El abogado, político e intelectual cubano Armando Hart (1930-2017), una de las figuras históricas de la revolución liderada por Fidel Castro y fallecido este domingo, encarnó la faceta más ilustrada de los radicales cambios ocurridos en la isla, a pesar de los dramas personales que salpicaron su vida.

Nacido el 13 de junio de 1930 en La Habana, el hijo del magistrado Enrique Hart siguió los pasos de su padre y estudió la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, donde ocupó responsabilidades en la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

Hart, considerado uno de los más fieles seguidores de Fidel Castro y de su sucesor, el general Raúl Castro -hoy presidente-, se destacó como uno de los más activos dirigentes del Movimiento 26 de Julio, la organización clandestina urbana que preparó la insurrección armada en la Sierra Maestra.

Por su labor en ese grupo Hart se encontraba encarcelado cuando en 1959 la dictadura de Fulgencio Batista fue derrocada y la revolución liderada por Castro llegó al poder.

Casi de inmediato fue nombrado para ocupar la cartera de Educación en el Gobierno de Fidel Castro, convirtiéndose en el primer titular de ese departamento tras el triunfo de la revolución.

Durante su mandato en el área de la educación, Hart dirigió la célebre Campaña Nacional de Alfabetización de 1961 que extendió la enseñanza pública a toda la población del país y creó las bases para el sistema educacional cubano cuyos logros son reconocidos a nivel mundial.

En 1965, al constituirse el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, fue elegido como uno de sus miembros e integró además el Buró Político del Partido.

A partir de 1969, y a lo largo de los próximos siete años, cumplió diversas misiones de la dirección del gobernante Partido Comunista en la región oriental del país, hasta que en 1976 se constituyó el Ministerio de Cultura y fue designado su titular, una responsabilidad que mantuvo durante dos décadas.

Hart asumió ese puesto a raíz del denominado “quinquenio gris” (1971-76), que se caracterizó por la represión y marginación cultural, la intolerancia y la homofobia aplicadas a un grupo de artistas y escritores a quienes se acusó de “desviacionismo ideológico” y fueron condenados al ostracismo.

Estuvo casado con Haydée Santamaría, una de las figuras históricas de la revolución cubana que acompañó a Fidel y Raúl Castro en la guerrilla alzada en la Sierra Maestra, fundadora y presidenta de la institución cultural “Casa de las Américas”.

El matrimonio se separó en 1980 y poco después, ese mismo año, Santamaría se suicidó.

De su matrimonio con la guerrillera nacieron dos hijos, Celia María y Abel Enrique, fallecidos también en septiembre de 2008 en un accidente automovilístico ocurrido en La Habana.

Armando Hart permaneció al frente del Ministerio de Cultura hasta mediados de la década de los noventa, cuando sobrevino el llamado “período especial” -de aguda crisis económica- en la isla, tras el derrumbe del socialismo en Europa del Este y la disgregación de la Unión Soviética.

En esa etapa se produjo un éxodo de artistas y escritores sin precedentes, y la gestión del ministro terminó muy criticada en los ambientes culturales, que lo consideraban un funcionario “dogmático” y “burócrata”.

En 1997 pasó a dirigir la Oficina del Programa Martiano, promoviendo la creación de instituciones culturales, así como una red nacional de enseñanza artística.

El intelectual fue un profundo estudioso de la figura del prócer independentista José Martí, muy venerado en el país caribeño.

Hart escribió decenas de libros sobre la cultura y la política cubana y publicó numerosos artículos en la prensa nacional.

Sus reflexiones sobre política cultural, historia y desarrollo social quedaron plasmadas en libros editados en varios países, entre ellos los títulos “Del trabajo cultural”, “Cambiar las reglas del juego”, “Cultura en Revolución”, y “Cubanía, cultura y política”.

En los últimos tiempos, ya en silla de ruedas y aunque el deterioro de su salud era patente, también encabezaba la Sociedad Cultural José Martí y al cumplir 80 años en 2010 el general Raúl Castro le otorgó la Orden “José Martí”, la más alta distinción que otorga el Gobierno de la isla, y era miembro del Consejo de Estado de la República de Cuba.