Al teléfono desde París, Valeria Sarmiento reconoce no estar tan al tanto de la última polémica que involucró al exministro de Cultura Mauricio Rojas y que movilizó a la comunidad artística en una masiva concentración en el Museo de la Memoria.

La cineasta hoy tiene su vida en Francia, donde prepara el estreno de su película “La calle Noir” en el Festival de Cine de Toronto, y en Chile, está a horas de estrenar “La telenovela errante”, la tercera obra póstuma de Raúl Ruiz, un registro audiovisual disgregado por el mundo y que ella, con la gestión de la productora Poetastros, reunió, montó, trabajó y convirtió en una película. A continuación hablamos sobre memoria, cine y la imposibilidad del olvido

¿Qué te parece que la importancia de la memoria de un país sea un tema que haya que seguir defendiendo en Chile?
-Es fundamental para la sobrevivencia de la historia de un país, o sea, me parece absolutamente necesario; donde han sucedido actos graves con mayor razón es importante que los historiadores se dediquen a investigar qué exactamente fue lo que pasó.

¿Qué significaba ser una incipiente cineasta en la época de la Unidad Popular?
-Yo estaba comenzando en ese periodo. Comencé a filmar, hice unos cortos, hice un par con Raúl que necesitábamos sacar rápido. En esa época todo el mundo estaba apurado.Trabajé un poco en el montaje de ‘Palomita Blanca’, aunque no se terminó bien esa película, quedó un poquito inconclusa también. En el exilio, comencé a trabajar más fuerte. Salí jovencita de Chile, a los 25, recién cumplidos.

Tu cine, de alguna manera, siempre tuvo una perspectiva de género…
-Éramos tres las mujeres que tratábamos desesperadamente de hacer cine: Marilú Mallet, Angelina Vásquez y yo. Las tres logramos hacer un poco de cine en el exilio. Las tres estábamos peleando, presentando proyectos juntas y era super difícil. Siempre te decían: “Fantástico, estamos haciendo la revolución. Después viene el problema de ustedes…”

¿Qué te parece ese cambio social con giro hacia el feminismo que se vive en Chile? Justamente el movimiento provino de las mujeres y no de los que les prometieron la revolución…
-Me parece fantástico que las mujeres decidan reubicar, de pelear su lugar en la sociedad, pero no solamente hay que pelear en el trabajo, en los salarios, hay que hacerlo en todo. Que las mujeres tomen su lugar me parece muy bueno.

¿Qué propósitos tenías como cineasta en esos tiempos?
-Yo en Chile la peleé mucho para hacer cine, pero era muy joven. Podía haber seguido peleando la posibilidad de hacer cine en Chile. Indudablemente llegando a Francia, una sociedad que es un poquito más abierta, me fue un poco más fácil para mi tener un lugar acá. Hay machismo, también tuve problemas y tuve que pelearla. Presentaba proyectos y me decían “no, no le vamos a dar presupuesto a dos personas de la familia Ruiz”. Eso lo escuché muchas veces. Pero bueno, presentaba tantos proyectos que al final igual algo caía.

¿Qué temas te llamaban la atención?
-Siempre he trabajado temas populares, con la literatura popular.

¿Qué encuentras en esos tópicos?
-Hay una cercanía con la gente. La literatura popular es fácilmente accesible. Por ejemplo, yo hice Notre Marriage, una novela de Corín Tellado. Traté de seguir la novela, pero siempre había un momento en que tú te dejabas llevar por la emoción y siempre había un momento en que te salías de esa emoción y te burlabas un poco de la novela rosa. Lo que fue muy bueno porque se dio una especie de lucidez sobre ese mundo y eso lo traté de hacer en ‘Mi boda contigo’ y después he tratado de hacerlo en otras películas. Trabajar la emoción, pero después distanciarme de ella.

¿Hay mayor transversalidad en esos temas?
-Es una búsqueda netamente personal, es algo que me acomoda más a mí: trabajar con algo tan popular como el melodrama. A mí eso me gusta, yo me fascino con el melodrama, me gustan las películas mexicanas, me gusta todo eso.

LA TELENOVELA ERRANTE

¿Cómo se fueron encontrando con este material que finalmente se transformó en la “La telenovela errante”?
-Sabía que Raúl había filmado. Siempre sabíamos en qué estaba el otro, nos contábamos todo. El problema es que no sabíamos dónde estaba el material. Resultó que se empezó con la búsqueda y ahí se descubrió que el registro estaba en distintos lados. Guión no había, entonces hubo que ponerse en la tarea de tratar de salvar este material y para eso la productora Poetastros postuló a fondos y consiguió un poco de dinero que nos permitió rescatarlo. Me pidieron que tratara de buscarle una forma a ese material. Lo que yo hice fue filmar durante dos días elementos que permiten ligar todo esto y armé esta estructura de siete días que me pareció que era lo que había hecho antes Raúl.

¿Cómo encaja este material en el universo de Raúl Ruiz?
-Yo creo que Raúl era una figura bastante lúcida respecto a lo que estaba pasando y viajó a Chile el año 90′, justo en el momento del cambio. Ahí decidió, por pura intuición que este país parece una telenovela, y empezó a filmar momentos de esa telenovela que finalmente se convirtió en esta película.

Bajo la perspectiva de esta película, y entendiendo que se sitúa en un periodo post dictadura, ¿cuál era la mirada que había sobre esa sociedad?
-La mirada de Raúl es un poco irónica, un poco crítica y me pareció que había que respetar eso. Traté de conservar al máximo el material que había filmado Raúl, solamente traté de darle una forma que fuera visible en una película. Yo creo que es un gran testimonio sobre un momento que estaba viviendo el país pero con mucha ironía. El humor que tenía Raúl que era fantástico, sobre todo con su lucidez.

En lo personal, ¿cómo observas tú esa sociedad?
-En ese mismo periodo Amelia López O’Neill estaba filmando un melodrama en Valparaíso. Tenía un espíritu completamente distinto en ese momento. A mí me parece una película de la que estoy muy contenta que se haya rescatado el material, realmente es una clave para entender muchas cosas de Chile, pero siempre con una perspectiva de lucidez y humor, que son las dos cosas que yo le atribuyo a esta película.

El proceso de armar esta película, respetando la visión de Raúl, ¿fue una forma también de reconstruir su imagen también?
-Yo viví 42 años con Raúl, monté gran parte de su cinematografía, entonces conocía un poco los tips que él tenía en las filmaciones y sabía qué era lo que Raúl podría sacar a luz cuando filmaba. Sin ser pedante, conocía el trabajo de Raúl, para mí no era tan difícil entrar en ese mundo cómo podría haber sido para cualquier otra persona.

Me refiero a nivel más humano, finalmente es una película póstuma. ¿Fue una manera de reencontrarse con él? ¿cómo lo viviste en términos personales?
-Yo me reencuentro todos los días con Raúl, desde que sueño con él, hasta que tengo todavía que ordenar papeles que ha dejado, que me piden por favor que busque tal película de Raúl y eso, de todas partes del mundo. De Alemania, Estados Unidos. Estoy viviendo un proceso que a mí no me gusta mucho, que es ser la viuda de Raúl. Lo hago un poco por deber, pero te aseguro que es un poquito cansador también. Pero es mi destino, qué le voy a hacer.

¿Lo extrañas?
-Claro que lo extraño. Hace siete años que murió y para mí es alguien que sigue al lado mío. Los africanos dicen siempre que uno se pasea con sus muertos en la espalda, y yo creo que es un poco eso lo que me pasa con Raúl.

Este 6 de septiembre llega a los cines “La Telenovela Errante”, revisa el trailer acá: