Marcelo Mayorga López se defendió con una resortera. La cargó varias veces con chibolas, redondas, que a duras penas podían hacer daño a sus enemigos. Ellos, los oficiales y paramilitares, lo atacaron con balas de plomo. Le dispararon sin piedad, lo mataron y lo arrastraron hacia un lado de la calle del barrio San Jerónimo, Masaya, porque les bloqueaba la pasada de sus camionetas.

Su mujer, Auxiliadora Cardoze, y su madre, fueron las únicas que se acercaron a su cuerpo. Sus compañeros de la resistencia no lo hicieron porque temían que los antimotines los mataran igual que a su amigo. “Ayúdenme, ayúdenme”, repitió la esposa. “Ayúdenme, que no es un perro al que mataron”, les reclamó a los oficiales que estaban cerca del cuerpo de su compañero.

Ningún oficial se acercó para ayudar. Ni uno se conmovió de aquella escena. No se inmutaron ante el llanto de la esposa adolorida que había perdido a su pareja. Marcelo Mayorga terminó siendo auxiliado por los vecinos, luego de que todos los armados se fueron del sitio. Marcelo fue uno de los seis muertos que reportó la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) este martes en Masaya, tras el feroz ataque de los antimotines y paramilitares asociados al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Dayner Useda y Marvin de los Santos López fueron asesinados en el barrio Fox, ubicado de la rotonda San Jerónimo una cuadra al sur. Moisés Campos Guevara, otra de las víctimas, también murió en uno de los barrios cercanos a la entrada a Masaya. “A los otros dos no los tenemos identificados todavía, pero este ataque es confirmado que cobró seis vidas”, afirmó Álvaro Leiva, secretario de la ANPDH.

Leiva explicó que conforme avancen las horas tendrán información detallada de los otros dos ciudadanos asesinados. Manifestó que la cantidad de heridos está en ascenso pero que no tienen los datos concretos porque los promotores de la ANPDH no han podido hacer su trabajo pues la situación aún es crítica. Sin embargo, mantuvo que la cifra preliminar es de 36, sin precisar tampoco los heridos de gravedad.

Una fuente médica del Hospital Humberto Alvarado, de Masaya, informó que a ese centro hospitalario llegaron 48 personas heridas. Tampoco precisó el número de personas que están delicadas de salud.

“Tenemos denuncias de los ciudadanos de que hay fuerte presencia de francotiradores en la ciudad disparando a cualquier persona que pase. Hago un llamado a los ciudadanos a que tomen medidas providenciales de seguridad y resguardo de sus vidas”, expresó Leiva.

Así fue el ataque

En una caravana de unas quince camionetas, transportando más de setenta efectivos fuertemente armados con fusiles de guerra, los oficiales de las tropas antimotines de la Policía Nacional y las fuerzas paramilitares llegaron hasta Masaya, después de derribar los tranques de Ticuantepe. Las fuerzas represoras tumbaron las barricadas ubicadas en la entrada y dispararon a mansalva contra los pobladores, hasta que finalmente obtuvieron el control en los principales barrios de la ciudad.

Los ciudadanos de Masaya afirmaron que al menos veinte mujeres salieron al encuentro de los grupos armados, sonando sus cazuelas, para tratar de que los oficiales y paramilitares frenaran el ataque. Sin embargo, fueron secuestradas y montadas a las camionetas. “Las subieron y las iban golpeando”, afirmó una testigo. Las mujeres fueron liberadas esa misma tarde.

Un voluntario de los puestos médicos denunció que había varios heridos (graves) y que estaban atrapados en las casas de los barrios que estaban siendo atacados. “No podíamos sacarlos porque los policías y las turbas andaban disparando”, afirmó.

Los masayas que estaban en las barricadas cercanas a la entrada al pueblo, se defendieron con morteros y piedras. Trataron de resistir pero el armamento de los paramilitares y oficiales era más letal que el suyo. Decidieron replegarse cuando varios de sus compañeros resultaron heridos por impactos de balas. Se replegaron en las casas de los barrios y cedieron el control de tres calles de la ciudad.

Los paramilitares y oficiales entraron al pueblo a eso de las 10:30 de la mañana. El enfrentamiento duró alrededor de cinco horas.

Al finalizar la tarde algunos heridos lograron salir de la ciudad, con sumo cuidado, y fueron atendidos en hospitales de referencia en Managua. “Mi papá recibió un disparo en el pecho, no pudimos salir en todo el día hasta el anochecer. Afortunadamente se encuentra estable”, indicó Cris Huerta, poblador.

La Policía Nacional y los grupos paramilitares tenían un objetivo: rescatar al jefe departamental, comisionado general Ramón Avellán, y reabastecer a sus hombres. En las redes sociales circularon imágenes del momento en que los “refuerzos” llegaron a la delegación en Masaya.

Para llegar hasta Masaya el operativo militar atacó primero el tranque ubicado en el kilómetro 14, en la entrada a la ciudad de Ticuantepe. Los armados llegaron en camionetas Hilux, como es habitual, y dispararon sin piedad a los ciudadanos que resguardaban las barricadas.

Oficiales de la Policía y paramilitares atacaron a eso de las cinco de la mañana, con armas de alto calibre, a la resistencia ciudadana que se defendió con piedras y morteros. No obstante, el poder de fuego de los paramilitares pudo más y obligó a los pobladores a replegarse.

