Sigue la pelea de gallos entre Gran Bretaña y Rusia.

Como relata Washington Post, tras las acusas del gobierno británico por el envenenamiento de Sergei Skripal y de su hija Yulia, la expulsión de 23 diplomáticos rusos del país y las nuevas sanciones de algunos países europeos contra la Federación rusa, Putin decidió responder con lo mismo y expulsó de sus territorios al mismo número de diplomáticos británicos.

Además el Presidente ruso bloqueó la abertura del consulado inglés en San Petersburgo y se interrumpieron las actividades del British Council.

Esto tras que el día de ayer el Ministro de Exteriores británico, Boris Jonhson, declarara que “es absolutamente probable que la orden de utilizar el gas venenoso contra el ex espía rusa y su hija envenenados en Salisbury sea una orden directa de Putin”. Una acusa que Rusia considera inaceptable y gravísima.