El columnista, periodista y escritor argentino radicado en Miami, Andrés Oppenheimer, destrozó en un texto la última iniciativa de Evo Morales, un museo que realza su propia figura.

“No es de extrañar que el presidente boliviano Evo Morales sea llamado burlonamente “Ego” Morales por sus críticos: acaba de construir un museo de $7.1 millones para glorificar la historia de su vida” señala el trasandino.

A pesar de que el texto publicado en el Miami Herald comienza con ese hecho, el personaje señala que el líder altiplánico tiene cosas peores, más allá de su propio ego.

El museo tiene el nombre oficial de “Museo de la Revolución Democrática y Cultural”, pero es conocido por la ciudadanía como “el museo del Evo”.

El “populista autoritario” como lo llama Oppenheimer, inauguró hace poco más de una semana la instalación en su pueblo natal de Orinoca.

Ahí, cuenta el también editor del Miami Herald, el 90 por ciento de sus 900 habitantes población son pobres, vecinos que tuvieron que ver cómo se construía la estructura que tuvo un costo equivalentes a US$ 7.1 millones, provenientes de los fondos públicos.

Dentro del museo hay una estatua de tamaño natural de Evo Morales, imágenes de sus reuniones con líderes de todo el planeta, los títulos honorarios otorgados por casas de estudio todo el mundo y recuerdos de la infancia de Evo.

La columna destaca que la ministra de Cultura de Bolivia, lo califica como “el museo más grande y moderno” del país, asegurando además que “Esta fecha marcará la historia. Este museo es patrimonio de los que lucharon por la liberación de nuestro pueblo”.

Oppenheimer critica que además del museo, el Estado liderado por Morales ha publicado libros de poemas dedicados al mandatario, himnos militares honrando su figura, y un libro para niños llamado “Las aventuras de Evito”, magnificando la etapa de niñez del mandatario.

A pesar de todos los datos anteriores, dice el trasandino, “el mayor acto de egocentrismo de Morales –y el más escandaloso– es su manipulación de la Constitución para mantenerse en el poder indefinidamente”.

Aquí Oppenheimer aumenta la velocidad del ventilador para asegurar que tras la derrota de Morales en el último referéndum que le podría haber permitido gobernar por un cuarto periodo, “Morales está tratando de invalidar ese referéndum, y buscando nuevas formas de reformar la Constitución para poder presentarse para un cuarto mandato”

El periodista señala que cada vez que le preguntan a Evo Morales si está violando la Constitución, él responde que “sus críticos son racistas pagados por el imperialismo norteamericano para conspirar contra el primer presidente indígena de Bolivia”.

Para Oppenheimer “Ese cuento es cada vez menos creíble. Morales ha estado jugando con la carta del “racismo” por demasiado tiempo. Su argumento puede haber sonado convincente al principio de su gobierno, porque era cierto que la mayoría indígena de Bolivia merecía tener un presidente indígena. Pero 11 años más tarde, y tras reiteradas violaciones a la Constitución, denuncias de corrupción, represión de sus opositores políticos y gastos millonarios de autopromoción, su defensa suena cada vez más hueca. Sí, estaría muy bien que Bolivia elija un presidente indígena en 2019, pero no Morales”.