POR V.U. y P.F.
FOTO: ALEJANDRO OLIVARES
En carta a El Mercurio publicada el sábado 16 de enero, el curador y crítico de arte Justo Pastor Mellado expresó su apoyo a la candidatura de Piñera. Tal como se anuncia en la edición de papel, se publica aquí, en exclusiva, sus razones y la entrevista completa que le realizamos.
____

Escribiste recién en tu blog sobre Marco. ¿Por qué te parece un error tan garrafal que haya apoyado a Frei?
-Hay una cosa de método muy importante: yo decidí escribir durante el 13 y 17 de enero un artículo al día sobre la palabra de los políticos, las palabras de la clase política aparecidas en algún medio. No me regía por ninguna información más, ni siquiera preguntaba… sino comentaba simplemente lo que veía en La Tercera, o lo que me impresionó en El Mercurio, o lo que leía en La Nación, que me llega todos los días, o leyéndolos a ustedes, cualquier frase. Por lo tanto, no trabajaba bajo ningún método suplementario. En cuanto a MEO, lo primero es que me pareció muy complicado cuando aparece Carlos Ominami dando el apoyo a Frei. Él nunca, jamás, debió a apoyar a MEO, o sea, nunca jamás debió abandonar el PS, porque las razones que dio eran una razones casi familiaristas. Y hubiese sido un bonito ejemplo de civilidad republicana el decir “hijo querido, usted va en la suya, yo voy en la mía, respeto total”. Ese es un signo de tolerancia y eso habría sido un golpe simbólico de ruptura del familiarismo. Pero no. Y ahora la jefa de campaña, Carolina Tohá, dice “Carlos Ominami regresa a la gran política”. De manera que está diciendo indirectamente que Marco ha estado siempre en la pequeña política. Y también está Juan Carlos Latorre diciendo que la encuesta Mori tiene problemas de métodos porque no considera el apoyo de Carlos Ominami, que es en definitiva el factotum de MEO. Entonces, el padre abandona al hijo, luego de haberlo apoyado, lo abandona y le quita todo piso simbólico.

¿Y?
-El tipo queda sin piso y además con una amenaza que es fundamental, que todos le endosarían la derrota si perdía Frei. Entonces, para mí, si Marco hubiese soportado esa extorsión fundamental -cosa que no hizo- hubiese tenido la capacidad de liderar un gran movimiento de ruptura. Él tuvo en sus manos la vocación de romper simbólicamente con el familialirsmo.

CORRUPCIÓN PROGRAMÁTICA

¿Qué es lo que te tiene harto de ésta cultura o política concertacionista que hace que quieras esa ruptura?
-Uso las mismas palabras de Marco Enríquez cuando va el primer día a Tolerancia Cero después de la primera vuelta. Ahí, el tipo pronuncia dos palabras que ni El Mercurio ni La Nación recuperan al día siguiente: dice que Frei significa o representa la “corrupción programática”. Lo dice dos veces. La palabra corrupción programática designa el derrumbe de los modos de hacer política de la Concertación, que ya era un modo quizás ilegítimo en su origen mismo.

¿Y entonces?
-Usé la palabra de Marco para alimentar mi propia ficción. Usé la palabra de Marco porque no la volvió a usar después. Creo que al decir eso llegó a su límite. Después no volvió a hablar y entró a un mutismo. Y ahí empecé a leer en la prensa el círculo y el amedrentamiento ya sistemático. Y cuando ME-O apoya a Frei lo que hace es votar por aquellos sectores de la Concertación que son portadores de una renovación. Sin embargo, esa hipótesis es más un deseo de uno que una realidad. Porque ni Lagos Weber ni Tohá ni Undurraga ni Orrego ni Walker van a permitir compartir un liderazgo con Marco.

Marco ahí no entra como líder.
-Y ni siquiera como aliado.

PIÑERA

¿Cómo viene el salto que te hace interesante votar por Piñera?
-Es que no es que me interesé en votar por Piñera. Es sólo que, dadas las cosas, uno dice: “si MEO mantiene la lógica de la infracción, yo voy por él”.

