En su primera entrevista desde que en abril fue procesado por el juez Mario Carroza como cómplice del secuestro y homicidio de 15 personas en el denominado Caso Caravana de la Muerte, el general (r) Juan Emilio Cheyre insiste en su inocencia. También respecto al caso de Nicolás Barrantes, quien acusa torturas al interior del Regimiento Arica de La Serena por parte del ex comandante en Jefe del Ejército.

En el diario El Día de La Serena, Cheyre pone énfasis en que no torturó a nadie y que el general Ariosto Lapostol quería reunirse con las familias de los fusilados por la Caravana de la Muerte, “reuniones que empiezan a producirse esa misma noche y en la mañana del día siguiente y ahí vi a Lapostol, que lloraba con la gente. Escenas desgarradoras que me marcaron toda la vida”.

Al mismo tiempo el general (r) sostiene que “mi estada en La Serena cambió mi vida, porque el dolor que vi en el hecho que le relato, de ver a esas familias a horas de ser asesinados sus deudos se reunían con el comandante llorando y había algunas familias de conscriptos”.

Cheyre resume que llegó a La Serena en 1973 con 25 años y el grado de teniente, asegurando que “fue una destinación inesperada. Yo era teniente en la Escuela Militar, enseñaba ética, no como lo que han hecho aparecer que enseñaba inteligencia militar. ¡Nunca he enseñado inteligencia militar!”.

Al mismo tiempo recalca que en la época “como ayudante no tengo ningún personal a cargo, no tengo ningún vehículo a cargo, no tengo ningún armamento a cargo y no dependo de nadie, sino que del comandante. No dependo de Moren (Marcelo, que aparece como el segundo comandante) y como jefe de la plana mayor o jefe de inteligencia”.

Al ser consultado si se siente “intachable”, el ex mandamás del Ejército responde que “mi hoja de vida es intachable. Si hubiera tenido una reserva mental (comienza a subir el tono de su voz) de haber estado comprometido directa o indirectamente en un hecho de derechos humanos, no habría aceptado ser comandante en Jefe del Ejército. Yo no he cometido ningún delito ¡Jamás! (lo remarca con fuerza)”.

A continuación señala que “No he estado vinculado con ninguno de los episodios que se mencionan. Me han investigado por 40 y tantos años y en profundidad, más de 25 años. Lo mismo que publican algunos periodistas hoy de mi participación en la Caravana (de la Muerte), donde no tuve ninguna participación, se decía cuando yo era comandante en jefe o antes. Esto lo conversé con todas las autoridades. Di cuenta de mis hechos. Me investigaron en ese tiempo y posteriormente. Nunca han encontrado nada y yo no encuentro nada en mi vida que me vincule a la violación de los derechos humanos. Le repito, si lo hubiera encontrado, no habría aceptado ningún cargo. Yo no he cometido ningún delito. Le digo más, con la misma sinceridad que estamos hablando, puse con mucho costo la verdad por delante para terminar con la impunidad. Jamás en mi vida ni siquiera he tenido una pelea a combos con nadie. Detesto la violencia, ni uso la violencia. Nunca la he usado, ni de palabra, ni de hecho. Se ha caricaturizado con respecto a mi vida y eso es un hecho que es muy doloroso”.

El periodista del medio regional le consulta a Cheyre “cómo explica la publicación de El Día del 21 de septiembre de 1973, cuando usted llama a entregar a los violentistas y extremistas, ¿esa no es una orden?”, ante lo que Cheyre sostiene que “esa es una orden del comandante Lapostol, que transcribe el teniente ayudante en relación al tema”.

Cuando Cheyre cuenta sus labores en la Intendencia en la época post golpe, se refiere al “señor Barrantes (Nicolás), cuyo caso me duele, porque sin duda que lo tienen que haber torturado, porque lo tuvieron 10 días en Ovalle, 40 días en la cárcel y una hora y media en el Regimiento el día 15. Y el día 15, el mismo diario (El Día) dice que estaba en lo que indiqué y no en el regimiento. Mi actividad y lo que me acuerdo es de lo que hice y la gente con quien estuve”.

