“Lavín tiene un conflicto de interés enorme”

Es uno de nuestros personajes más cotizados en las universidades extranjeras y un respetado economista nacional. Participó de la campaña de Eduardo Frei craneando lo que iba a ser la reforma tributaria que proponía el candidato, y también fue miembro de la comisión de equidad que creó la ex presidenta Bachelet. Son esos créditos, y sus investigaciones, los que han hecho que sus palabras siempre tengan sentido y lucidez.


¿Cómo fue que La Polar llegó a esta situación?
Cuando la propiedad de la empresa está diluida, el mayor riesgo es que la plana ejecutiva tenga conductas indebidas para beneficiarse a costa de todos los accionistas. Esto ocurrió con La Polar, donde todo parece indicar que los ejecutivos inflaron las utilidades para subir los precios de las acciones y así vender su participación a precios muy superiores al valor real de la empresa. Es lo que sucedió con el caso Enron en Estados Unidos el 2002. No es que quiera ser “general después de la batalla”, pero en una columna titulada Malabares contables describí lo sucedido y sugerí cambios que debían introducirse en Chile con objeto de evitar situaciones similares.

¿Por qué crees que los ejecutivos de La Polar actuaron delictivamente durante tanto tiempo sin que ningún fiscalizador se diera cuenta?
Como no había socios controladores, en el caso de La Polar era particularmente importante el rol de fiscalización que debían ejercer las AFP. Al igual que con el caso Enron, el auditor externo tampoco hizo su trabajo. Y la Superintendencia de Valores y Seguros tampoco detectó lo que sucedía. Así que tenemos tres actores que fallaron. Esto muestra que las AFP, en general, no hacen bien la pega. Las rentabilidades que obtienen no reflejan un buen trabajo de análisis de las empresas donde invierten, todo lo cual se ve confirmado de manera dramática en el caso de La Polar. Respecto de la empresa auditora, es importante evitar los conflictos de interés que son frecuentes en las relaciones entre éstas y las empresas que auditan, por ejemplo prohibiendo que hagan consultorías además de auditorías. Finalmente, respecto de por qué la SVS no detectó los balances que, según los antecedentes disponibles, claramente eran fraudulentos, francamente no sé.

¿Cómo es eso de que las AFP no hacen bien su pega? ¿Juegan a la ruleta con nuestra plata?
No a la ruleta, pero sí son flojos para averiguar cuáles son las mejores empresas para invertir los ahorros de los chilenos. Las AFP más o menos invierten como lo haríamos tú o yo, que no sabemos mucho del tema, y para eso les estamos pagando unas comisiones muy altas y no queda claro que se justifique.

¿Eso explica que hayan decidido aumentar su capital en La Polar, pese a que la empresa está casi quebrada?
Cuando una empresa está mal, la gente que tiene plata metida allí tiene la siguiente disyuntiva: hasta qué punto hace la pérdida y se olvida, o hasta qué punto le pone más plata para poder salvar su dinero. No es del todo raro, entonces, que quieran meter más plata.

¿Los ejecutivos de La Polar deberían pagar con cárcel?
De comprobarse que intencionalmente falsearon los balances de la empresa con objeto de inflar su valor, espero que la legislación chilena permita condenarlos a penas de cárcel.

¿Por qué los empresarios se pasan de la raya?
No hay nada de malo en que los empresarios hagan utilidades para sus accionistas en la medida en que ese afán de hacer utilidades se traduzca en innovación o nuevos productos. Así funciona la economía de mercado y allí está su potencial. Los problemas aparecen cuando hay una supervisión poco estricta o cuando en lugar de ser creativos esos mismos empresarios hacen trampa para ganar más plata. Allí es muy importante tener reglas claras y una cancha bien definida. El desafío está en encauzar ese afán de utilidades que tienen las empresas hacia cosas que agreguen valor a todo el país y no a que los tipos se burlen de los clientes.

Pero eso sólo ocurre en un mundo ideal.
Claramente La Polar nos recuerda las cosas que nos faltan, aunque se han hecho avances importantes para hacer funcionar mejor los mercados. Por ejemplo, el año 2004 cuando se creó un tribunal de la libre competencia, que ha permitido, entre otras cosas, conocer la colusión de los buses interprovinciales hace unas semanas, ya que los cambios a la legislación antimonopolios permitieron intervenir teléfonos y correos electrónicos para descartar la colusión. Lo importante de este caso es que un montón de otros empresarios que están coludidos van a decir: “chupalla, los pillaron, voy a tener más cuidado y no me voy a coludir”.

Es cierto que hoy se descubren muchos más casos de colusiones y de uso de información privilegiada, pero nadie va a la cárcel.
El cambio que se le hizo a la ley antimonopolios en el año 2004 debía incluir, a mi juicio, cárcel por los delitos más graves, pero la UDI se opuso. De todas maneras, esa ley permitió que se pudiesen hacer interceptaciones telefónicas, lo que da más herramientas a la fiscalía nacional económica y fue clave para el caso de los buses interprovinciales.

