“Aunque hayan pasado hace muchos años, nos avergüenza mirar esos hechos y darnos cuenta de que ni nosotros ni la comunidad escolar reaccionamos a tiempo”.

Esa es la principal autocrítica que hace el sacerdote jesuita Cristián del Campo, quien fue entrevistado por La Tercera para abordar la tardía reacción que tuvo la Compañía de Jesús ante los constantes acosos sexuales cometidos por el excapellán del colegio San Ignacio del Bosque, Jaime Guzmán Astaburuaga.

El hecho de que Guzmán cumpla una condena desde 2012 por estos episodios solo fue informado por la congregación el pasado lunea a raíz de un testimonio entregado por el animador televisivo José Miguel Viñuela, quien contó cómo la autoridad escolar fotografiaba a menores que se desnudaban por insistencia del mismo capellán.

Del Campo apunta que este caso “No se hizo público en atención a que una de las personas que participó del proceso, la primera que presentó una denuncia en agosto de 2010 y con la que se abrió esta investigación, solicitó la reserva del caso”.

Los primeros antecedentes de estos comportamientos, afirma del Campo, fueron informados a la congregación durante ese mismo año, al alero de otro caso de abusos que sacudió al país: “Producto del revuelo que causó el caso Karadima llegó un primer denunciante que había tomado nueva conciencia del abuso que sufrió siendo menor de edad, y se acercó a la Compañía de Jesús para relatar los hechos. Este testimonio fue el que dio inicio a la investigación eclesiástica. Unos meses después, a comienzos de 2011, se supo de la existencia de un grupo de Facebook integrado por ex alumnos del Colegio San Ignacio El Bosque, que llamaba a denunciar al padre Guzmán. La Compañía de Jesús buscó modos de contactar a algunas personas que estaban en ese grupo, con el objeto de que se acercaran a dar sus testimonios y sumarse a la investigación que ya estaba en curso”.

Según el sacerdote, la investigación contra Guzmán fue llevada a cabo con base en cuatro denuncias y “al rededor de 10 testimonios”.

Consultado por si han recibido más antecedentes por parte de exestudiantes después de lo contado por Viñuela, asevera que “Sí, e inmediatamente activamos el protocolo existente para estos casos. El delegado de la Compañía de Jesús en Chile que está designado para recibir denuncias contra jesuitas se reunió con el ex alumno que hizo público su testimonio en televisión y ha estado en contacto con otras personas que le han hecho llegar información del caso. Con todos estos elementos y los testimonios que recibamos, llevaremos adelante una nueva investigación eclesiástica”.

“Somos parte de una Iglesia y de una sociedad que no fue capaz de proteger a los más débiles (…) el error fundamental fue no tomar el peso a algo que quizás en esa época no se habló lo suficiente por la comunidad escolar en general. Yo creo que fuimos lentos, fuimos tardos, fuimos negligentes a la hora de comprender que había situaciones que superaban el límite absolutamente”, concluye del Campo.

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