Por Marcela Castro

No, no esta leyendo mal Dice “a cazar españoles”. Busque a un español en su país, tírelo contra el suelo, pise su cabeza con su bota, insúltelo y luego tírelo dentro de una celda. O si sabe que se están reuniendo para ver a un bailaor de flamenco espere a que termine y luego encierrelos en el local durante cuatro horas, gritándoles “putos drogatas”…
¿Racismo? No según la policía española que lleva casi tres años haciendo esto y otras cosas a diario. Si eres una persona negra o con rostro indígena tu vida es un infierno en España, tengas o no tengas papeles. Las redadas son el pan de cada día, pero en los últimos seis meses la situación se ha desbordado. Un grupo de venezolanos hace un par de semanas estaban en un concierto de música afrovenezolana en un local en pleno centro de Madrid. Poco antes que terminase, entro al recinto el escuadrón antimotines (cascos, gas de pimienta, palos incluidos) Separaron a los hombres de las mujeres, revisaron los papeles de todos los hombres añadiendo insultos racistas… y los echaron fuera, dejando a las mujeres dentro solas durante 3 horas en las que lo más suave que les dijeron fue putas. El problema se agravó cuando no sólo no encontraron ilegales, sino que vieron que la mayoría eran nacionalizados españoles. La furia se les veía en la cara a la policía porque no detendrían a nadie esa noche.
La nueva ley de extranjería aprobada esta semana en España obliga a médicos, profesores e incluso a vecinos a denunciar a inmigrantes ilegales so pena de multas de más de 6000 euros. Para que se entienda la gravedad, un español promedio gana 1000 euros (con suerte). Pronto habrá cientos de denuncias de españoles contra extranjeros… aunque algunos ya hemos vivido el acoso de españoles que nos han enviado a la policía a las 2 de la mañana acusándonos falsamente de estar ejerciendo la prostitución, obligándonos a ir a una comisaría de policía en pijama y con fiebre.
Esa es una de las tantas joyitas que tiene la nueva ley de extranjería…
¿Se saca algo hablando de violación de los derechos humanos? No. Lo absurdo es que seremos los extranjeros los obligados a ir a cursos de tolerancia, de respeto, de integración… mientras que los españoles pueden saltarse las clases de Educación para la ciudadanía (Educación cívica en Chile) ¿Se saca algo hablando de que existen millones de españoles fuera de su país como inmigrantes que pueden verse afectados si en esos países se aplican las mismas medidas? No, porque como han comentado varios emigrantes españoles, el gobierno les ha dejado solos… salvo a los pedófilos y traficantes de drogas en cárceles internacionales, que reciben asistencia legal, dinero (250 euros mensuales) y cooperación consular, mientras que un español que se enferma, es encarcelado por otros motivos (ejemplo el caso de la madre española presa en Estados Unidos por querer porter a su hija de su esposo gringo maltratador) o incluso muere en el extranjero queda literalmente abandonado.
Las “quejas” del gobierno chileno son ridículas. Hace un año envié una carta al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Presidenta señalándole no mi situación como chilena en España (con tarjeta de estudiante) sino señalándole que permitir la aprobación de esa ley simplemente atenta contra los derechos humanos no de los chilenos, sino de todos. Chile es miembro del Consejo de Derechos Humanos y para mi una violación de ellos no es torturar a alguien solamente, es pisotear a alguien en su dignidad y la ley de extranjería lo hace. La Directiva europea del Retorno viola todos los acuerdos de derechos humanos en todos sus artículos. Pero Chile persiste en ignorar eso en pro de acuerdos comerciales.
Así que hago un llamado para que todo chileno en vez de preocuparse por los peruanos (cuyo defecto es no ser chilenos) cace a todos los españoles en el territorio nacional. Porque toda la ley de extranjería se basa en un punto errado: que no podemos hacerles lo mismo. Los políticos de Europa y España están convencidos de que dependemos de ellos tanto que aceptaremos sin chistar que se violen los derechos humanos, y que no les responderemos con su misma moneda. Es hora de darles de su propia medicina…
Aunque en toda esta triste historia me reconforta saber que no lo haremos, que no le haremos daño a personas inocentes. Que no vamos a actuar como nazis y destruir la vida de personas cuyo único delito es haber salido de su país buscando una vida mejor. Pero sí debemos tomar medidas contra la nazificación de Europa, cortando relaciones comerciales, cerrando nuestros mercados. Toda la culpa de los males actuales del continente europeo son de los inmigrantes, no de la corrupción política, no de la fuga de capitales, no de la inexistencia de recursos que obliga a este continente a saquear los de los demás a punta de armas. Pues bien, habra que demostrarles que están equivocados cerrando las puertas de nuestros mercados. Si Europa no cambia de actitud, dentro de un año, cuando todos los miembros aprueben el Tratado de Lisboa, ya no seremos los afortunados inmigrantes que podemos volver a nuestro país los que sufriremos, serán los españoles, los alemanes, los franceses los que verán sus vidas destrozadas.
Ya comenzó, en Francia ya se está estudiando el código de conducta de lo que es ser francés. Mein Kampf lo llamaban en 1933.