No la mantuvo.
-Entonces, me repliego yo mismo.

Pero cómo llegas a ser piñerista.
-Es que no soy piñerista, porque llegué muy tarde para serlo.

¿Pero cómo llegas a votar por Piñera?
-Siguiendo esa lógica. MEO no hace esa infracción que espero que haga y yo me repliego.

¿Pero por qué en ese replegar te vas a Piñera y no, por ejemplo, al voto nulo o a la abstinencia?
-No tenía ningún sentido un acto silencioso. Yo me replego de verdad a un terreno donde digo que no voy a aceptar la lógica de la extorsión. Por ejemplo, la lógica de la extorsión, segunda fase del argumento, consiste en que estemos todos contra la derecha. Yo digo que eso es falso porque vivimos en la derecha, ¡cuidado!, votar por Piñera es sólo votar por otra derecha, ¡no me jodan!, y votar por Frei no es votar por una política de izquierda.

¿Una política de izquierda si te seduciría?
-Sí, pero no existe acá.

¿Pero te sientes vinculado a una política de izquierda?
-Soy de una política cultural de izquierda, pero esa política ya no existe.

Pero esa política cultural de izquierda no está representada por la candidatura de Piñera.
-Ni por nadie. Eso se olvida. ¿Arrate? No, no, no. Para mí es el estanilismo renovado. Para mí, la izquierda no existe.

Pero tú estás contento de que haya ganado Piñera y no Frei.
-Sí, porque creo que es un golpe a la intolerancia, paradojalmente. Es lo mismo que Marco apoyando a unos sectores renovadores dentro de la Concertación, que no iban a querer ser apoyados por él. Perfectamente, puedo postular apoyar a unos sectores, no renovados, pero sí de nuevo tipo en la derecha.

¿Con quiénes identificarías esos sectores?
-Más bien en la cultura, profesionales nuevos. Por ejemplo, en mi barrio, yo vivo en Vitacura -en casas falsamente Tudor- todos mis vecinos tienen menos de 40 años, dos ó tres hijos, todos más o menos Shoenstattianos, y todos votan por Piñera, pero todos con una cultura de la tolerancia completamente diferente. Eso me hace sentido. La única diferencia que hay entre Concertación y la Coalición es que hay algunos énfasis y algunos modos distintos de hacer las cosas. Nada más.

CHATO DE LA PEQUEÑA-GIGANTE

¿Te tiene un poco chato la cultura concertacionista?
-Sí.

¿Por qué la chatura?
-La Pequeña Gigante es la cultura concertacionista. Ese es un buen ícono. Por algo la puse de portada en mi libro. La fondartización, o sea, el arte chileno como un arte de formulario. Es una hueá que deja locos a los huevones.

¿Te gustaría que se acabara el Fondart?
-No, no, no. Pero sí una reformulación drástica y caballuna. Pero no se puede acabar. Los criterios de fondos concursables se pueden mejorar muchísimo. Curepto es una gran escenificación de la política chilena.

¿El hospital?
-Sí, la puesta en escena de… Eso trasladado a la política global, que si bien entiendo es un forzamiento de mi parte, no está lejos de los modos de operar de la clase política chilena. La concertación está completamente cureptizada, está completamente pequeña-gigantiazada, en ese sentido lo que quiere decir es que ha habido una perversión provocada por la misma Concertación de la noción de ciudadanía.

¿Te han hueviado los compañeros, los pares, por votar por Piñera?
-No. Lo que pasa es que no tengo pares. Con lo cual puede parecer una gran pedantería de mi parte. Soy un tipo solo. Mi independencia se transformó casi en solipsismo.

¿Carlos Leppe también votó por Piñera?
-Yo no lo sé, huevón.

Pero algo dijo.
-Sí, sí, Leppe me ha acompañado en esta cuestión. Sí, me ha acompañado mi querido amigo.