¿Te parece que el mercado del crédito en Chile tiene poco control?
Se requiere consolidar la información sobre los deudores, tanto del sistema financiero formal como los bancos con aquel de otras fuentes de crédito, como las empresas de retail. Es clave que quien presta dinero tenga buena información sobre el nivel de endeudamiento del eventual deudor. También se requiere entes colegiados tomando las principales decisiones de superintendencias como las SVS, con total independencia, en lugar de superintendentes que deciden por sí solos y que pueden ser removidos fácilmente por el gobierno de turno. Y se requiere evitar las “puertas giratorias” con un período relativamente largo donde quienes ocupan altos cargos en una superintendencia no pueden trabajar en las empresas que alguna vez fiscalizaron.

Me da la sensación de que el consumidor medio entiende poco del crédito que ofrecen las casas comerciales.
A las empresas que dan estos créditos les conviene que sea difícil para los consumidores comparar los costos de distintas alternativas. Una cosa es el interés que te cobran, otra los seguros que te obligan a tomar, otra cosa son las comisiones y mientras más complicado es más difícil comparar y los consumidores no se dan cuenta de lo que está en juego. En estas condiciones habrá poca competencia, los costos de los créditos serán muy altos y los clientes sentirán que están desprotegidos y que se aprovechan de ellos, con razón. Por eso, un tema clave es facilitar las comparaciones de tasas entre distintas opciones para comprar a plazo.

La idea es que pongan en una pizarrita: “pida $100.000 y pague $122.000”.
Exacto, la idea es que los $122.000 incluyan todos los costos, en un solo número, así sabes cuánto vas a pagar y puedes cotizar otra cosa más barata. En las condiciones actuales tú no sabes eso, porque te ponen en un enredo en el que es muy difícil elegir bien. Esta es la mejor solución para todo el mundo, especialmente para la gente de estratos medios y bajos.

Mala educación
¿Qué es lo que hoy está fallando en nuestro sistema educacional?

El principal problema en la educación es uno de baja calidad, en la educación básica, la media y la superior. En el caso de la educación superior, que incluye la universitaria y la técnica-profesional, se agrega que los recursos estatales deberían beneficiar mucho más a los estudiantes de bajos ingresos.

Todos reconocen que la educación es un motor que da movilidad social, que permite que este país sea un poquito más igualitario. ¿No te parece que es un contrasentido que un estudiante entre a la universidad con la esperanza de tener un trabajo mejor remunerado y salga de allí endeudado hasta la cacha en más de 20 millones?
Si ese profesional termina ganando un millón de pesos mensuales, en lugar de 500 mil, gracias a que fue a la universidad, durante su vida laboral ganará unos 200 millones de pesos más que si no hubiera ido a la universidad. En tal caso no me parece mal que luego de egresado y luego de que comience a percibir remuneraciones suficientes, este profesional pague de vuelta lo que costó su educación con un interés razonable. Prefiero que los recursos del Estado, siempre escasos, se destinen a mejorar el acceso a la educación preescolar, porque allí las diferencias se empiezan a marcar. Es muy distinto tener papás con un vocabulario súper bueno a unos con vocabulario más o menos. Allí es donde se empareja la cancha y es allí donde cada peso que te gastas rinde más. Cuando tratas de igualarlo a los 20 años las diferencias son enormes y el partido está jugado.

El ex presidente Ricardo Lagos, en uno de sus discursos del 21 de mayo, dijo que 7 de cada 10 estudiantes que entraban a la universidad eran primera generación en sus familias. Imagino que la gran mayoría de ellos son personas con pocos recursos económicos. ¿A qué costo se ha conseguido eso?
Es cierto, también las familias más pobres muchas veces hacen grandes sacrificios económicos para que sus hijos vayan a una universidad o a un instituto técnico profesional y que debieran tener una mayor ayuda del Estado. Las marraquetas que traen bajo el brazo los 27 mil alumnos con mejor puntaje en la PSU terminan beneficiando principalmente a alumnos de ingresos medios y altos, porque van a los mejores colegios por lo cual les va mejor en la PSU, y esa es una forma poco afortunada de gastar los recursos públicos. Sin embargo, esto no contradice el hecho que la masificación de la educación superior ha sido positiva para el país. De hecho, la mejora que finalmente comenzamos a observar en la distribución del ingreso hace unos años se debe, en parte, a esta masificación.