Las mujeres del sector salieron sonando las cazuelas y se plantaron en la rotonda de Ticuantepe. Mientras esto sucedía, los grupos armados retiraron las barricadas. Luego replegaron a las mujeres con bombas lacrimógenas. Finalmente el paso fue restablecido y los paramilitares y policía tomaron el control de la zona.

La ruta de los grupos armados siguió hasta Masaya. Entraron con fuerza y también derribaron los tranques ubicados en El Coyotepe. Después que los grupos armados dispersaban a los manifestantes, las barricadas eran tumbadas con palas mecánicas.

La incursión de las tropas policiales y paramilitares consiguió uno de sus fines, liberar al comisionado general Ramón Avellán, quien desde hace semana estaba asediado por los ciudadanos en el cuartel. Avellán y sus hombres fueron relevados. La estación fue abastecida de víveres, según ciudadanos.

Por la noche un grupo de paramilitares llegó hasta el hotel Masaya, propiedad de Cristhian Fajardo, quien también es miembro del Movimiento 19 de Abril-Masaya, y que leyó el pronunciamiento sobre la junta de Gobierno provisional que los ciudadanos de esta ciudad estaban pensando realizar.

El hotel fue incendiado por los paramilitares. El abuelo de Fajardo, quien se encontraba en el negocio en ese momento, resultó con lesiones en su cabeza producto de la violencia con la que entraron los hombres. “No me van a amedrentar ni a mi ni a mi familia”, declaró el afectado.

Luis Almagro, secretario general de la OEA, escribió en Twitter que “el pueblo de Masaya ha demostrado su heroísmo en las páginas más oscuras de la historia de Nicaragua. Condenamos cualquier tipo de ataque que atente contra la vida y la seguridad de los habitantes de Ticuantepe, Nindirí, Masaya y Los Pueblos Blancos”.

Parte de las tropas policiales salieron por la tarde de este martes de Masaya, aunque los oficiales retomaron el control de buena parte de la ciudad que se había declarado “territorio liberado” y el martes anunció la creación de una Junta de Gobierno Provisional.

Glauco Robelo: “no tengo nada que ver”, alega que fue la Policía

El general en retiro Glauco Robelo desmintió declaraciones de exoficiales del Ejército que lo identifican como uno de los jefes militares que aparece en las fotografías que se filtraron del cuartel policial de Masaya, donde paramilitares y policías aparecen celebrando la “liberación” del comisionado general Ramón Avellán, después de más de dos semanas de asedio por parte de la población.

En declaraciones al noticiero Multinoticias, en el oficialista canal 4, Robelo calificó la fotografía como “un montaje” y dijo que lo ocurrido en Masaya ayer “fue una operación policial”. El general en retiro del Ejército omitió referirse al despliegue de fuerzas paramilitares en el operativo, que fueron captadas por la población en las imágenes de los teléfonos celulares, e insistió que el ataque a las barricadas de Masaya fue efectuado por la Policía Nacional. “La Policía tiene el derecho constitucional de poner el orden”, justificó, “pero yo no tengo nada que ver y me ponen como el gran Rambo que fui a liberar Masaya”, cuestionó.

Originario de León, Robelo fue militante y guerrillero del FSLN y durante la insurrección final contra la dictadura de Somoza en Masaya, en 1979, fue el jefe militar de la tendencia Guerra Popular Prolongada (GPP). Robelo es fundador del Ejército Popular Sandinista (EPS), y desde 1979 se desempeñó en distintos cargos de la cadena de mando militar, hasta terminar su carrera en 2005, con el rango de General de Brigada, como jefe de la Dirección de Información para la Defensa (DID) del Ejército de Nicaragua.

En la entrevista, el periodista de Multinoticias aseguró que los medios de comunicación independientes habían hecho una “manipulación” al divulgar una foto “de un compañero Policía”, y “dicen que es el general Glauco Robelo”, a lo que el general retirado comentó: “tanto miedo me tienen que están poniendo un montaje”. Y luego recordó que él fue jefe de la guerra en Masaya, durante la insurrección, “pero eso no me hace a mí Policía, yo no tengo nada que ver…y me ponen a dirigir tropas”, reclamó.

Robelo dijo que se encuentra jubilado y retirado de la vida militar, y que como militante sandinista ahora es un “promotor de la paz” que defiende el comandante Daniel Ortega. El pasado seis de mayo, tres semanas después que estalló la insurrección cívica contra la dictadura, Robelo presidió en León una Asamblea de ¨combatientes históricos¨, en representación del presidente Daniel Ortega, y declaró que “siempre hemos obedientes y disciplinados..,el Comandante ha girado instrucción y la dirección del partido del FSLN de la paz, vamos a luchar por la paz”, aseguró.

En las declaraciones a Multinoticias, Robelo alega que él y su familia están “amenazados de muerte”, por la publicación de la fotografía, y llamó a la militancia sandinista a defenderlo. Aseguró que “si algo le ocurre a su familia”, él responsabiliza a los directores de 100% Noticias, Confidencial, Radio Corporación y La Prensa y advirtió, en tono amenazante, que “yo no voy a respetar ninguna ley”.

Nota publicada primero en Confidencial