Cómo se derrumba la defensa de Karadima en la Iglesia

Cómo se derrumba la defensa de Karadima en la Iglesia

POR PABLO VERGARA • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES En estas semanas el fiscal Xavier Armendáriz ha avanzado a pasos agigantados en el proceso en contra de Fernando Karadima. Pero donde más agitadas están las aguas es en la Iglesia, donde las declaraciones de Hans Kast provocaron un maremoto que promete sepultar al cura de El Bosque. __________ La declaración de Hans Kast la semana antepasada fue una bomba en el interior de la Iglesia. Que el canciller del Arzobispado de Santiago y jefe del Archivo Eclesiástico, mano derecha del cardenal Francisco Javier Errázuriz, y ex miembro del círculo del hoy más que controvertido Fernando Karadima, se sentara en el despacho del fiscal Xavier Armendáriz para prestar declaración sobre sus años en la parroquia del Bosque, provocó un verdadero tsunami en las ya turbulentas aguas del clero chileno. En lo esencial, Kast -hermano del ex ministro de Pinochet, del diputado UDI y tío del ministro de Mideplan- confirmó las palabras de los denunciantes que hace algunas semanas presentaron el caso a la justicia y añadió un dato que podría resultar explosivo: que él se retiró de la parroquia en el 2005, porque no habría tolerado seguir presenciando los actos irregulares de Karadima y que hasta habría intentado advertir de los daños a los que estaban expuestos los miembros del círculo íntimo del cura. Kast, un hombre que además conoce el caso porque actuó de notario de varias de las denuncias cuando éstas se presentaron ante la autoridad católica, le habría dejado a Armendáriz un documento en que detalla sus impresiones, así como algunas reflexiones sobre las implicancias del caso. El dato de Kast es importante porque la fecha que habría entregado, el 2005, podría llegar a significar que situaciones como las denunciadas por James Hamilton, José Andrés Murillo, Fernando Battle y Juan Carlos Cruz se extendieron casi hasta la fecha en que empezó a regir la Reforma Procesal Penal en Santiago, lo que se traduciría en que podrían haber casos que entren en la competencia de Armendáriz. A eso se suma la aparición de otro testigo, de iniciales FG, que también ratifica las denuncias del grupo inicial y aporta un detalle: que él, ya en 1983 ó 1984, presentó junto a otros ex feligreses de la parroquia del Bosque una carta al entonces arzobispo de Santiago denunciando los comportamientos del religioso. El documento, habría señalado él a la justicia, tuvo como destino el basurero del alto personero de la Iglesia. De corroborarse el dato con otras declaraciones, podría significar que la institución desde hacía más de 20 años estaba en conocimiento de lo que ocurría en la Iglesia de Karadima. Una bomba. “INTERVENCIÓN” Pero al margen de cuánto avance Armendáriz en su investigación -que ya ha hecho bastante más que la curia, considerando que lleva apenas unas semanas en el caso-, es en la Iglesia donde están ocurriendo cosas. A las declaraciones de Kast ante la justicia -que cuesta desvincular de lo que ocurre en el arzobispado- se han sumado señales que indican que la investigación canónica que se le sigue al cura Karadima estaría pronta a acabarse, y con un mal diagnóstico para el investigado. Fermín Donoso, el promotor de justicia que investiga el caso, se encontraría muy avanzado en sus indagaciones. A eso hay que sumar que, al parecer, los defensores de Karadima al interior de la Iglesia se encuentran en muy mal pie. Dentro de la curia, dicen, los partidarios de una sanción contra Karadima se han consolidado y los obispos formados por Karadima, encabezados por el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga, se encuentran aislados (e incluso de ese grupo de prelados formados por Karadima uno de ellos, el obispo de Los Ángeles, Felipe Bacarreza, ha guardado silencio). La noticia filtrada a La Segunda de una “intervención” sobre la parroquia de El Bosque es una señal más sobre lo que se viene. Aunque casi que se esgrimían razones técnicas (la sorprendente poca rotación de curas allí durante décadas, por ejemplo), la señal es más que clara: se prepara el camino para una resolución radical sobre el futuro del cura, que podría incluir su alejamiento del círculo de feligreses que lo han defendido. Es decir, el fin de Karadima en la Iglesia Católica chilena. Las señales no sólo han sido desde la Iglesia. Varios laicos que defendieron al sacerdote a rajatabla hoy marcan distancia. El mismo alcalde de Puente Alto, Manuel Ossandón, que hace unas semanas se trenzó en una ácida polémica con el presidente de la Conferencia Episcopal Alejandro Goic, defendiendo a Karadima, hoy toma distancia de su destino. En entrevista con este pasquín (página 13), Ossandón anuncia que si éste resulta culpable “voy a ser el más duro con él” y dice que Hans Kast, a quien conoce, “no creo que se preste para declaraciones falsas”.
Comentarios
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