pública, estudiaste en la Universidad de Chile, en el Instituto Nacional ¿tus hijos van a escuelas privadas?
Tengo cuatro hijos, uno estudia derecho en la Chile, estoy desesperado, pasa en huelga, quiero que sea un muy buen abogado, por lo tanto, quiero que tenga clases, lo que me genera muchísimo conflicto porque también quiero que aprenda en la mejor Universidad de Chile posible, entiendo que a la Chile hay que defenderla. Tengo otro hijo en la Universidad Andrés Bello, me gustaría mucho que ese tipo de ues tuvieran una acogida, un discurso, una manera. Mis hijos más chicos vivieron un año en Boston, estudiaron en un colegio público, me encantó la experiencia de los colegios públicos gringos. Aquí estudian en un colegio privado, obviamente. Me hubiera encantado que mis hijos estudiaran en el Instituto Nacional, pero entiendo que la educación pública no es lo que fue en mi época.

Eso producto de la dictadura.
Producto de la municipalización. Lo peor que le pudo hacer Pinochet a la educación fue municipalizarla, fue un acto de tremenda irresponsabilidad con el futuro del país. Me llama la atención que nos hemos demorado tanto en corregirlo, entregar los colegios a los alcaldes, fue entregar la educación de un país a la virulí, rematarla. Siento que esa es la primera y más urgente corrección que hay que hacer en el sistema.

¿Crees que la reforma apunta en la dirección correcta? Está el despelote, no la apoyan los rectores ni los estudiantes.
Creo que la reforma educacional era fundamental. Yo estudié gratis, tuve gratuidad, pero pienso que debió enfocarse más en la educación pública. Había que hacer dos correcciones básicas: terminar con la municipalización y en la educación superior, la plata del Estado se va a las universidades públicas. ¿Por qué la plata del Estado se tiene que ir a las universidades privadas? Una huéa que no se entiende. Partamos por corregir eso. Francamente, en un sistema inventado por Pinochet, que hemos tratado de corregir en la medida de los posible durante 20 y tantos años, lo primero que había que corregir es por qué chucha le pasamos plata a los privados.

NUEVA VIDA

Se sabe que eres un cinéfilo, ¿sigues a los cineastas chilenos?
Veo todo el puto cine chileno, hacemos películas feas, por qué los personajes son tan feos, por qué el sexo es tan feo. Cómo no vas a poder filmar un polvo decente. Los personajes son malos, retorcidos. El cine de Larraín es un cine del feísmo, curas malos, tipos malos, o sea, todo malo. La película del No, que podría haber sido una película épica, también son malos, conflictuados, terrible. Encuentro que el cine chileno ha progresado muchísimo técnicamente, en los guiones, pero hagamos una película que nos podamos sentir orgullosos de lo que está pasando en pantalla. Mandamos de exportación un país tan miserable, te compro un par de películas, pero no puedes construir todo a partir del feísmo. Si tuviera tiempo, haría un estudio profundo del sexo en el cine chileno, me apasiona. El último polvo bueno que se vio en el cine fue el de Gloria Lazo en La Frontera, el año 91. Todo el resto, protagonistas bonitos, pero rápido, penca, fome.

¿Y alguna serie?
Me cabrean un poco las series cuando dejan de tener credibilidad, House of Card, se va al chancho. Homeland y Breaking Bad me gustaron mucho. Ahora he visto mucha serie inglesa, vi River, me pareció buena y Happy Valley también.

¿Y tu nueva vida de hombre más flaco, qué tal?
Flaco relativo, nunca estuve convencido de que iba ser flaco, batallo con mis rodillas. Mi vida es una batalla casi perdida con mis rodillas, tengo que hacer rehabilitación todos los días, me cuesta echarlas andar en las mañanas. Mis rodillas han pagado el pato de 55 años de gordura inmisericorde. Una disculpa para ellas y quiero decirle que haré todos los esfuerzos que estén a mi alcance para evitar más daño.