Trump EFE

Tal como lo han venido haciendo algunos medios gringos, The New York Times toma partido en la campaña presidencial en Estados Unidos y dedica su espacio editorial para afirmar “Por qué Donald Trump no debería ser presidente”.

“Cuando Donald Trump comenzó su inverosímil campaña presidencial hace quince meses dijo que su riqueza y su condición de celebridad televisiva le daban crédito; después, astutamente le añadió un giro catastrófico a sus declaraciones al hablar de los mexicanos “violadores” que ingresan por la frontera sur”, parte diciendo el medio.

Sostiene The New York Times que en ese momento “quedó claro que las opiniones de Trump respondían a peligrosos impulsos y mimos cínicos en lugar de ser una política razonada”.

Advierte, asimismo, que el discurso de Trump “ha atraído a una multitud de estadounidenses que le atribuyen un propósito más elevado del que ha demostrado en su irresponsable campaña llena de arranques”.

“Es tiempo de que los indecisos, que tal vez esperan un cambio drástico en la política y el gobierno de Estados Unidos, examinen seriamente a Trump y lo vean tal cual es”, exclama el diario.

NYTimes recuerda que “a pesar de sus altos rascacielos, Trump tiene un extenso historial de quiebras y empresas fracasadas”.

“El descarado rechazo que tiene ante la posibilidad de mostrar sus declaraciones de impuestos —cosa que Clinton y otros candidatos han hecho desde hace décadas— debería agudizar la desconfianza sobre sus negocios y beneficencias”, agrega.

“Las dudosas inversiones mundiales de Trump en Rusia y en muchos otros lugares se han realizado con opacidad, lo cual podría acarrearle conflictos de interés como presidente, en especial si sus intereses comerciales quedan en manos de sus hijos, como pretende hacerlo”, agrega en el mismo sentido.

 

Otro asunto al que apunta para fustigar la candidatura de Trump es que “desde que comenzó su campaña, NBC News ha tabulado que Trump ha efectuado 117 cambios de política en 20 temas de importancia”.

Para sintentizar, The New York Times afirma que “los electores atraídos por la fuerza de la personalidad de Trump deberían reflexionar sobre las cualidades exactas que irradia y lo convierten en un candidato diferente: fanfarronería, burla violenta hacia aquellos que lo cuestionan, comentarios denigrantes sobre las mujeres, deshonestidad y vulgares generalizaciones sobre naciones y religiones. Nuestros presidentes son modelos a seguir para las generaciones de nuestros hijos. ¿Este es el ejemplo que queremos que sigan?”