Miguel Otero en Argentina: Al embajador pinochetista le va como el ajo

• Mientras en Argentina sus declaraciones y defensas de la dictadura chilena causan espanto, en Chile la oposición pide su cabeza.
THE CLINIC PRESS
La forma chilena de ser derechista, como la del nuevo embajador en Argentina, Miguel Otero, genera fuertes anticuerpos, por no decir arcadas, en Buenos Aires, donde el consenso social condena sin medias tintas a dictaduras militares y otros esperpentos. Otero, aparentemente sin percatarse esa sensación ambiental, fue por lana y salió trasquilado. Saltó a la palestra a defenderse de acusaciones aparecidas en la prensa trasandina, en las que se le vincula con la realización de razzias políticas en la Universidad de Chile, ocurridas tras el golpe de estado del 73. Escogió para sus descargos el diario Clarín, un medio para nada de izquierda, pero incluso ahí sus respuestas y su relativización de los principios democráticos, causaron escozor.

Ahora la Cancillería chilena ha tenido que salir a controlar los daños, evacuando una declaración en la que se desligan de los dichos del representante diplomático. En palabras del subsecretario de RREE Fernando Schmidt, las respuestas de Otero son expresiones realizadas estrictamente a título personal.

En tanto, diversos personeros de oposición, como el presidente del PS Fulvio Rossi, además de los diputados Marcelo Díaz, Sergio Aguiló y el senador Alejandro Navarro, piden que el gobierno saque al ex jefe de Marcela Sabat del puesto de embajador.

En abril apareció en El Mundo de España una nota titulada “Piñera nombra a un pinochetista como embajador en Buenos Aires”, que señala: “Según la prestigiosa escritora y periodista chilena Mónica González, el nuevo embajador trasandino en Buenos Aires, de 80 años, fue ‘un golpista’ en 1973 y la dictadura lo colocó de fiscal en la Universidad de Chile ‘donde realizó una razia que dejó fuera de sus aulas a todo profesor y alumno con ideas de izquierda’. ‘Luego Otero pasó a las comisiones legislativas, cuatro grupos encabezados por cada comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Una parodia de Parlamento en el que se dictaron leyes que cubrieron todos los ámbitos, desde las privatizaciones hasta la eliminación de la negociación sindical colectiva’ “. Esta noticia fue luego reproducida por diversos medios argentinos.

LA ENTREVISTA DE CLARÍN (extracto)
¿No tiene cosas para cuestionarles a las FF.AA. en materia de abusos?
-Yo no creo sinceramente que haya sido un acto institucional; creo que, como en todo el mundo, hay gente que abusa de la autoridad y se extralimita. Aquí hubo gente que bien o malintencionada…
A ver, Embajador, yo le pregunto por el golpe en sí mismo como una alteración del orden institucional.
-Si no hubiera existido el pronunciamiento militar, Chile hoy sería Cuba. Una cosa es la conducta económica, que cambió a Chile de país mendicante a un país con dignidad, que permitió la libertad de empresa y que nos llevó a ser lo que ha sido la línea económica continuada por todos los gobiernos de la Concertación.
Usted habla de pronunciamiento militar, pero hubo un golpe de Estado sangriento, emblema de los tiempos más oscuros de la región.
-Momento.Si yo le contara a usted algo que ni mis nietos creen, cómo era Chile en los últimos tres meses, usted no lo creería.
Pero usted sabe tan bien cómo yo desde dónde vinieron los esfuerzos para derrocar a ese gobierno.
-No, perdóneme, no lo sé.
¿Está diciendo que ignora el lugar de EE.UU. en el golpe?
-Yo no participé en nada de eso.
Pero hay documentos desclasificados y hasta pedidos de disculpas de Washington por esa participación.
-No los conozco. No tengo idea. No le puedo decir algo que a mí no me consta ni sé. Lo que sí le puedo decir es que no teníamos azúcar, no teníamos alcohol, no teníamos algodón. Yo he estado en colas a las 4 de la mañana con mi señora y mis hijas para ver si conseguíamos un kilo de pan. Más aún, protegíamos estas colas de las actuaciones de la extrema izquierda. Chile no estaba viviendo una democracia ni era un país tranquilo, era una guerra civil encubierta en todos los frentes.
Usted dice “queríamos más democracia” y tuvieron dictadura.
-Le explico una cosa. La mayor parte de Chile no sintió la dictadura. Al contrario, se sintió aliviada. Porque antes usted no podía comprar nada importado, tenía que pagar lo que se producía en Chile, caro y malo. De la noche a la mañana usted empezó a encontrar lo que no había. Ganó el pueblo. Entonces las calles se limpiaron, empezó a haber trabajo. La represión la conocimos mucho más tarde. Se juzga sin conocer la realidad de lo que vivió Chile.
FUENTE: Entrevista de HINDE POMERANIEC Clarín

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