¿Te ha secundado?
-Me ha secundado el guatón culiado. Él, de hecho, se baja de la Trienal por solidaridad conmigo implícitamente. Pero tú me preguntas por mi sector. Pero no tengo sector.

Pero al menos con los artistas que trabajas.
-Están molestísimos, porque no entendieron nada. Eso es también una constatación de mi fracaso de lectura. O sea, nunca me han leído muy bien. Tampoco van a entender, porque hay una herida emocional en relación a mi acción, que no les va a permitir entender mejor.

MUSEO DE LA MEMORIA

¿Te pasa algo parecido con el Museo de la Memoria?
-Me parece abyecto. Me parece una momumentalización forzada de un proceso que no tiene licuación. Una cosa es la monumentalización para indirectamente sellar. Otra cosa es producir conmemoración y producir relación problemática entre conmemoración e historia. Y eso no se resuelve haciendo un museo. Se podrían hacer muchas otras cosas, miles de libros, seminarios. Por eso es una de mis decisiones, de ubicar un terreno de combate de la intolerancia, buscando unos nexos para poder conversar cosas que son inconversables. Y ese es un trabajo cultural. Yo sé en lo que me metí, por eso en la carta digo “basta de la extorsión” . En cambio, algunos artistas entienden que yo estoy siendo muy crudo con las víctimas y no las respeto. Al contrario, Frei no se merece o más bien algunas víctimas no se merecen la banalización electoralística de Frei.

¿Te parece que lo hubo?
-Sí. Bueno, toda la carta de los artistas era no a la derecha. Y yo me manejo en ese terreno, no los artistas y gestores con unas cartas planteadas como”. Eso también apunta a mi decisión de votar por Piñera.

Pero más por rechazo por eso que por entusiasmo por Piñera.
-Mmm, es que sería una ofensa hacia Piñera afirmar eso. No te diría que una cosa prima más que la otra.

¿Pero tú crees que las cosas con Piñera van a cambiar y eso te motiva?
-A mí si me motiva. Me motiva de un modo en que la cultura concertacionista no me motivaba, porque no me lo permitían ni siquiera desarrollar lo que les estoy planteando a ustedes. Ésta es una entrevista lo más poco The Clinic que hay.

¿Por qué?
-En el sentido de que ustedes no están buscando el lado para desestabilizar…

No es lo que acostumbramos.
-No, son unos culiados, huevón, y tienen una cosa bien jocosa, súper crítica, muy activa. Pero el temor mío, es decir huevón, me van a…

Ese temor es infundado. Ha salido Cruz Coke feliz, el hijo de Piñera, feliz.
-Pero ellos no los conocen a ustedes como yo los conozco. Ustedes son malos. Lo cual es un cumplido.

FUTURO

¿Y ahora tienes encanto con lo que viene?
-No. Es confianza en personas concretas, huevón. Nada más. Porque creo que hay una cosa que sucedió ese día de la elección: a mí no me parece que haya tanta humillación del vencedor. Me dio esa sensación y dije esto es muy bueno.

¿Y no te viene una desconfianza al pensar que esta derecha tiene a personajes como Sergio Romeros y Jovino Novoa…¿Te sientes cómodo con esa gente?
-Bueno, hay gente con la que me llevo mejor y con otra no…

Sí, pero ¿hay algún reparo con esa gente que te haya hecho dudar tu voto?
-Obvio. Es el reparo permanente. El problema es que me quiero situar en una zona de intercambio, mucho más móvil, que a lo mejor no los compromete a estos otros que dices.

Si alguien te ofreciera ejercer tu proyecto de cultura, lo que sea, desde un lugar de la sociedad. ¿Qué lugar te gustaría ocupar? ?¿te gustaría ser director del Museo de Bellas Artes o Ministro de Cultura o asesor de ministros?
-No, más bien asesor, por el tipo de cosas que estoy pensando. En el fondo, soy un hombre de acción. Es decir, tengo un discurso de las artes visuales bastante coherente, por lo que he aprendido, por lo que he enseñado o por lo que he estudiado…