Consultado por si descarta de plano haber participado en torturas a Nicolás Barrantes, tal como él lo ha denunciado, Cheyre sostiene que “yo no descarto que lo hayan torturado, por qué lo voy a descartar y me duele mucho que haya sufrido en los 10 días de Ovalle, en los 40 días de la cárcel y estuvo solamente, según él, una hora y media en el regimiento. Lo que yo descarto es que en esa hora y media estuviese ahí porque el mismo diario dice que no estuve ahí. Lo que me llama la atención es que en toda estas declaraciones haya una verdadera caricatura, que es contraria a toda la gente de La Serena que trabajó conmigo y dice como era”.

Sobre este caso insiste en que “en TV el señor Barrantes manifiesta a todo el país y también en su escrito que él, con otra persona que había sido detenida, conversan que habría sido el teniente Cheyre quien lo habría recibido en la guardia. En la declaración con el ministro, el señor Barrantes dice, ante una afirmación mía, que él no estuvo con esa persona en la cárcel, porque cuando él ingresó, la otra persona había salido. En esta seguidilla de hechos calumniosos o tendenciosos, hay múltiples afirmaciones que tienen que tener un origen muy raro. Se dice que yo era el segundo comandante, jamás fui segundo comandante, que era el jefe de la plana mayor, jamás. Que era jefe de inteligencia, jamás he actuado en inteligencia. Que era un hombre grosero y ofensivo. Decenas de personas en La Serena dicen que mis características eran contrarias a eso. Está en los autos (procesamiento judicial)”.

Cheyre insiste: “yo me acuerdo de todo, ya le decía, La Serena me marcó, era una actividad que no conocía. Una actividad que tuvo estos momentos álgidos, pero no me puedo acordar de algo en que no estuve. Me acuerdo de cuando distribuimos la tierra y de todos los viajes que hicimos por toda la zona. El mismo diario da cuenta de ello. Me pone el 16 de octubre en Ovalle, preocupado de la producción de pollos. Me pone el 6 de octubre en el nombramiento de los alcaldes y normalizando los precios, esa era mi actividad”.

Al ser consultado respecto a que también aparece en el diario local mostrando “dinamita y armas decomisadas” y que eso puede generar una imagen distinta sobre su persona, Cheyre dice que “en eso soy el transmisor de las ordenes del comunicado, tal como entregué el bando al diario, soy el transmisor de lo que el jefe de la plaza tiene que dar como transparencia”.

Una pregunta del periodista Eleazar Garviso descoloca a Cheyre, “¿piensa que la gente le cree eso 43 años después, sobre todo cuando ya había ocurrido el Golpe de Estado y los militares controlaban la información que salía en los medios y se entiende que fue visado, incluso, por usted?”.

Con una posición serie responde “yo en La Serena, las actividades, reitero con gran cantidad de antecedentes están puestas en declaraciones, en los diarios, en las actividades y en los testimonios en las zonas que efectivamente trabajaron conmigo. La entrega de un sobre, una foto de una actividad del jefe de plaza en que expone una información abierta de lo que está y donde no se acusa a nadie, no quiere decir que haya detenido a alguien o que haya puesto a disposición de la justicia. Mi labor no era operativa”.

Querellas

Cheyre dice respecto a las querellas en su contra que “Hay dos fuerzas que confluyen desde hace muchos años. En los años ‘90 fui director de la Academia de Guerra y me correspondió la apertura y el vínculo con la sociedad civil. Ahí ya me gané los primeros enemigos dentro del Ejército. Yo luché porque no hubiera impunidad mucho antes de ser general. Cuando fui nombrado comandante en Jefe todos estos hechos que están saliendo a la luz pública, los mismos periodistas que lo publican, los publicaron en ese tiempo”.

