Come on, Guille!
Por Lorena Penjean, en memoria de Guillermo Hidalgo

El Guille fue mi primer jefe hace diez años. Hasta su oficina llegué con mi bicicleta, un par de ideas peregrinas y ganas de hacer la práctica en el Clinic. Así se transformó en mi editor. Y también en mi amigo.
El Guille fumaba como gitana vieja y solía usar poleras y camisas que le quedaban como a Coné, dejando asomar el ombligo. El Guille mordía sus uñas y cuando tomaba vino, fijo que se manchaba. También sabía diálogos completos de películas y poemas y se emocionaba hasta las lágrimas cantando “Dueño de nada”. Por Dios que era sensible.
Al Guille le gustaba su pega en el pasquín. Lo recuerdo entrando al Clinic repartiendo piropos, saludando a todo el equipo y luego encendiendo un Marlboro Light para buscar en Internet fotos de minas de los sesentas, sendas actrices mega guapas en blanco y negro: sus viejas calenturas como le gustaba decirles. Continuar Leyendo Come on, Guille!

SABÍA USTED QUE... 


