No se sabe la hora exacta del encuentro, pero la evidencia es categórica: Mariano Varona, fallecido el pasado fin de semana y principal encubridor en el caso de abusos sexuales contra menores al interior de la congregación Marista, se reunió con el Papa Francisco durante la visita que éste realizó a Chile. En la foto, a la accedió The Clinic de manera exclusiva, se aprecia un apretón de manos entre el sumo pontífice y quien fuera el encargado de la prevención de abusos sexuales en la orden. Al fondo, apreciando la escena, aparece el Nuncio Apostólico Ivo Scapolo, máxima autoridad vaticana en Chile.

La reunión hasta ahora se había mantenido en el más absoluto hermetismo, tanto así, que la propia congregación asegura que no estaba al tanto de la visita que habría realizado Varona, quién vivía en la casa de la comunidad Marista ubicada justo frente a la Nunciatura Apostólica de Santiago, en la calle Sótero Sánz, donde el Papa alojó durante su visita. “No existió una reunión oficial gestionada por la congregación con el Papa, él (Varona) tampoco pidió autorización al respecto”, asegura Héctor Villena, encargado de comunicaciones de los Maristas.

Al interior de la congregación aseguran estar sorprendidos. “Es probable que Mariano, estando al frente de la nunciatura, a lo mejor participó de una reunión informal con vecinos que fueron invitados. Si hay una foto es porque estuvo ahí, pero en ningún caso en alguna actividad oficial”, sostienen.

Jaime Coiro, portavoz de la Conferencia Episcopal de Chile, admite que él vio la foto, pero que la institución no manejaba la agenda de reuniones papales durante su visita. “La agenda la manejaba directamente la comisión organizadora y la Nunciatura. Nosotros no tuvimos acceso a esas reuniones. Es más, la única reunión que informó el portavoz de la Santa Sede fue con dos víctimas de abusos”, aclara.

El Director Ejecutivo de la Comisión Nacional a cargo de la visita papal, Javier Peralta, aseguró a The Clinic que no manejaban información al respecto. “No tengo antecedentes. La comisión ejecutó el programa oficial de la visita y no la agenda de actos privados del Papa”, detalla.

Después de harto misterio y tirarse la pelota de un lado a otro, la Nunciatura Apostólica reconoció a este pasquín que la mañana del 18 de enero, último día de visita del Papa Francisco en Chile, el organismo “invitó a varias personas colaboradoras y cercanas para que tuvieran la posibilidad de saludar al Santo Padre”. “Se trató de un saludo muy breve. Entre aquellas personas se incluyó al hermano Mariano Varona en calidad de superior de la comunidad marista que reside frente a la Nunciatura”, expresaron.

El gesto del Nuncio Ivo Scapolo es algo que pocos entienden al interior de la Iglesia. “Es una cuestión tan inconcebible que no se me pasa por la cabeza cómo esto pudo ser verdad”, agrega una alta fuente de la institución eclesiástica.

Cabe consignar que dos semanas antes del arribo de Francisco al país, Mariano Varona habría entregado en la Nunciatura una carpeta con los antecedentes de la investigación interna con el objeto de hacerle llegar el material al Papa. “El informe daba cuenta de lo que hemos dicho en la prensa, “la mesa del nunca más”, asuntos internos y antecedentes sobre las autodenuncias realizadas por la congregación. Se entregó una carpeta y una carta. Ahora, si ellos se la entregaron o no al Papa, no lo podríamos confirmar”, asegura Villena.

La visita de Varona al Papa es una señal alarmante, sobretodo luego de la controversia generada por los laicos de Osorno que apelaban a un pronunciamiento de Francisco sobre las acusaciones de encubrimiento del obispo Barros en el caso Karadima. Un punto negro durante el viaje del Santo Padre que ha sido reconocido por varios círculos de analistas vaticanos.

“Esto demuestra que la prioridad del Papa es defender a las personas que están investidas de cierto poder, en vez de jugársela por las víctimas. A él no le costaba nada reunirse con las victimas emblematicas del caso Karadima, Maristas, o las víctimas de Precht, pero no lo hace. O sea, prefiere estar con los lobos en vez de quedarse con los corderos. Y eso un pastor no lo puede hacer. El 13 de marzo acaba de cumplir 5 años de pontificado y todos los analistas coinciden que la visita a Chile ha sido su gran mancha y lo que acaba de suceder aporta en esa dirección”, señala Juan Carlos Claret, vocero de los laicos de Osorno.

Para Jaime Concha, uno de los sobrevivientes en el caso de abuso al interior de los maristas, la visita de Varona al Papa es algo indignante. “Duele, no solamente a quienes somos sobrevivientes; pienso que también debería doler e indignar a todo Chile. Francisco vive una permanente contradicción, entre ser Bergoglio el encubridor, y Francisco, el Papa que quiere dar señales de rechazo a la pederastia en la Iglesia. Con este caso, Francisco nuevamente demuestra que el rechazo y vergüenza que expresó en frases para titulares no es tan así, porque recibió a un encubridor de pederastas como Varona”, sentencia.

La historia de Varona

Mariano Varona llegó a Chile el 15 de septiembre del año 1960. Hasta los 10 años vivió en Reinosa, un pequeño pueblo del norte de España. A esa edad, según el mismo Varona recordó en vida, un hermano marista pasó por su escuela para captar nuevas vocaciones.

