Un nuevo caso de femicidio sacudió a México el pasado 16 de septiembre, cuando el cuerpo de Mara Castillo (19) apareció sin vida envuelta en una sábana y una toalla perteneciente a un motel de Puebla.

La joven había sido vista por última vez el viernes 9 de este mes, cuando salió a bailar con amigos y pidió un taxi a través de Cabify para volver a su casa, cerca de las cinco de la mañana.

El conductor del vehículo, Ricardo Alexis N (las autoridades no han revelado su nombre completo), es el único detenido y sospechoso del caso, acusado de estrangular y asesinar a Mara luego de secuestrarla y llevarla al motel Del Sur, ubicado a 10 minutos del domicilio de la joven estudiante.

El episodio ha estremecido a México y, especialmente, a las organizaciones que buscan proteger la vida de la mujer, quienes concretaron una masiva manifestación durante el día de ayer para expresar su preocupación por la creciente violencia de género en el país.

Junto a estas reacciones, el gobernador de Puebla, Tonny Galil, admitió que la empresa de transporte será objeto de investigación debido a sus escasos filtros de selección de personal, ya que Ricardo Alexis “N” contaría con antecedentes penales por robo de gasolina.

Por su parte, en declaraciones recogidas por El País, Cabify anunció que participa “abiertamente en la conversación con el Gobierno (…) para mejorar la seguridad de los usuarios”.

Por el momento, los cuestionamientos a la aplicación han surgido efecto inmediato y anunció la creación de un botón de pánico para sus usuarios, el que estará “vinculado a los sistemas de emergencia de las autoridades policíacas”.