La semana pasada se dio a conocer el asesinato del enésimo periodista investigador que estaba estudiando y delatando un enorme caso de corrupción en Eslovaquia.

Pues bien, hoy salió en Dagospia que Jan Kuciak y su pareja, Martina Kusnirova fueron asesinados por una de las organizaciones mafiosas italianas que estaban operando en territorio eslovaco, la ‘Ndrangheta.

Debido al remezón que provocó el doble homicidio, y al destaparse la olla sobre la implicación de miembros del Estado, dimitieron el Ministro de Cultura, Maria Troskova, y el secretario de Seguridad Vilian Jasan.

En el reportaje de Kuciak, que su periódico publicó íntegramente, ambos se vinculaban en relación a corrupción, tráfico de basura y extorsión junto al empresario italiano Antonio Vadalá, su hermano y su primo, los tres relacionados con las familias mafiosas de la región italiana de Calabria.

Además los italianos acusados del homicidio tienen que responder de otros crímenes: posesión ilegal de armas, fraude fiscal, especulación fraudulenta, amenazas, extorsión, o sea los típicos crímenes de la ‘Ndrangheta.

Eslovaquia vive horas decisivas por lo que concierne la política. Muchos piden las dimisiones del gobierno entero pensando, justificadamente, que el Estado esté infiltrado por las mafias de manera integral.