La oferta fue la siguiente: formarse como hermano en el Juniorado Hispanoamericano que los maristas tenían en Palencia –mismo recinto por donde pasaron Abel Pérez, Adolfo Fuentes y José Monasterio, hermanos denunciados por abusos-, y luego viajar a América.

Antes de cumplir la mayoría de edad, Varona ya había desembarcado en Chile.

En su larga trayectoria en nuestro país, residió en comunidades maristas en Limache, San Fernando, La Serena y Santiago. Con los años, alcanzó los máximos cargos a los que un hermano de la orden podía optar: formó parte del consejo provincial, fue formador de vocaciones en los noviciados de Santiago y Limache, y hasta llegó a ser Provincial de la Congregación para Chile (1989-1995).

Varona, ya retirado en la casona que la orden mantenía en la calle Sótero Sanz, ofició como el encargado de prevenir los abusos sexuales en la congregación. Fue en ese cargo que le tocó asumir las primeras vocerías tras la explosión del Caso Maristas en Chile, en septiembre de 2017.

Además de reconocer que tenían conocimiento de los abusos de Pérez desde el año 2010, Varona señaló que “Abel tiene todo el respeto a pesar de lo que ha hecho”, y que si no habían denunciado antes, era porque hasta ocurrido el caso Karadima, “nos dimos cuenta de que esos hechos se trataban de delitos”.

Pero Varona, como demostró The Clinic en una serie de reportajes, ocultaba más secretos.

El año 1981, un aspirante a hermano marista –bajo la tutela de Varona- le confesó haber sufrido abusos sexuales por parte del hermano Armando Alegría, en el Instituto Chacabuco de Los Andes. Varona, entonces miembro del consejo provincial, no hizo nada.

“Yo no creí que se tratara de abusos sexuales, sino más bien de juegos eróticos y de fotografías de desnudos entre Armando y el muchacho”, explicaría más tarde en una entrevista con El Periódico de España. Consultado por el por qué no denunció el hecho, Varona respondió: “Por respeto al hermano”.
Pero no sería todo.

Como también comprobó The Clinic, Mariano Varona coordinó pagos de dinero a víctimas y familias que denunciaban el haber sufrido de abusos. Hernán Martínez, hombre clave que destapó el caso de Abel Pérez en septiembre, recibió un pago de 75 millones de pesos por parte de la congregación, sin juicio o sentencia de por medio, comprometiéndose a entregar parte del dinero a algunas ONG. La misma congregación respondió a este medio que nunca recibieron comprobantes y decidió entablar una denuncia en contra de Martínez.

El año 2015, un correo de Varona a un alumno del Rafael Ariztía de Quillota dejaba en claro el modus operandi del encargado de prevenir abusos en la congregación: “Estimado (…) necesito aclarar bien qué es lo que pasó con el H. Luis Cornejo, cuánto les afectó, cuánta gente está al tanto de lo que ustedes saben, qué puede hacer la Congregación al respecto y cómo cerrar el caso”. Ese mismo año, según consignó La Tercera este lunes, la congregación realizó otro pago, esta vez de 50 millones, a una víctima sin identificar.

Tras su muerte, desde la congregación se comunicó que los restos de Varona serían velados en la capilla del Alonso de Ercilla. El mismo domingo, el Centro de Alumnos del IAE –quienes ya se habían movilizado al inicio del año escolar- publicó una carta donde instaba a la congregación a reconsiderar la medida. “En vista del proceso judicial en el cual el hermano estaba inmerso por haber manejado información clave (…) sumado a sus lamentables dichos en los últimos meses (…) no nos podemos hacer responsables de los incidentes que pueden suceder”, rezaba el escrito.
El descontento, respaldado también por los apoderados del colegio, obligó a los maristas a reubicar el recinto del velorio. Varona, quien en sus últimos meses de vida compartió vivienda con varios de los religiosos acusados de abusos sexuales, declinó repetidamente ofrecimientos de este medio para realizar una entrevista.

“Esta es la verdadera cara de Bergoglio”

Para algunos de los sobrevivientes del caso maristas, la fotografía que ubica al Pontífice con Varona constituye una verdadera “bofetada”. “La foto fue tomada en la Nunciatura Apostólica, mismo lugar donde el Papa se juntó con víctimas de abusos sexuales eclesiásticos. Para nosotros es una bofetada en la cara por parte de la Iglesia Católica, que su máximo representante se ha juntado con el símil del Mamo Contreras en los maristas: un hombre que no se ensuciaba las manos. Con su muerte, Varona –igual que el Mamo- se llevó toda la información”, dice Isaac Givovich.

Para otra de las víctimas, Eneas Espinoza, la reunión no le extraña en lo absoluto. “No me sorprende de Bergoglio, para nada. Acá en la Argentina mandó a escribir libros -pagados con dinero de la iglesia-, para defender a Julio César Grassi, sacerdote condenado a 15 años de cárcel por abusos, y a quien Francisco no ha expulsado de la iglesia. Ése es Bergoglio. La imagen de este Papa bueno, que se supone vino a cambiar las cosas, no es cierta. Es marketing. Pedir perdón es una mera actuación”, acusa.