Cheyre precisa que luego del “Nunca Más” hay dos sectores que se le van en contra, “Uno de un sector militar, que claramente no está de acuerdo. El primero que me denuncia es un exagente de la Dina (Pedro Rodríguez). Claro, mucha gente le creyó a Rodríguez, periodistas que, incluso hoy, trabajan en organizaciones de derechos humanos vinculadas a diferentes organismos. Los mismos de ayer que dijeron que di un disparo y tiro de gracia (a los ejecutados), que quedó descartado. Y el otro sector que no quiere ver la transición militar y que no quiere ver el avance que ha existido. Que no quiere reconocer, como lo ha dicho el Presidente Lagos y como lo dice la mayoría de los chilenos, que le devolvimos el Ejército de siempre a todos los chilenos. Esa es la síntesis de mi objetivo de mando, haberle devuelto a Chile (golpea la mesa) su Ejército y me siento orgulloso de eso y si tengo que pagar el precio de que estos dos sectores no me perdonen eso, lo haré con la verdad de siempre”.

Consultado si el precio del Nunca Más es ir a la cárcel, Cheyre sostiene que “yo creo en la justicia, ¿pero usted cree que no he pagado con el dolor que siento? Haberme restado de toda actividad para no molestar a nadie. Con haber sufrido lo que estoy sufriendo. ¿Usted cree que para un militar de una vida haber dado estos pasos duros no tienen un costo? ¿Usted cree que no leo los anónimos sobre mi actuar, de gente que no quiero calificar, porque nunca ha estado en mí la violencia? Pero lo que nadie me quitará, y todos reconocen, es que el Ejército de Chile se ganó el corazón de todos los chilenos y cuando tuve posiciones de poder trabajé y luché por eso”.

Operación política

Cheyre acusa una maquinación en el caso de Nicolás Barrantes, señalando que “ahí hay una constante de una operación política, con un solo objetivo. Con todo el dolor que me puede producir el señor Barrantes (Nicolás) y le reitero que es sincero, pero cómo puede ser que por una hora y media que está en el Regimiento, donde dice no haber vuelto nunca más, sin haberme conocido, me pueda hoy día estar diciendo que yo fui el que le causó los problemas y nada se diga de los días que estuvo en otra parte. Esto tiene un mismo modus operandi y una misma forma de actuar”.

Cuando le preguntan respecto a qué esperan de él los organismos de Derechos Humanos, Cheyre sostiene que “yo lo único que espero es justicia en lo personal y que la verdad se imponga y que el periodismo, como siempre he reconocido el periodismo de diario El Día, sea serio y creo que lo es y así ha tratado en general este caso. Ya le he dicho que hay testigos que han indicado tres cosas diferentes y que el ministro dice otra. Otro dice que lo conocí en Arica en 1964 y yo tenía 15 años. Lo que espero es que esta tragedia termine y termine bien. Tengo un dolor muy grande (hace una pausa y su voz se quiebra), un dolor de no poder estar haciendo mis voluntariados y mis clases. Un dolor por mi familia (hace otra pausa y se vuelve a emocionar)”.

No me acuerdo de lo que no he dicho

Finalmente Cheyre sostiene que “jamás he negado que he estado en consejos de guerra, lo que siempre he negado es que presidiera un consejo de guerra y lo que no puedo recordar es cuántas personas habrán pasado por los consejos de guerra. No he cambiado mi declaración en lo absoluto. Lo mismo que han dicho que he negado que estuve en La Serena. Le reitero, yo me puedo acordar y puedo reconocer lo que hice y dónde estuve, pero no puedo reconocer o saber de películas que no he visto y esas películas no las he visto. Lo que sí he declarado ante el señor ministro es cómo se daban los consejos de guerra. Me he acordado del abogado Salamanca (Raúl), del abogado Fortes, Pedro Escandón, todo lo que hizo el obispo Fresno. Lo han dicho en televisión, ‘Cheyre no se acuerda de algunas cosas’. Me acuerdo de los detalles porque fue una época que me marcó. ¿Cree que estaba preparado para ser el joven teniente que veía la producción agrícola, que devolvía los terrenos y que tenía que hablar con las personas que debían ser nombradas alcaldes y que tenía que tomar nota de lo que pasaba en el puerto de Coquimbo, que había que regular los precios, hablar con los camioneros y comerciantes? De todo eso me acuerdo, de Raúl Aguirre, del señor Zabala, del señor Cooper, del señor Carmona, eran mis interlocutores y mis actividades. Yo no me acuerdo de donde no he estado. Yo no me acuerdo de lo que no he hecho”.