“De niño fui muy adicto a la paja”

Gustavo Pradenas produce eventos empresariales, asesora al Passapoga y es íntimo amigo del negro Piñera. Como amante de la vida nocturna, el sexo es uno de los temas que más lo apasionan. Y aunque reconoce ver pornografía “de cuando en cuando”, prefiere el “sexo en vivo”. Era que no.

En medio de la complicada situación legal y mediática por la que atraviesa el hermano más jaranero del Presidente de la República, Pradenas sigue firme junto al negro: “Los verdaderos amigos tenemos que estar con él en los momentos de aflicción y de angustia”.

-¿Tu ves porno en Internet?
-Eh… bueno, de pronto cuando te métis a ciertas paginas te saltan minas en pelotas. Lo más extraño son esos chats en que hay gente que está chateando contigo y resulta que las minas están a la vuelta de tu casa. De repente, a cierta hora te pillan con calentura y vai para allá. Pero es una pasadita no más.

-¿Cuál es tu tipo favorito de pornografía?
-No, a mi la pornografía en realidad no me obsesiona porque me cansa. Me gusta ser protagonista de mis propias películas. Las películas porno las hago en mi casa o donde me pille bien parado el tema. Pero ver mucha pornografía hace mal. Yo soy un tipo muy hiperquinético y no me gusta ver a otra gente haciendo cosas que yo puedo hacer mejor que ellos. Eso me inquieta y me hiperkiliza, me da mas hiperquinesis todavía.

-Entonces ¿Prefieres la cosa en vivo?
-Pero de todas maneras. Lo otro es una paja.

-¿Qué opinas de la gente adicta a las pajas viendo pornografía?
-Bueno, yo en mi periodo de niño fui muy adicto a la paja…

-Al día ¿Cuántas veces?
-Muchas, lo que pasa es que yo soy un tipo con mucha energía. Entonces, para controlar estas energías, ocupaba la paja para calmarme un poco. Era muy hiperkinetico y los sigo siendo. La paja era un verdadero mecanismo de relajación para liberar tensiones y poder saciar deseos que en tu etapa infantil, adolescente no podiai saciar. Yo me pajiaba en el colegio. Te diría que desde los 7 u 8 años.

El negro
-Tú, como amigo y manager de El Negro ¿Qué sientes con lo que le está pasando?

-No, yo no soy manager de El negro. El Negro, por el carácter que tiene es inmanejable. Yo soy amigo de Miguel y en esa perspectiva nos hemos agarrado mil veces en onda fuerte y después seguimos siendo amigos. Es una persona con la que hemos compartido muchas cosas y la verdad es que me duele mucho lo que le está pasando a él, porque es un verdadero asesinato de imagen compararlo con Krasnoff…

-¿Quién lo ha comparado con Krasnoff?
-La revista Cambio 21. Eso no se hace, hay que guardar las proporciones. Todos cometemos errores en la vida. De pronto hay matrimonios que pueden ser muy infelices y vivir un infierno mucho peor que el de Miguel. Pero por el hecho de ser él una figura pública, le están dando más duro. No sé que es lo que algunas personas pretenden traspasando las fronteras con tanto odio, con tanta ponzoña. Eso revela que hay gente que tiene muy poca paz interior.

-¿Ha sido más difícil la vida para él siendo el hermano del presidente?
-Sin lugar a dudas. Miguel es el más débil del clan Piñera. Es una persona muy impulsiva y transparente. Eso lo hace ser muy vulnerable. En este momento le están dando en el suelo. Pero nosotros, los que somos sus amigos, no lo vamos a dejar solo. No por un tema político, porque yo tengo serias críticas al gobierno de Sebastian Piñera, pero nuestros vínculos van por un tema humano, de amistad. Los verdaderos amigos tenemos que estar con él en los momentos de aflicción y de angustia.

-Considerando que el año pasado estuvo en depresión, incluso internado, y que ahora tiene estos problemas legales ¿Cuándo el negro va a poder cerrar el ciclo de su separación?
-No sé, pero lo dramático de todo esto es que el tema legal ya se había acordado. Existía un acuerdo delante de un juez. Entonces, el hecho de que se filtren estos papeles por medio de un Buffet de abogados es un tema delicado. Cualquier chileno se puede ver afecto a llegar a acuerdos en tribunales y que después se ventilen documentos que son de absoluta privacidad.

-¿Hubo mala fe de alguna parte? ¿Cómo se filtraron esos antecedentes?
-No sé. Pero llama mucho la atención que Belén haya estado fuera del país y que volviera justo a inaugurar la discoteque del pololo con un tremendo escándalo. Ella llegó como una reina con toda la prensa. Parece una cosa muy bien programada estratégicamente con el fin de ponerla a ella como guinda de está torta mediática que esta afectando a toda la familia Piñera.

-¿El Negro nunca le ha pegado a las mujeres?
-Mira, yo a Miguel lo he visto caliente y él se ha peleado conmigo. Nos hemos agarrado a combos y a guitarrazos. Pero jamás, jamás, JAMAS lo vi en una actitud de violencia con una mujer ¡jamás! Porque Miguel es un caballero. En ese aspecto yo pongo las manos al fuego respecto de que Miguel no le ha pegado a Belén ni a ninguna otra mujer. Porque esa es su conducta con las mujeres.

-Pero peleas habrán tenido…
-Entre cuatro paredes, en una vida matrimonial, uno nunca sabe lo que puede acontecer. Acá en Chile todos tenemos matrimonios un poco complicados y todo puede ocurrir. Pero lo en lo que a mí me ha tocado ver, nunca. Sí he visto discusiones o una chuchadita de acá para allá, que es lo típico de un matrimonio. Pero en esos casos yo cierro la puerta y me voy. Uno no puede estar como espectador en medio de una discusión matrimonial.

-¿Sabes algo de lo que pasó en Cerro Castillo?
-Hay algo que quiero acotar respecto a Cerro Castillo. Yo fui locutor de Pinochet el año 1987 y a mí me consta que Pinochet llevaba a Pachuco, al chico Horacio Saavedra, a Luis Dimas. Se hacían tremendas fiestas. Eso no es el vaticano. Todos los presidentes han hecho eventos y llevan a sus familias. Con respecto al episodio que se ha filtrado en la prensa, Miguel fue invitado con su esposa el 31 de diciembre y los hechos acontecen al día siguiente.

-¿Y qué fue exactamente lo que pasó?
-El 31 yo no sé porque estaba en un evento con Luis Dimas. Pero el día primero yo me fui a Viña y aloje en el mismo hotel donde estaba Miguel. Entonces El Negro me dice “vamos a buscar a Belén que esta en el cerro castillo”. Llegamos y la Belén está con una actitud extremadamente violenta. Agarra a chuchadas a Miguel y a mí. Yo le dije “¡Belén! Corta el webeo” y salí apretando cueva porque yo no voy a estar haciendo un escándalo ahí a 30 metros de la guardia de palacio.

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