Edificios cayendo al suelo como si fueran de papel, como torres de naipes, son parte de las imágenes y grabaciones que dejó la tragedia en México cuando un terremoto 7.1 Richter cobró la vida de al menos 225 muertos.

“Todo estaba al borde del colapso, gritaba para ver si quedaba alguien, pero no obtuve respuesta, teníamos que tomar el riesgo porque un reporte decía que había una mujer atrapada en el cuarto piso”, cuenta Omar Tinajero, encargado de revisar que no hubiera nadie en el edificio entre las calles de la Morena y Enrique Rebsamen, uno de los barrios de Ciudad de México en donde colapsaron las construcciones.

En el mismo lugar, donde ahora hay escombros en vez de hogares, Jessica, de 30 años, dice “perdí mi casa, mi ropa, todos mis documentos, todo por lo que hemos trabajado, lo perdimos todo”.

Cita El País en una crónica en la que recoge estos testimonios que Tinajero, al revisar el inmueble,  no encuentra a nadie. Entonces se conforma una pequeña asamblea porque la pregunta es obvia “¿Qué hacemos?”.

“No se pueden quedar dos personas, tenemos que pasar la noche aquí todos, me están diciendo que hay muchos saqueos”, dice un vecino del lugar.

 

En el mismo barrio, sólo unas calles más adelante, Viviana Ortiz relata que “fue horrible, se desplomó por completo, se levantó una nube de polvo y se escuchó un estruendo espantoso”.

“Nadie se movía de la impresión, nos paralizamos, a los tres minutos la gente se juntó para ayudar, había varias personas adentro, tenía al menos seis o siete pisos”, narra.

Y las labores de búsqueda continúan mientras tanto como para saber cuán grande es la pérdidas de seres humanos.  “Hace como una hora escuchamos sonar un claxon entre las ruinas, alguien debió quedarse atrapado en el estacionamiento”, afirma Marco González de la Concha, rescatista que trabaja en un derrumbe.