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28 de mayo de 2009

Camilo Está lona y Pepe Out!!

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Por PATRICIO ARAYA, desde EL Fortín Prat

¿En qué estarán en estos momentos los líderes de la Concertación? Por de pronto, sus rostros visibles, léase, los presidentes de los partidos, con excepción del senador José Antonio Gómez –quien no pesca la campaña de su vencedor en la primaria trucha y se declara estresado–, todos andan por allí, haciendo de las suyas. Camilo, ninguneando al enfant terrible (L’enfant gâté, como les gustará decir a los concertacionistas “franceses”) y haciéndose el cucho con los rumores de pasillo, medio en broma medio en serio, que piden que Lagos salte al ruedo; Juan Carlos “Caco” Latorre, en la ídem, cual vigía, mirando pasar el tren mientras alienta al candidato enfermo, agónico, a sabiendas que ya no resiste, y que ya hay voces al interior del oficialismo que hablan de “otro candidato”, en alusión al ministro de Hacienda Andrés Velasco; y Pepe, sonriendo todo el día, pensando en el 2014. Como se verá, todo un prodigio de la ingeniería política moderna; tal vez de ella estén ocupados los cerebros vitales de ese conglomerado. Se supone.
Cuando a un presidente de partido político, como Camilo Escalona –tal vez el más influyente en el gobierno de Michelle Bachelet– se le “caen” sus pingos (aquellos créditos llamados a continuar tan magnífica obra) antes de subir al ring, lo honorable sería lanzar la toalla al centro del cuadrilátero y reconocer la derrota prematura. Nadie puede ser tan obstinado y persistir en semejante porfía como si ésta fuera impropia.
Eso de echarle la culpa de la debacle a terceros, siempre trae problemas al liderazgo que se desea preservar. Y Escalona los viene teniendo hace ratito. Desde que se la jugó por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza –quien nunca se convenció de abandonar su seguridad económica en Washington, para aventurarse a una cuestión incierta en Santiago–, hasta cuando tuvo que apoyar con la boca chueca a Eduardo Frei como candidato único de la Concertación. Y, después, cuando lo hicieron bolsa por los públicos insultos al retador radical. O como siempre, cuando le enrostran su estalinismo trasnochado.
Insulza ni siquiera alcanzó a ponerse los guantes y en medio de las negociaciones agarró su bolso y se marchó a casa, lo que incomodó mucho al timonel socialista, porque se quedó con las manos vacías, y sin la posibilidad de recomponer su relación con el ex presidente Ricardo Lagos; en realidad, Insulza nunca lo pescó ni Lagos lo perdonó.
Tras el desistimiento del “Panzer”, el entrenador Escalona acudió a toda prisa donde el líder de la DC, Juan Carlos Latorre, y le habló al oído de la conveniencia de ungir de una a Eduardo Frei, el candidato de la camisa abierta y la esposa locuaz. “Caco” aceptó de inmediato, y en un dos por tres, la Concertación tenía su hombre, no sin antes dejar de lado a un pingo que prometía: el presidente de los radicales.
Lejos de terminar allí, los problemas de Camilo aumentaron más todavía cuando mientras acicalaban al flamante neo Eduardo en el camarín para lanzarlo a pelear con Piñera, la hinchada afuera comenzó a gritar por otro púgil salido de la cantera, más joven, menos visto, un tal MEO, en cuyo favor empezaron a subir las apuestas.
Como era de suponer, lo mal habido nunca termina bien. Nadie, ni mucho menos Escalona, imaginaba que aquello de que “no hay peor astilla que la del propio palo”, fuera a dejarse caer en el peor momento sobre la coalición gobiernista para desordenar la mesa recién puesta; tampoco nadie contaba con que Marquito, el otrora niño símbolo de la Concertación noventera, el sobrino malcriado, hinchapelotas, irrumpiera en medio de la parranda para robarse la película y el protagonismo del tío Lalo. ¡Qué bochorno, Camilo! Nadie puede perder tantos rounds seguidos y seguir pensando en el triunfo.
Pensar que era tan fácil haber dejado afuera a ese cabro chico insoportable, sólo bastaba haber puesto su nombre en la papeleta de la primaria fulera, y después mandarle un codazo como el que le dieron a Gómez, y listo. Eso era todo. Pero, dale Escalona con hacerle trampas a la democracia.
Ríndete Camilo. ¿O vas a cargar con el peso de la derrota a manos del sobrino incómodo? Deja la soberbia de lado. Aprende del porrazo de Lo Espejo y agacha el moño. No sólo tu amigo “Caco” sino muchos en la Concertación, ya admiten que Frei no da más, que ni la juventud que trajo el niño Bowen lo salva. «Ritalín» MEO es incansable, igual que el de la locomotora. Camilo, te recomiendo urgente un viaje a Caleu. Ve allí como el hijo pródigo y dile a tu padre que –una vez más– erraste el camino, o que apostates mal, qué importa, él lo entenderá. Tú eres sabio. Mira que entre perderlas todas y darle un aventón al que alguna vez despreciaste, no tienes dónde elegir. Eso sí, te doy un dato: él te querrá lejos, muy lejos, igual que al Pepe y al Marcelo; y a unos cuantos. Ya podrán volver. Algún día.

Y el otro… ¿qué onda?

Y si Camilo está lona, el otro, su socio, el Pepe, está Out! Hace mucho rato que el ex modelo y nodriza parisina de MEO, no sabe más que sonreír, no aporta ideas y no sabe cómo neutralizar a Piñera, ni mucho menos a ese pendejo que lo hacía sudar por Champs Elysées; el pobre no corta ni pincha en el PPD, como se dice. No existe. Pepe sólo espera que el calendario deje correr los años hasta 2014 y surja entonces un candidato más potente al que apoyar. La verdad es que Camilo y Pepe evocan a Leoncio el León y Tristón, ese par de monos perdedores de nuestra infancia.
Atinen, cabros!!

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