Con los recursos que hoy hay en Chile ¿es posible que la educación sea gratuita?
No me parece buena idea que a aquellas personas que terminan ganando más se les dé educación gratuita. Eso sí, es clave que ninguna persona deje la universidad porque no tiene recursos para ir. Es cierto que mucha gente ha entrado a la universidad, pero sigue habiendo mucha gente que no entra y ellos me preocupan mucho más que darle educación gratuita a todos los universitarios. Creo que el problema clave es otro: ¿se puede tener una educación de buena calidad? La respuesta es sí, pero los detalles varían de acuerdo al nivel educacional. Para la educación básica y media el desafío es combinar un incremento sustantivo de recursos con un mejor uso de esos recursos. No basta con aumentar los recursos destinados a educación. Porque faltan recursos pero también falta exigir que dichos recursos se gasten bien, por ejemplo, con evaluaciones serias y regulares de los docentes, con directivos en los colegios empoderados para hacer bien las cosas. Para la educación superior, el desafío es dar mayores incentivos a las universidades para que se preocupen de atraer a buenos alumnos que no tuvieron la oportunidad de ir a buenos colegios. Esto requiere de más recursos y un mejor sistema de crédito universitario.

Sebastián Piñera anunció proyectos de ley para mejorar las universidades.
Ahí hay un problema de forma. El gobierno prometió la reforma universitaria sin tener un plan claro y liderado por el ministro Lavín que no es la persona para liderar esta reforma, porque tiene un conflicto de interés enorme. Un gran tema de la educación universitaria es que durante los últimos 30 años no se cumplió con el espíritu de la ley, que era que no hubiese universidades con fines de lucro y Lavín fue uno de los inversionistas de una universidad con fines de lucro.

DESIGUALES
¿La mala educación que hay es lo que genera más desigualdad?

Hay varias fuentes de desigualdad y la educación es una importante. También lo es el que muy pocas empresas se llevan grandes utilidades y eso contribuye a una distribución de ingresos más desigual.

¿Qué tan mal se ve en el extranjero la desigualdad de Chile?
La distribución del llamado ingreso autónomo, que es principalmente el ingreso del trabajo para los sectores bajos y medios, es mala y es muy criticada: el decil más rico gana 28 veces más que el más pobre. Pero al mismo tiempo Chile es un país que gasta muy bien los impuestos, y la distribución del ingreso que hay después que estos gastos son focalizados socialmente es muchísimo mejor: la diferencia del decil más rico y el más pobre baja a 14.

¿Es necesaria una reforma tributaria?
Yo creo que para seguir mejorando la educación básica y media debiese aumentarse la carga tributaria, pero en ese sentido no sé si llamarlo reforma o simplemente alza de impuestos. Pero se justificaría plenamente si esas platas se gastan bien.

¿A quién se le aumenta?
En Chile los impuestos los paga la gente de mayores ingresos. La clave no es cómo se aumenta la carga tributaria, sino cómo se gastan bien los impuestos adicionales. Un ejemplo, muchas veces se habla que sería bueno eliminarle el IVA a los alimentos porque los más pobres le dedican una fracción mucho mayor de su ingreso que los más ricos. Sin embargo, si uno elimina el IVA a los alimentos son los pobres los que pierden. Si bien es cierto que los ricos gastan un menor porcentaje del sueldo en comida, como tienen ingresos mucho más altos los montos que contribuyen al IVA son mucho mayores que los más pobres, que aún cuando gastan la mitad de sus ingresos en alimentos, contribuyen poco al IVA que se recauda por este concepto. Como el gasto social está bien focalizado en Chile, los pobres reciben 3 pesos por cada peso que pagan en IVA por alimentos, mientras que los ricos reciben menos de un tercio de peso.

Hay una discusión más o menos artificial. Tiene que ver con el año en que Chile se convertirá en un país desarrollado. ¿Qué significa ser desarrollado y cuándo se podría lograr eso?
Es cierto que esto es una discusión un poco simplista. Hay elementos que son clave para el desarrollo como duplicar el ingreso de cada familia. El 2025 es una fecha más razonable y debería venir con una calidad de vida mejor y con instituciones más sofisticadas. Chile requiere una gran reforma política para dar el próximo salto, porque tenemos partidos políticos que no dan el ancho, desde la UDI hasta el PS.

¿Cómo lo ha hecho la Concertación?
La Concertación lo ha hecho mal como oposición. No tiene propuestas para volver a encantar al país. Sin embargo, creo que el escenario más probable es que la Concertación gane las próximas elecciones, con el retorno de Michelle Bachelet, pero sólo porque la derecha lo está haciendo mal en el gobierno. Me encantaría sí que en la Concertación emerjan nuevos líderes y que los poderes fácticos en los partidos no le hagan la vida imposibles a los nuevos liderazgos. Para qué hablar de la oposición, basta ver lo que pasó en la UDI, que le dio tiraje a la chimenea, pero que al momento de los qué hubo aparecieron todos los viejos tercios y se tomaron el partido.

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