La ultraderecha alemana, además de los éxitos electorales de Alternativa por Alemania(AfD), ha desarrollado una especie de brazo intelectual a través de una serie de editoriales y revistas que tienen como objetivo cuestionar el consenso que ha servido durante décadas como base de convivencia.

Ya pasó la época en que en Alemania la ultraderecha eran sólo neonazis con la cabezas rapadas y que apenas podían articular frases con una estructura gramatical correcta. La nueva derecha extremista sabe leer y escribir y ataca permanentemente lo que considera una hegemonía de la izquierda en el mundo de la comunicación y la cultura.

“Tumult” es, por ejemplo, el nombre de una publicación que se anuncia como “revista trimestral para la perturbación del consenso”.

“Vivimos actualmente una presión niveladora más fuerte que la de los sistemas totalitarios del siglo XX”, dice su editor Frank Böckelmann.

Interrogado por Efe acerca de cuando empezó esa presión niveladora, Böckelmann dijo que se había iniciado con las campañas de reeducación tras la II Guerra Mundial y han terminado por asentarse con el imperio de una cultura global de masas.

Böckelmann, además de dirigir “Tumult”, es responsable de una colección en la editorial “Manuscriptum”, considerada también como perteneciente al espectro de la ultraderecha y que ha publicado recientemente un libro del líder de AfD en el estado federado de Turingia, Björn Höcke.

El tema recurrente en muchas de las publicaciones es la inmigración y Böckelmann cree que el debate en torno a ella es un ejemplo del consenso que él pretende perturbar.

“En 2015 la mitad de mis amigos dejaron de hablarme. La reacción fue la misma que si se hubiera descubierto que yo era pederasta”, dijo Böcklemann.

En 2015 fue cuando se produjo la llamada apertura de fronteras -en realidad estaban abiertas y lo que ocurrió es que la canciller Angela Merkel se negó a cerrarlas- y un flujo de cerca de un millón de refugiados.

En el tema migratorio se manejan cifras escandalosas -en el último número de “Tumult” se cita un texto en que se dice que es ingenuo que la llegada de 40 millones de inmigrantes no cambiaría a Francia o a Alemania- y en la discusión sobre los refugiados se llega casi inevitablemente al tema del islam.

“Manuscriptum” no es la única editorial cercana a la extrema derecha en Alemania ni tampoco la más famosa. La más conocida es “Antaios”, propiedad de un curioso personaje llamado Götz Kubischeck que ha recurrido con frecuencia a tipos de protesta desde la derecha propios del movimiento del 68 del pasado siglo.

Recientemente, Kubischeck anunció la venta de su editorial a un dentista para evitar que “Antaios” estuviera en la última Feria del Libro de Fráncfort en la misma esquina que “Manuscriptum”, “Junge Freiheit” -un periódico con editorial- o la “Biblioteca del conservatismo”.

Ello responde al permanente intento de Kubicheck de salir del gueto de la ultraderecha y llevar sus temas al centro de la sociedad.

Dos días después del fin de la Feria, Kubitschek se desmintió a si mismo y dijo que la venta no se había producido nunca.

Los títulos, autores y temas de “Antaios” se parecen a los de “Manuscriptum”. Por un lado ataques al legado de la generación del 68, al Islam, a la inmigración y, por otro, defensas de una identidad alemana presuntamente amenazada.

La palabra identidad, en el discurso de la ultraderecha intelectual actual, ha reemplazado a la palabra raza lo mismo que la negación del Holocausto ha sido sustituida por una relativización del mismo al que se pretende considerar como un episodio aislado en la historia de Alemania.

Entre los autores cabe destacar al historiador Rolf Peter Sieferle -“Manuscriptum” prepara una edición de sus obras completas- cuyo libro más conocido es “Finis Germania”, originalmente publicado por “Antaios”. En ese libro, Sieferle -que murió en 2016- sostiene, entre otras cosas, que el recuerdo del Holocausto se impuso para evitar que Alemania defendiera sus intereses.

El título del libro, que traducido del latín significaría algo así como “El fin de Alemania”, entra dentro del tono apocalíptico de muchos autores de la nueva extremaderecha. Así, por ejemplo, Michael Klonovski ha publicado, en clave de ciencia ficción, una “Necrología de los alemanes”.